El éxito no tiene una receta infalible, pero sí tiene un par de ingredientes imprescindibles para que pueda ‘cocinarse’ bien. Puede no tener todo el talento que atesoran tus oponentes, pero siempre serás competitivo si juegas al cien por cien… y no paras de insistir. Vengan bien o vengan mal. Ser cabezota es uno de esos ingredientes fundamentales, porque la suerte puede ser esquiva una vez, dos o cien (o mil), pero si continúas insistiendo es bastante posible que, al menos una vez, acabe torciendo el brazo.
El Viveros Herol Nava, al que los últimos minutos de sus últimos partidos de liga están tirando por tierra todo el buen trabajo que hace en los (muchos) minutos anteriores, siguió insistiendo en la Copa del Rey, buscando una histórica clasificación parala Final a 8 que el año pasado parecía tener bastante más cerca que en este curso 25/26 en el que las dudas estaban asaltando al plantel, y al que la visita del Ademar de León cuatro días antes de jugar el partido más que importante por la permanencia en Guadalajara, no le venía nada bien.
Pero una cosa es que no te venga bien, y otra cosa es que no lo compitas. Y cuando tienes poco que perder, porque en un Nava-Ademar el equipo leonés siempre será favorito, es cuando te liberas de la presión y la calidad sale a flote. Y los jugadores del Viveros Herol demostraron que de calidad no van mal servidos. Otra cosa es que ésta se muestre en todo momento, que hasta la fecha no está siendo así.
La primera, de control
Entrando de lleno en lo que fue el partido, en su primer tiempo ni Carlos Villagrán ni Luis Puertas quisieron que el caballo se les desbocara más de la cuenta, y por eso los contraataques y las acciones rápidas en la ofensiva se contaron con los dedos de una mano (y quizá de la otra, pero pocos), destacando bastante más el juego posicional y la intensidad defensiva.

Y en ello el equipo navero se mostró algo más regular que un Ademar algo más despistado y que en el inicio se apoyó en Gonzalo Pérez Arce, cinco de los seis primeros goles llevaron su firma, para no permitir que el Balonmano Nava se cogiera demasiadas confianzas, más allá de un efímero 6-4 que dio paso poco más tarde a una segunda exclusión para Pablo Herranz en unos minutos en los que algunas decisiones arbitrales encendieron a la parroquia local. Serenados los ánimos, el conjunto leonés no cambio su plan, y a base de sujetar y sujetar el partido acabó llegando al descanso con un gol de ventaja (15-16).
La segunda, a la carrera
Sin embargo, cuando se esperaba un segundo tiempo más o menos igual, quiso el conjunto visitante sorprender a los de casa elevando el ritmo y jugando mucho más rápido tras el saque de centro. Pero resulta que este Balonmano Nava está mucho más cómodo a la carrera que teniendo que pensar de más, y a cada gol leonés le seguía otro navero (con la conexión Bandeira/Herranz produciendo a todo trapo… para que a los pocos segundos llegara un nuevo tanto visitante.

Fueron diez minutos verdaderamente trepidantes, en los que los porteros apenas intervenían más que para sacar el balón de la portería. Pero curiosamente la segunda exclusión de David Fernández paró el partido de tal manera que le obligó a pensar al Ademar, al que el frenazo le cayó fatal. Tanto que desde 21-22 poco antes de la exclusión de David, no volvió a verse por delante en el marcador y cuando quiso parpadear su oponente había asestado un golpe al partido con varias contras que elevaron al electrónico un 30-27 que no rompía el encuentro, pero sí amenazaba con hacerlo.
En los últimos minutos el conjunto segoviano consiguió por fin sumar más aciertos que errores para terminar llevándose la victoria por un marcador más contundente de lo que fue el partido
Llegaban los minutos decisivos, esos de infausto recuerdo para el Balonmano Nava, y un par de paradas de Álvaro Pérez a lanzamientos muy claros de los locales hacía pensar en otro quise y no pude. Pero Nava insistió, y Patotski por fin apareció para demostrar que Gonzalo Pérez Arce no es infalible en los siete metros. La defensa, con Carró como líder, forzó mucho las acciones leonesas para mantener la ventaja, y dar al equipo la tranquilidad suficiente para afrontar de manera positiva las últimas acciones del encuentro en la que la suerte jugó a favor con un siete metros de Óscar Marugán que entró llorando en el marco visitante para asentar la diferencia. Ademar puso el siete para seis, pero sólo logró el intercambio de goles, y al final ni eso, con Arzoz finiquitando el partido a puerta vacía. A base de insistir, el BM Nava jugará la Final a 8 de la Copa. Ojalá se cierre este buen partido con una victoria en Guadalajara.-
