El Adelantado de Segovia
viernes, 19 junio 2026
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
El Adelantado de Segovia

Abuelos, padres y nietos en las playas

por Julio Montero
28 de julio de 2021
JULIO MONTERO 1
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en WhatsApp

El taller de Canto Gregoriano

El Fondo Monetario Internacional no engaña

El paso por la ciudad de Gómez de la Serna y Puig

En las playas españolas del norte, durante el mes de julio, abunda la gente mayor: los abuelos. Compraron sus apartamentos, pisos o adosados cerca de las plácidas y apretadas arenas de estas costas procedentes de las capitales del interior próximo, con las horas extras de los maridos o las iniciativas remuneradas de las esposas. En cuanto echaban a los niños (tres o cuatro) del colegio o de los institutos, el clan familiar se trasladaba, al mando de la madre, al veraneo (las vacaciones se pondrían de moda más tarde). El marido se acercaba todos los fines de semana y, por fin, se establecía definitivamente en agosto.

Para las madres normalmente, solo había un cambio de contexto: seguía la compra, el cocinar, el organizar o realizar la limpieza de la casa, lavadoras y planchas… y además unas horas de playa y paseo en conversaciones interminables y sin solución de continuidad con las otras madres (muchas veces vecinas de urbanización o zona de veraneantes) igualmente acompañadas de los niños en edades escalonadas y mezclados.

Aquellos padres, hoy son abuelos. Lo normal es que si ha habido separación haya sido por la muerte de uno de ellos (el varón mayormente según las estadísticas); supongo que por sumisión a la palabra dada el día de la boda. En fin, todo esto viene a que donde hay abuelos hay nietos. Y en las playas del norte en verano esta coincidencia es muy visible.

Y ahora vuelve a reiterarse la situación de hace treinta o cuarenta años. No es exactamente igual porque ahora se quedan trabajando en la ciudad tanto el padre como la madre y en cuanto echan a los hijos de los colegios y guarderías se ven como se veían ellos: en la playa sin comerlo sin beberlo; pero en vez de con la madre, ahora están (cuando es posible) con los abuelos.

Pero los padres y sus hijos no se separan definitivamente durante el verano. Los fines de semana se reencuentran todos. Lo que antes quedaba solo al alcance del varón-autoridad dominante del grupo tribal básico ha logrado asumirlo y compartirlo también la socia igualitaria de la empresa familiar constituida, explícita o implícitamente, con la posibilidad de modulación, intercambio o acumulación de roles e identidades en los planos del género o del sexo. En fin, que, estadísticamente, ahora las madres también, en su mayoría, ejercen una profesión con dedicación tan exclusiva como los varones de su pareja.

Una de las cosas que mejor muestra los cambios sociales y culturales en este país es lo que han cambiado las abuelas. Las setentonas de ahora no hay que olvidar que estrenaron el “pret a porter” de la minifalda y están acostumbradas a la pelea: ellas fueron las primeras en plantarse por la igualdad. Estas abuelas conforman la generación más entrada en años que se animó, primero a los gimnasios, y luego, algunas, a los retoques estéticos. Se les anticiparon sus hijas, pero luego se animaron ellas. Y lo mismo pasó con los regímenes de comidas para estar entre mejor y plena forma. El resultado ha sido una pervivencia sorprendente del bikini entre las que estrenaron en su juventud el despiporre de tetas fuera, que se planteaba como un grito de liberación, que hoy sonaría a reconocer que se había llegado tarde a la manifestación.

El “mira que guapetón estás” tiene un tonillo de burla indisimulable

Sus maridos (los supervivientes) fueron menos exigentes en los requerimientos del buen parecer. Aunque no faltó alguno que se apuntó a la musculación con sesenta, la mayoría optó por soluciones más continuistas. Entre los primero no faltan ahora los que se apuntan a trajes de baño reducidos y ajustados; pero no es lo mismo ni mucho menos. El “mira que guapetón estás” tiene un tonillo de burla indisimulable. Lo aprecia incluso el interesado si es suficientemente inteligente.

Este intento tardío de mantener la fachada lo más juvenil posible se traduce también en el empeño por convertir a los nietos en líderes de lo moderno, de lo rompedor, de la rebelión contra las normas. Un porcentaje elevado de este sector infantil minoritario puede reconocerse fácilmente por la obligada práctica de nudismo a que les someten sus abuelos. Niños y niñas corretean y se bañan en pelotas forzadas porque sus abuelas los dejan desnudos. Es en realidad una práctica animalista. Lo practican (las abuelas) también con sus perros: en cuanto crecen, los visten para el invierno (con sus jersecitos, bufandas y hasta prendas deportivas para los paseos menos formales) y les cortan el pelo en verano. Y los dejan exactamente igual de desnudos, como a los cachorros humanos, en la playa.

Lo mejor es que la incomunicación intergeneracional hace que nada de esto afecte a los pequeños. La playa no es más que un escenario en el que concurren dos mundos paralelos independientes e incomunicados. Abuelos y abuelas se empeñan en dar consejos o (peor) contar historias en voz alta sobre lo divertida que será la inmersión en la mar salada. Mientras, los pequeños están en su burbuja independiente. Lo manifiesta sus posturas, gestos y ademanes. A veces, incluso hablan con su lengua de trapo o cantan. Unas y otros, de manera indiferente por supuesto, se imaginan Rambos (o Rambas), o princesa o “princeso” (que no príncipes) de Disney. Dos mundos, dos generaciones, perfectamente separadas. Los pequeños enseguida aprenden a ir a su bola y a no hacer ni caso a los demás.

Lo que mejor asumido tienen los abuelos rebeldes es que a los nietos no hay que llevarles la contraria. En eso son como los abuelos de toda la vida, de todas las generaciones de la historia. Para apretar y exigir ya están los padres. La pena es que estos están tan ocupados con sus trabajos y llegan tan molidos a casa que lo único que no soportan son nuevos problemas. Menos aún están para comprobar si las mentiras que les cuentan sus hijos son efectivamente embustes; si en el comedor del colegio la comida es tan mala o son tan caprichosos como eran ellos; si la profesora les “tienen manía” y los persiguen injustamente, o los insoportables son ellos… No están los agotados progenitores como para sostener esa guerra de guerrillas, ni el terrorismo doméstico infantil en sus variantes más frecuentes.

Y abuelos, abuelas, padres y madres podrían encontrarse con que al cumplir los 18 años, con una mayoría de edad recién estrenada, puedan, por fin, meterlos en la cárcel y ponerlos en manos de otros educadores: y ya escucharán sus quejas sobre sus amiguitos y guardianes cuando vayan a visitarlos.

Compartir en Facebook122Compartir en X76Compartir en WhatsApp
El Adelantado de Segovia

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

  • Publicidad
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • KIOSKOyMÁS
  • Transparencia
  • Términos y condiciones

¡Gracias!

Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.

Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.

Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Estadísticas

Marketing

Características
Siempre activo

Siempre activo
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Administrar opciones
  • {title}
  • {title}
  • {title}
No Result
View All Result
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda