El BM Nava ha cerrado una temporada con distintos sabores en cada categoría que cuenta el club, en el caso de los equipos de base lo logros han llevado a estar presentes en competiciones territoriales y nacionales como el caso del equipo cadete masculino y el infantil femenino: Por su parte el equipo de Asobal ha mantenido a todo el club en un puño por el fantasma del descenso que ha estado sobrevolando la grada hasta que al final se logró la permanencia en el último partido ante el Agustinos de Alicante.
Ahora es momento de las despedidas, las vacaciones y de formar equipo para la próxima temporada. Unas vacaciones que siempre son merecidas y en particular para ese grupo de voluntarios que sin recibir los aplausos es el que aporta su granito de arena para que todo este preparado para disfrutar cada jornada de cada equipo que juega en casa. Un equipo de voluntarios que mantiene todo a punto desde el principio de semana, que se van distribuyendo las tareas, para que todo este a punto desde las entradas en taquilla, los regalos del sorteo que se hacen cada partido, los porteros que controlan el acceso al pabellón, colocar a los espectadores y a la afición que viene de fuera, que los leds estén a punto, el equipo de sonido y animación, los comentaristas y filmadores de video, las mopas para limpiar el agua en la cancha, la mesa de anotadores, la persona que nombra a los jugadores de cara al público, entre otras tareas que representan esa la labor silenciosa que da lo mejor de cada uno para el disfrute de todos.
Son los escuderos del club que hacen esta labor por la pasión que siente por este deporte, porque esta aventura del balonmano en Nava de la Asunción continúe entre pequeños y grandes jugadores, con el apoyo de la afición en la grada y por el club, “todo por pasión al arte porque no cobramos por ello” como dice Miguel Gómez, uno de esos voluntarios que siempre está disponible y que se siente reconfortado con las atenciones que de vez en cuando tienen los directivos con ellos “aparte de darnos equipación también compartimos alguna comida de convivencia, que es de agradecer, pero lo que realmente te motiva es que el club funcione y sigamos disfrutando del balonmano desde la base al equipo de Asobal” mantiene tras animar a participar en esta experiencia del voluntariado “porque cuantos más seamos mayor relevo habrá para asegurar el funcionamiento de todas la tareas necesarias para que jugadores y espectadores se encuentren con todo listo para sentir las emociones y sensaciones de un partido”, mantiene.
Y es que una de las virtudes que ha hecho grande al balonmano Nava ha sido el crear ese sentimiento de “un club, un pueblo, una afición” y la aportación de este grupo de voluntarios es un ejemplo.
