Los modernos tratamientos de rehabilitación en animales con problemas de movilidad favorecen la recuperación y mejoran la calidad de vida de los perros y gatos. “Los problemas neurológicos pueden surgir por distintos motivos, por accidente, pero también por la edad o por tendencias de raza. Actualmente hay tratamientos que pueden recuperar esas lesiones y evitar una cirugía o preparar al animal para cuando la cirugía es inevitable o para un tratamiento postoperatorio”, explica Raquel Marín, que con Daniel Murillo y Raul Prieto conforman el equipo de profesionales del Centro Veterinario Uno + de la Familia.
Entre las técnicas que se han mostrado más eficaces están la hidroterapia, la mesoterapia (sustancias naturales que se infiltran al rededor de la lesión) y los tratamientos láser. La hidroterapia utiliza el agua como medio terapéutico para mejorar la movilidad, reducir el dolor y acelerar la recuperación de perros con afecciones musculoesqueléticas o neurológicas. “Nosotros hemos comprobado la eficacia de utilizar estas técnicas en nuestro centro. El agua proporciona flotabilidad, lo que reduce la carga sobre las articulaciones y facilita el movimiento en perros con dificultades motoras. La resistencia del agua obliga a un mayor esfuerzo muscular, fortaleciendo la musculatura sin riesgo de lesiones, y el uso de agua templada (entre 24 y 29 °C) tiene un efecto vasodilatador, promoviendo la relajación muscular y el alivio del dolor. Esto es particularmente útil en perros con artrosis, displasia de cadera o lesiones de columna, donde el alivio del dolor es clave para la calidad de vida del animal”, explica Raquel Marín.
Por otra parte, a terapia láser para perros es un tratamiento no invasivo, sin dolor, cirugía ni fármacos, que puede combinarse con otras terapias. Utiliza luz que penetra en los tejidos y activa la fotobioestimulación, una cascada de respuestas celulares que acelera la reparación y favorece la liberación de endorfinas. También reduce el dolor al disminuir la inflamación (vasodilatación y drenaje linfático) y al modular las señales nerviosas. “Se aplica en lesiones musculares, de ligamentos y tendones, artritis y artrosis, fracturas, heridas y úlceras, y atrofia muscular; es útil en la recuperación postoperatoria. Las sesiones suelen durar de 5 a 20 minutos y la mejoría puede verse ya desde la primera. El paciente percibe un agradable calor. No existen prácticamente contraindicaciones” concluye Raquel Marín.
