La economía de Castilla y León tiene su principal bolsa de oxígeno durante esta crisis en el campo, especialmente en la agricultura. De hecho, el sector primario es el único en positivo, y aunque su peso sobre el Producto Interior Bruto (PIB) regional es pequeño, contribuye a dar estabilidad a la situación socioeconómica de la Comunidad. La campaña agrícola de 2013 con carácter general se puede considerar buena, con un aumento en las producciones que ha permitido compensar el descenso en los precios en casi todos los cultivos.
El agua ha sido clave, para bien y para mal. Las lluvias del final de la primavera, junto con un invierno de temperaturas suaves contribuyeron a una buena campaña para los cereales de invierno. Sin embargo, para el resto de cultivos, esas mismas lluvias retrasaron las siembras y el acortamiento en los ciclos redujo los rendimientos por hectárea pero en este caso el buen comportamiento de los precios ha compensado esa caída.
«Nuevamente la agricultura tira de la economía de Castilla y León y en estos términos podemos decir que la campaña está siendo buena, después de la anterior que no lo fue», resumió el director general de Política Agraria Comunitaria, Juan Pedro Medina.
De hecho, según la contabilidad regional presentados el lunes pasado por la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, el crecimiento en el sector primario ha sido del 4,5 por ciento en el primer trimestre, del 5,2 por ciento en el segundo y del cinco por ciento en el tercero, frente a una caída media del 3,3 por ciento que experimentó en el año 2012.
Tercera mejor
En cuanto a los cereales de invierno, la de 2013 se puede situar como la tercera mejor cosecha de la última década con 7,5 millones de toneladas recogidos, siempre lejos de los datos excepcionales de 2007 y 2008, cuando se batieron todos los récord conocidos en la Comunidad.
En el apartado de precios, destaca sobre todo la patata que hasta mediados de agosto alcanzó muy buenos precios, aunque luego ha ido bajando. El maíz, aún sin terminar la campaña ha alcanzado buenos precios, aunque ahora está bajando mucho.
Un cultivo que genera incertidumbre es la remolacha, con una caída importante de la superficie y pendiente de cómo se concrete la regulación europea.
El director general de Política Agraria Comunitaria destacó también que para la ganadería, que tiene más peso que la agricultura en la economía regional, «2013 no está siendo un mal año», si bien tampoco se atrevió a calificarlo como bueno. «La leche está empezando a remontar los precios desde el verano y la carne de vacuno se mantiene dentro de parámetros aceptables», subrayó Juan Pedro Medina. No obstante, sí que mostró su contrariedad al comprobar cómo la caída de los precios en los cereales, que ha podido rondar un 25 por ciento este año, no se ha traducido en el coste de los piensos y su impacto en la ganadería ha sido claramente menor.
