Aunque no es lo habitual, haberlos haylos, políticos que acceden al poder para mejor servir a su gente, los que siguen el consejo de Kennedy: “no te preguntes qué puede hacer el país por tí, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”; de éstos, que podríamos decir políticos “auténticos”, políticos “de raza”, abundan entre los alcaldes de muchos pueblos, mujeres y hombres que acceden al sillón del consistorio para realizar obras y actividades que mejoren la localidad y hagan más amable la vida de sus vecinos, muchas veces sin percibir sueldo alguno, y alguno perdiendo renta.
Como en los pueblos se conocen todos, si son eficaces vuelven a ser reelegidos y duran varias legislaturas, las que les da tiempo a desarrollar sus prometidos presupuestos. Todos procuran dejar la localidad mejor que la encontraron y el erario saneado, pues van a convivir con sus vecinos el día a día que valorarán su paso por el sillón de alcaldía.
También los hay, y con frecuencia, que llegan a la política como ascensor de rol y monetario, a los que, como en la antigua mili, habría que exigir cumplimiento de lo prometido en campaña electoral: “si así lo hacéis el pueblo os lo agradecerá, y si no, mereceréis su desprecio y su voto negativo en lo sucesivo”
Aunque no gusto dar nombres, hoy, aprovechando que del 12 al 15 de los corrientes celebran las fiestas patronales de Navas de San Antonio, y el alcalde D. Luis Miguel Pérez Ayuso invita diciendo “Vecinos y visitantes, preparaos para disfrutar”, quiero reconocer la entrega de un ciudadano que lleva 27 años dedicado a mejorar su pueblo y la vida de sus vecinos. Solo cobra 18.814 euros brutos…
En verano los naveros se quintuplican.
Cada 13 de junio, además de festividad del Sagrado Corazón de María, es San Antonio de Padua, patrón de este bonito pueblo serrano que anda celebrando su “función”.
Tiene a tres kms, a la vera del Tamarillón o Coloquillo, la bonita y muy visitada ermita de San Antonio del Cerro, también tiene la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, declarada BIC, y el histórico edificio de la Panera Real, del siglo XVIII.

D. Luis Miguel dice que no puede evitar nostalgia del antaño en que las capeas se hacían cerrando la Plaza Mayor con carros, y nunca se escapó un toro, y que lo que no ha cambiado es la devoción al santo lisboeta Antonio de Padua, a cuya cofradía pertenece casi todo el pueblo.
Recuerda satisfecho que en su largo gobierno se mejoró el colegio, por cierto, en el que un hijo mío ejerció algún tiempo, y construyó la zona deportiva con campos, piscina y gimnasio.
Dice la historia que el pueblo era Las Navas, Las Navas de Zarzuela, por fusión de Zarzuela del Monte y Las Navas, por carta de Enrique IV en 1448, y por su devoción a San Antonio, a partir del siglo XVII el actual nombre de Navas de San Antonio.
Cuenta una bonita leyenda que el santo Antonio se apareció varias veces al joven Juan González pidiendo que levantasen allí una iglesia con su advocación. Los vecinos no le creían, y pidieron que se realizase algo extraordinario, como una resurrección. El milagro se dio resucitando a una mujer que iban a inhumar, hecho que recogió en acta el notario Martín Gómez en 1455. Visto el suceso se levantó la ermita que por estar en un alto se llamó San Antonio del Cerro.
El escudo de Navas de San Antonio timbrado de corona real, lleva la imagen del santo, el acueducto segoviano y tres espigas del agro de la zona.
Estos días se están celebrando las fiestas patronales a las que vecinos y visitantes estamos invitados por su alcalde Sr. Pérez Ayuso que disfrutemos con espectáculos taurinos, verbenas, charangas, y…, por supuesto Santa Misa en la ermita y procesión por la pradera, en honor del santo, y misa por los cofrades difuntos.
