El Adelantado de Segovia
miércoles, 17 junio 2026
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
El Adelantado de Segovia

Eduardo Juárez Valero – La Reina golpista en el Real Sitio

por Redacción
29 de septiembre de 2019
eduardo juarez
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en WhatsApp

De Vicente repasa los proyectos y actuaciones en seis localidades del nordeste de Segovia

Detenidos dos hombres como presuntos autores de un delito de hurto y estafa cometido en Cuéllar

La Delegación Territorial de la Junta advierte del peligro de bañarse en el embalse del Pontón Alto

Es curioso cómo el uso cotidiano de los conceptos históricos acaba por desgastarlos. Resulta tan normal escucharlo en boca de la gente, que uno los asume como el respirar; como el lento y cansino caminar diario; como la mala gripe otoñal. Así se siente un servidor cada vez que un político español utiliza el término “Golpe de Estado” al modo de chascarrillo ofensivo habitual contra sus oponentes. Y sepan ustedes que no es algo baladí. Este Santo País ha sufrido golpes de Estado a mansalva. Según las cuentas del que suscribe, llegamos ya a las trece asonadas contra el orden establecido, desde que el Teniente Coronel Rafael del Riego se paseara por todo el sur de España tratando de levantar al pueblo contra la tiranía del Antiguo Régimen encarnada en la persona de Fernando VII, otrora deseado, entonces odiado por aquellos que defendieron la liberalización de la sociedad española.

De entre todos esos golpes de Estado, en este Paraíso tenemos la desdicha o fortuna, vayan a saber, de haber albergado al menos dos de los citados motines políticos que condujeron, en ambos casos, a una transformación de las estructuras de eso que los nacionalistas llaman Estado Español y el resto del mundo España. El más conocido y estudiado por mis queridos paisanos es el que se produjo en el año 1836, cuando un grupo de suboficiales del ejército que debía proteger a la Reina Gobernadora, María Cristina Borbón Dos Sicilias, se tomó a pecho que la dicha señora, que debía proteger el liberalismo del Estado Español, protegiera sus intereses propios con la emisión de una carta otorgada en 1834 que soslayaba claramente los avances logrados en las Cortes de Cádiz de 1812. Violentada la protección por parte de estos sargentos, bien apoyados desde la capital del Reino, y puesto a buen recaudo el marido morganático de la señora reina, don Agustín Muñoz, no tuvo más remedio que jurar aquella constitución gaditana y promover la aprobación de una nueva al año siguiente.

Sin embargo, ciento once años antes, otro golpe de Estado se había producido en el Real Sitio del que muchos de Vds., queridos lectores, tendrán pocas noticias, básicamente, porque no aparece como tal en los libros de enseñanza de la Historia de España. De hecho, resulta un tanto extraño que se considere golpe de Estado cuando es la propia realeza la que violenta la esencia del Estado.

En efecto, el 10 de enero de 1725 Felipe V volvía a ser rey de España tras la muerte de su primogénito, Luis I, el 31 de agosto del año anterior. Alguno pensará que, en fin, lo lógico tras la muerte del rey era que su padre retomara el trono como si el reinado de su hijo hubiera sido un paréntesis sin más. Sin embargo, la cuestión fue bastante peliaguda. Para empezar, Felipe V había abdicado previamente a la proclamación de su hijo, por lo que, de facto, había renunciado a ser rey de España, saliendo de la línea dinástica. Por consiguiente, tras la muerte de Luis I, la norma establecía que existiera un periodo de regencia, bien con un consejo, bien con un regente, que ostentara el poder regio hasta que el siguiente en la línea sucesoria, esto es, el Príncipe Fernando, tuviera edad suficiente para hacerse cargo de la responsabilidad. Dado que Fernando de Borbón y Saboya tenía entonces apenas doce años, la regencia debería haber sido ostentada al menos hasta 1729, momento en que el Príncipe de Asturias habría alcanzado los diecisiete años, los mismos que tenía su hermano mayor en el momento de recibir la corona por parte de su padre.

Y fue en ese momento en que se produjo el golpe de Estado. No me cabe duda de que Felipe V estaría encantado de ver pasar la vida desde su retiro en el Paraíso, asistiendo a la regencia de la minoría de su segundo hijo. Pensar que la reina abdicada, Isabel de Farnesio, compartía los pensamientos de su regio esposo, es otro cantar. No me negarán que aceptar la jubilación a los treinta y dos años tenía su aquel, sobre todo si uno pretendía que prevaleciese su dinastía y no la iniciada por el rey padre con su primera esposa. Así que, ni corta ni perezosa, la reina Isabel se saltó el ordenamiento jurídico, ya fuera en base a la ley o a la costumbre, y consiguió convencer a su perplejo marido de retomar el gobierno del reino, aunque con ello le acabara por trastocar el poco orden que aún mantenía en su cabeza. De modo que, sin quererlo, Felipe V se convirtió en el único rey que reinó dos veces en España y su señora esposa, la reina Isabel de Farnesio, en la primera y, a día de hoy, única golpista de la historia patria.

Y es que, no me negarán, la jubilación anticipada es apetecible para algunos, pero para otros, naranjas de la China. Especialmente si una es de Parma y veranea obligada en el Real Sitio de San Ildefonso.

—

(*) Cronista Oficial del Real Sitio.

Compartir en Facebook122Compartir en X76Compartir en WhatsApp
El Adelantado de Segovia

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

  • Publicidad
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • KIOSKOyMÁS
  • Transparencia
  • Términos y condiciones

¡Gracias!

Para ofrecer las mejores experiencias, nosotros y nuestros socios utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. La aceptación de estas tecnologías nos permitirá a nosotros y a nuestros socios procesar datos personales como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas (IDs) en este sitio y mostrar anuncios (no-) personalizados. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.

Haz clic a continuación para aceptar lo anterior o realizar elecciones más detalladas. Tus elecciones se aplicarán solo en este sitio. Puedes cambiar tus ajustes en cualquier momento, incluso retirar tu consentimiento, utilizando los botones de la Política de cookies o haciendo clic en el icono de Privacidad situado en la parte inferior de la pantalla.

Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Estadísticas

Marketing

Características
Siempre activo

Siempre activo
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Administrar opciones
  • {title}
  • {title}
  • {title}
No Result
View All Result
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda