Desde ayer, y hasta mañana viernes, se puede visitar la sede de la Cámara Agraria Provincial, cuyo patrimonio está en proceso de liquidación, para ver los 158 objetos que se subastarán el próximo 1 de octubre, repartidos en once lotes, entre los que se encuentran dos vehículos, material informático, cuadros, fotografías, antigüedades y, sobre todo, mucho mobiliario de oficina, clásico y moderno.
Quienes estén interesados pueden ver, por ejemplo, las butacas modelo Bolivia o una mesa Canciller, un sillón giratorio modelo Barcino, armarios y librerías pero también siete ordenadores portátiles, de diferentes marcas y características y quince ordenadores de sobremesa, una fotocopiadora, un repertorio de legislación y jurisprudencia Aranzadi, dos cuadros del Rey Juan Carlos I, una figura metálica de Don Quijote, láminas de la provincia de Segovia editadas por la Diputación, dos fotografías de gran formato del Acueducto, un cuadro grande el Alcázar y cuadros imitación de acuarelas.
Inventariadas como antigüedades hay dos lámparas arañas de cristal y bronce, mesas de escritorio, tres sillas de roble en piel, una mesa redonda de madera, dos sillas de sky marrón o armarios-librería de madera de castaño con cristales emplomados.
Los vehículos, que están en un garaje, son un Renault 18, matriculado en 1985 y un Renault Megane, matriculado en 2001.
Comisión liquidadora
La Consejería de Agricultura y Ganadería formó una comisión liquidadora el pasado mes de mayo, después de que todas las organizaciones agrarias que formaban el pleno de la Cámara presentasen su dimisión de los órganos y no fuera posible formar una comisión gestora.
La función de esta comisión, presidida por el jefe del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de Segovia, es “la cancelación de obligaciones, cargas y gravámenes que afecten al patrimonio” de la Cámara, según establecía la citada orden.
En este sentido, el pasado 7 de agosto, sus integrantes acordaron subastar los bienes muebles de la institución custodiados en la antigua sede, que ocupa un amplio espacio del primer piso del número 6 de la calle Severo Ochoa, un céntrico edificio de la capital segoviana.
La información sobre la subasta, así como el pliego de condiciones que la regirán, están a disposición de los interesados en el Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería y en la sede de la Cámara los días que se han habilitado para visitar los bienes a subastar, de 12 a 14 horas.
Desde el pasado martes y durante quince días naturales los interesados pueden presentar proposiciones económicas al Servicio Territorial para acceder a la subasta, teniendo en cuenta que tendrán prioridad quienes pujen por lotes completos. No se ha fijado un precio mínimo de licitación y pueden presentar propuestas personas físicas y jurídicas.
La mañana del 1 de octubre, en un acto público, se procederá a la apertura y examen de los sobres con las propuestas presentadas, de manera que la comisión liquidadora declarará rematante en ese momento a quien haya realizado la oferta más elevada. En caso de empate se abrirá una puja, salvo que alguno de los licitadores no esté presente, en cuyo caso se adjudicará al primero en presentar su oferta.
San isidro, en CCOO
No todos los bienes muebles serán subastados ya que, por decisión del Juzgado de lo Social, se intervinieron una escultura de San Isidro y dos cuadros, sendos paisajes, uno en cerámico y un óleo. Los tres objetos artísticos están depositados en la sede del sindicato Comisiones Obreras de Segovia, concretamente en el despacho del secretario general, José Antonio López Morillo, lo que está siendo objeto de más de un comentario jocoso como, por ejemplo que el Santo, en lugar de irse al cielo, se ha ido “con los rojos”.
La imagen de San Isidro data del año 1946 y la realizó Daniel Zuloaga Olalla (Madrid, 1920 – Segovia, 2000), hijo de Juan Zuloaga y nieto de Daniel Zuloaga Boneta (todos ellos artistas, parientes del pintor Ignacio Zuloaga). El cuadro cerámico es del mismo autor y de la misma época, mientras que el óleo es obra de M. Fresneda.
La medida judicial, tomada a finales del año pasado, estuvo motivada porque varios de los trabajadores de la Cámara Agraria fueron despedidos cuando la Consejería de Agricultura y Ganadería recortó drásticamente los fondos que destinaba a estos organismos de derecho público. Los empleados recurrieron al Juzgado de lo Social, que consideró improcedentes los despidos y fijó indemnizaciones por un importe conjunto próximo a los 300.000 euros.
Cuando algunos de los afectados pidieron la ejecución de la sentencia, y al no disponer la Cámara de tesorería suficiente, la magistrada de lo Social decidió embargar el San Isidro y los dos cuadros.
Institución histórica
Las cámaras agrarias nacieron a finales del siglo XIX, en 1890, por un Real Decreto que las denominó cámaras agrícolas oficiales. En ese momento tenían carácter reivindicativo, aunque coexistían con los sindicatos agrarios y las comunidades de labradores. Durante la dictadura de Primo de Rivera se crearon los consejos provinciales agropecuarios en las Diputaciones y se intentó suprimir a las cámaras. En 1929, sin embargo, se instauraron como cámaras de la propiedad rústica en cada provincia y es, a finales de 1930, cuando se restablecen las antiguas cámaras agrícolas oficiales. Durante la II República se disolvieron y se reemplazaron en 1933 por cámaras agrarias, como órganos de consulta y colaboración de la Administración. Tras la Guerra Civil se crearon las hermandades sindicales de labradores y ganaderos, luego del campo, y en 1947 las cámaras oficiales agrícolas, integrando las citadas hermandades. Con la llegada de la democracia, en 1977 nacen las cámaras agrarias locales y la cámara agraria provincial. En 1995, la Junta de Castilla y León, tras asumir las competencias, promulga la Ley de Cámaras Agrarias, que supone la disolución de las locales, aunque se crean oficinas comarcales y juntas agropecuarias locales.