Frente a las dificultades económicas y de organización que presentan los encierros taurinos, la localidad de Codorniz ha logrado contar con un espectáculo similar, pero reduciendo riesgos y aminorando gastos.
Todo comenzó hace ocho años cuando el empresario Domingo Tinaquero, que es hoy además es alcalde de la localidad, decidió colaborar con su pueblo, y hacer que los vecinos pudieran disfrutar de un espectáculo taurino campestre como muchos otros municipios de la provincia. De este modo, la empresa Ramiro Restaurantes decidió patrocinar un evento que permitiera a los vecinos de Codorniz contar con un espectáculo campestre singular.
En lugar de reses bravas, lo que se hace es conducir unas 40 vacas y terneros de la raza limusín desde una explotación ganadera de la finca El Pinar a otra, para aprovechar mejor sus pastos. La conducción, dirigida por caballistas al mando de Domingo Tinaquero, no resta un ápice de vistosidad respecto al resto de los encierros. Es más, permite disfrutar más, dado que muchos vecinos se trasladan en carruajes y en remolques engalanados para la ocasión, aportando un aire de celebración de romería.
Pero la edición de este año tuvo además un aire de recuerdo a las personas con algún tipo de discapacidad física. De hecho, entre los muchos asistentes, participó en el recorrido Ignacio Tremiño, director general de Políticas de Apoyo a la Discapacidad, dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Este vallisoletano lleva toda su vida luchando por los derechos de las personas con discapacidad, y es fundador en 1992 de Aspaym Castilla y León. También estuvo el director de Accesibilidad Universal de la Fundación ONCE, Jesús Hernández Galán, quien se desplazó en un vehículo para seguir el traslado.
No faltaron tampoco alcaldes de toda la comarca y algunos diputados provinciales. Todos conocieron esta iniciativa novedosa y de éxito, a tenor del resultado. Además comprobaron cómo, con dosis de imaginación, pueden ofrecerse alternativas a los cada vez más complicados encierros taurinos.
Las vacas se soltaron pasadas las siete de la tarde, y dos horas después se encerraron en otra parcela en el extremo opuesto de la localidad. Al finalizar el recorrido se ofreció en la misma finca El Pinar una cena en el interior de una carpa en la que se dieron cita más de 600 personas, tanto de Codorniz, como de toda la comarca.
La jornada, que forma parte de la programación de la Semana Cultural, previa a las fiestas patronales, se desarrolló sin incidentes. Pero tampoco resultó aburrido para los caballistas, y conductores de motocicletas, dado que en un momento de la bajada en la zona próxima al cementerio, dos de las reses más jóvenes hicieron intentos por salirse del trazado previsto. Sin embargo fueron reconducidas rápidamente.