Pase lo que pase en este tramo final de temporada, el curso del San Cristóbal en la Segunda B de fútbol sala ya puede considerarse de sobresaliente. Sin embargo, a falta de tres jornadas para el final, el conjunto segoviano tiene la posibilidad de convertirlo en matrícula de honor, en una campaña que ya es histórica. El equipo dirigido por Diego Gacimartín afronta la recta final del campeonato instalado en la cuarta posición de la tabla, una situación prácticamente impensable a comienzos de temporada, cuando el objetivo principal era la permanencia sin apuros. El rendimiento del grupo ha superado expectativas y le permite ahora soñar con cotas mayores.
En su tercer año en la categoría, el San Cristóbal tiene por delante la oportunidad de seguir escribiendo páginas importantes en su historia. La cuarta plaza le daría acceso a disputar la Copa del Rey, lo que ya supondría un hito, e incluso instalarse en las tres primeras posiciones lo llevaría a alcanzar una hipotética fase de ascenso a Segunda División. Depende de sí mismo, licencia para soñar.
El técnico, Diego Gacimartín, ha realizado un balance muy positivo del curso, recordando que “la permanencia era uno de los objetivos”, centrado en no pasar apuros y lograr estabilidad. En este sentido, explica que “después de la primera vuelta vimos que podíamos tener un objetivo más ambicioso”, aunque insiste en que el análisis global de la temporada es “súper positivo”, independientemente de lo que ocurra al final. Sobre el rendimiento del equipo, el entrenador destaca que la clave ha sido la regularidad a lo largo de la competición. Según señala, “la clave en una liga larga es esa regularidad. Empezamos muy fuertes, luego tuvimos una fase en la que nos costó encontrarnos, pero esa regularidad que logramos recuperar en la segunda vuelta ha sido fundamental. Ahora nos queda lo más bonito”.
Gacimartín: “El grupo ha sabido sobreponerse y crecer con el paso de las jornadas”
Gacimartín subraya que el grupo no renuncia a nada en estas últimas jornadas y que afronta el tramo decisivo con ambición, aunque manteniendo los pies en el suelo. También reconoce que la temporada ha estado condicionada por lesiones de larga duración y otros factores externos como la sanción de la Federación, si bien considera que el vestuario ha sabido reponerse añadiendo que “el trabajo colectivo ha primado sobre el individual”. En cuanto a la presión por los objetivos en juego, el entrenador del conjunto segoviano asegura que el vestuario no la siente, ya que “no podemos tener presión ni la sentimos”, al tratarse de metas no marcadas inicialmente. En su opinión, la clave está en mantener la identidad del equipo: “tenemos que disfrutar, ser competitivos y no dejar de hacer lo que nos ha llevado hasta aquí”.
Por último, el técnico del San Cristóbal destaca la importancia de los dos partidos en casa que tiene por delante el conjunto segoviano, especialmente el primer duelo ante Tauste, ya que una victoria permitiría asegurar la cuarta plaza que da acceso a la Copa del Rey. En ese sentido, afirma que “si somos capaces de ganar a Tauste, sería una temporada espectacular y un mérito terrible”, al tiempo que reconoce que alcanzar el playoff sería “la guinda al pastel” de un curso que califica como un crecimiento continuo del club y del equipo.
