La Consejería de Agricultura y Ganadería planteó hoy crear un marco de colaboración entre productores de patata y cadenas de distribución que sirva para lograr un compromiso de aumentar el consumo de tubérculo de Castilla y León que impulse el precio en origen, ya que se está dando el caso en esta campaña de comunidades autónomas, como las del litoral mediterráneo, Cataluña o Madrid, principales demandantes de este producto en España, que adquieren patata exterior de conservación. Para ello, cobra especial importancia la marca Tierra de Sabor, que contribuye a identificar la patata de la Comunidad.
Así lo explicó el director general de Industrias y Modernización de Explotaciones, Jorge Morro, tras asistir a una nueva reunión de la Mesa Regional de la Patata, que mantuvo hoy en Valladolid el sector al completo (Administración, opas, almacenistas, industrias y cadena de distribución).
En una reunión a la que no asistió la consejera del ramo, Silvia Clemente, Morro desveló que el objetivo de la Junta, al menos, es conseguir el mismo resultado que en la campaña de 2009, también negativa para el sector, y que concluyó con la venta de un 20 por ciento más de patata que el año anterior gracias a una campaña de promoción de la Consejería, si bien aquella iniciativa no impulsó el precio del producto.
Morro achacó también la crisis de los precios de este año a la sobreproducción de patata nacional, dado que el arranque en Castilla y León se ha solapado con el de Andalucía, que habitualmente es más temprano, y que no pudo sacar al mercado su producción por verse afectada por la crisis del e.coli. Además, la extraña climatología de este verano ha propiciado una precocidad en el cultivo en determinadas variedades que también ha perjudicado al sector.
En todo caso, el director general de Industrias y Modernización de Explotaciones consideró que no se puede hablar año a año de medidas coyunturales para solucionar la problemática de precios, y apostó por otras de carácter estructural. Al respecto, reiteró en primer lugar un punto en el que Junta y organizaciones profesionales agrarias se muestran de acuerdo, como es el escalonamiento del arranque de la patata, algo que conocen los 3.200 cultivadores con más de 1,5 hectáreas de superficie, así como el almacenamiento del producto por parte de aquellos profesionales que tengan capacidad para ello, algo que redundaría, según Morro, en el precio y supondrá un valor añadido para el agricultor.
Precisamente sobre este punto se mostraron escépticos los representantes de las opas, quienes demandan desde hace tiempo a la Administración agraria mayor inversión para impulsar el almacenamiento, como sucede en la mayor parte de países europeos.
Contrato tipo
La segunda medida estructural que propuso Morro es la firma de contratos por parte de agricultores que “dé estabilidad y seguridad en los precios”, acuerdos que se tienen que suscribir antes de la siembra. Éstos también deben ser en fresco, aspecto que tiene un seguimiento “pequeño, con cantidades marginales de producción”. De hecho, Morro recordó que está demostrado que en periodos de diez años “es más rentable” la producción sujeta a contratos que el resto. “Hay quienes prefieren jugársela, y les sale bien el año que la patata tiene buen precio, pero en años como este no”, puntualizó.
Sobre este aspecto, las opas mostraros sus diferentes posturas. Así, el presidente de Asaja, Donaciano Dujo, quien aún no dio por perdida esta campaña que aún se puede recuperar en precios, defendió que se promocione la patata regional por parte de la Administración y la industria, y reclamó que ese contrato no sea solo por parte del agricultor, sino “a tres bandas”, entre éste, el intermediario y la distribución. Igualmente, consideró que “no es bueno” que una Comunidad que produce un millón de toneladas de patatas anuales “no tenga capacidad de almacenamiento, lo cual también contribuye a la caída del precio”. Por último, urgió al Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM) a convocar una reunión con los grandes envasadores y distribuidores de patata, con el objetivo de que apoyen a las empresas y agricultores de este cultivo con la compra de tubérculo nacional. Para ello, la organización agraria considera que es necesario un plan desde el Ministerio para que el mercado agroalimentario español se abastezca cada vez más de productos del país, dado que actualmente “se está engañando a los mayores consumidores nacionales”, que adquieren patata francesa de conservación cuando en España la hay fresca. Y más aún, con el agravante de que actualmente el país galo “está poniendo trabas para el paso de los productos españoles”.
