No fue a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera, ni a la cuarta. Pero sí a la quinta. El Turégano logró este domingo el ansiado ascenso a Tercera RFEF tras superar al San José en una eliminatoria cargada de sufrimiento y recompensa para un club que llevaba años persiguiendo este objetivo. Después de cuatro playoffs consecutivos sin premio, el conjunto segoviano rompió definitivamente con los fantasmas del pasado y escribió la página más dorada de su historia. La ilusión de todo un pueblo viajó hasta el campo de San Juan de Garray, en Soria, donde el equipo dirigido por Diego Yepes defendía la ventaja de 2-1 conseguida en el partido de ida disputado en El Burgo. Frente a ellos estaba un San José dispuesto a aprovechar el factor campo para remontar la eliminatoria y evitar el ascenso de los segovianos.
El encuentro comenzó con un San José muy activo y consciente de la necesidad de buscar el gol desde los primeros minutos. Los locales asumieron la iniciativa y protagonizaron varios acercamientos sobre la portería defendida por Salinas, aunque sin encontrar el acierto necesario para adelantarse en el marcador. Mientras tanto, el Turégano se mostraba firme y sin intención de especular con el resultado, buscando hacer daño a través de rápidas transiciones ofensivas. La primera gran ocasión del encuentro fue para los visitantes. Carlos probó suerte con un disparo desde la frontal del área que pasó muy cerca de la portería soriana. Aquella acción sirvió para que el Turégano comenzara a asentarse sobre el terreno de juego y equilibrara el dominio inicial del San José.
Poco a poco, el conjunto segoviano fue creciendo en confianza. Con una presión alta y una gran intensidad en cada acción, consiguió desactivar el empuje local. Sergio Alcubilla se convirtió en una amenaza constante por la banda izquierda, mientras que Pichu generaba peligro por el costado derecho. Fruto de ese buen momento llegaron dos claras ocasiones para los visitantes, ambas protagonizadas por Pichu. En la primera, su disparo se marchó rozando el poste; en la segunda, el guardameta Teje realizó una gran intervención para evitar el gol.
Golpe por golpe
Pero cuando mejor estaba el Turégano llegó el golpe del San José. Tras una acción polémica en la que los locales reclamaron un posible penalti, Angelo recogió un balón en la frontal en la siguiente acción y conectó un potente disparo que superó a Salinas para establecer el 1-0. Con ese resultado, la eliminatoria volvía a igualarse y aparecían los recuerdos de anteriores decepciones para el conjunto segoviano.
Sin embargo, esta vez la historia iba a ser diferente. Lejos de venirse abajo, el Turégano reaccionó de inmediato. Apenas unos minutos después y cuando el descanso ya se acercaba, Quino aprovechó un balón suelto dentro del área para fusilar a Teje y poner el 1-1. Un tanto de enorme valor que devolvía la ventaja global a los visitantes.

Tras el paso por los vestuarios, el Turégano salió decidido a sentenciar la eliminatoria. Su ambición encontró premio con la llegada del 1-2, un gol de Diego que obligaba al San José a marcar dos tantos más para igualar la eliminatoria. El escenario se volvía cada vez más favorable para los segovianos, mientras las dudas comenzaban a aparecer en el conjunto soriano.
De camino a Tercera
Con el marcador a favor, el Turégano realizó un ejercicio de madurez y solidez defensiva. El San José intentó reaccionar empujado por la necesidad y el apoyo de su afición, pero se encontró con un rival perfectamente organizado, intenso en las ayudas y muy seguro en cada acción defensiva. Incluso pudieron dejar la eliminatoria sentenciada antes del tramo final. Diego Alcubilla protagonizó una gran cabalgada individual que terminó con un disparo que se marchó rozando la red lateral, en una acción que estuvo cerca de convertirse en la estocada final.
Ya en el tramo final, cuando el ascenso parecía una realidad, Manyu aprovechó un saque de esquina para establecer el 2-2. El gol generó una última dosis de incertidumbre, aunque apenas quedaban instantes por disputarse. El Turégano resistió el último empuje local y, poco después, el pitido final confirmó lo que durante tantos años había sido un sueño.
La celebración fue inmediata. Jugadores, cuerpo técnico y aficionados se fundieron en abrazos sobre el césped de San Juan de Garray. Habían sido años de esfuerzo, de decepciones y de volver a levantarse después de cada golpe. Pero esta vez el destino tenía reservado un final diferente. El Turégano rompió definitivamente la barrera que le separaba de la Tercera RFEF. Lo hizo con personalidad, con sufrimiento y con la convicción de quien nunca dejó de creer.
