Se declara segoviano de pro, aunque confiesa que tiene el «corazón partío», por aquello de que su mujer y sus dos hijas son cuellaranas. Tras casi 30 años como empleado de Caja Segovia, donde desempeñó la dirección de varias sucursales, Alfonso Reguera (Segovia, 1956), ha vuelto a la juventud tras su jubilación anticipada en la entidad de ahorro, coincidiendo con el proceso de integración en Bankia. Y lo hace porque ha vuelto al mundo de la política, la misma que le apasionó en sus tiempos más jóvenes, cuando fue miembro de Juventudes Socialistas del PSOE. Ilusionado con su nueva responsabilidad, como concejal de Economía y Hacienda; y Tráfico, Transportes y Policía Local, Reguera afirma: «Mi tarea pendiente era trabajar por la sociedad segoviana y ahora tengo esa oportunidad».
Hace apenas una semana, Reguera dejó de integrar la familia de Caja Segovia. Aceptó el expediente de regulación de Bankia y, como dice, «he pasado a mejor vida financiera» y a poder dedicarse «en cuerpo y alma» al Ayuntamiento de Segovia. Reguera, que presume de haber nacido al lado del Acueducto, en la Plaza de la Artillería, vivió en Segovia hasta los 25 años, cuando, al «fichar» por la Caja, se tuvo que trasladar a Cuéllar. Allí conoció a la que hoy es su mujer y allí es donde nacieron sus dos hijas. Casi 30 años de su vida los ha dedicado a trabajar en la entidad financiera, siendo director de varias sucursales, en zonas urbanas y rurales, como en Cuéllar y en la comarca de El Carracillo. Hace unos 12 años regresó a Segovia y su última responsabilidad fue la de director de la sucursal de la Plaza de San Facundo.
¿Cómo recala en el mundo de la política?. Lo cierto es que Reguera ha regresado a una actividad que le apasionaba en su más tierna juventud. Llegó a ser secretario de organización de Juventudes Socialistas, una actividad que abandonó al asumir la condición de empleado de banca. «Aunque mi actividad profesional me ha impedido significarme en este tema, siempre he estado muy cercano al PSOE«, dice. Fue la dirección del PSOE la que le propuso integrar la candidatura de Pedro Arahuetes y, tras las oportunas consultas con su familia, Reguera no dudó en dar un paso adelante. «Trabajar por la sociedad segoviana era mi tarea pendiente», afirma. Y además lo hacía con una persona nada desconocida. Y es que, según recuerda, cuando era chaval y vivía en la Calle Real, bajaba a jugar al fútbol al atrio de San Millán, entre otros con Arahuetes, hijo de los propietarios de una tienda de alimentación cercana.
Reguera acaba de aterrizar como nuevo concejal de Economía y Hacienda, Tráfico, Transportes y Policía Local. Y sus sensaciones son ya «muy positivas». Con sus compañeros de equipo de Gobierno, asegura estar «encantado» porque «he encontrado un magnífico equipo de gentes muy humildes, sin aspiraciones personales, que solo hacen que trabajar por Segovia». Y confiesa estar sorprendido, gratamente, con los funcionarios y técnicos municipales. «Me he encontrado un equipo de profesionales muy buenos y auténticos servidores públicos», afirma.
Reguera asegura que afronta su nueva tarea «con mucha responsabilidad» y con la idea de desarrollar la tarea que le ha encomendado el alcalde «de la mejor manera posible y siempre pensando en los ciudadanos».
¿Y le agradan los departamentos que dirige?. En su condición de ex empleado de banca, Reguera confiesa que Economía y Hacienda «es mi área» y precisa «un trabajo profundo de planificación». Pero también le agrada ser responsable de la Policía Local y del Transporte, porque «es un trabajo del día a día, que te permite un contacto directo con la sociedad». Sus primeras declaraciones como gestor de las arcas municipales son tranquilizadoras. «Ha pasado lo más gordo de la crisis, el objetivo es mantenernos en los mismos niveles presupuestarios, habrá que hacer recortes, pero no con la dureza de años atrás».
¿Y recibe consejos de otros compañeros?. Reguera valora la experiencia de sus compañeros de grupo, con cuatro y hasta ocho años en el Gobierno municipal. «Es encomiable su espíritu de trabajo y entrega, me están dando más apoyo que consejos, me han recibido con los brazos abiertos y es de agradecer».
