Los finales felices, no existen. Siempre hay un día después de cuando el chico besa a la chica en el rojo atardecer, o tras ver cómo Humprey Bogart se va con el inspector en el inicio de una buena amistad en Casablanca.
Pero, al igual que los finales felices no existen, hay que saber relativizar los malos desenlaces, como el que en la tarde de ayer dio con el Naturpellet Segovia fuera del ascenso a Primera División, estrellado contra un Gran Canaria Colegio Arenas al que la fortuna le devolvió en la segunda parte todo lo que le había quitado en la primera con las lesiones de Gus y Ayose. El conjunto canario se encomendó a (San) Juanillo, y éste devolvió la confianza con dos goles que remontaron el 3-2 con el que los locales habían colocado a diez minutos para el final.
Apenas cumplido el primer minuto de partido, una gran salida del balón del Naturpellet dejaba a Lucas solo ante Gus. El ala local, ojo a este jugador que tiene aura de grande, supo esperar el momento justo para ceder el esférico al segundo palo, donde Alvarito esperaba para rematar el 1-0. Era evidente que el Naturpellet había hecho los deberes en lo que a preparación de partido se refiere, ya que el equipo supo hacer la jugada perfecta para superar la presión contraria.
Pero la reacción del Gran Canaria fue muy buena, y con una presión constante y muy intensa sobre la salida del balón de los locales fue provocando cada vez más errores, hasta que en uno de ellos ha llegado el gol del empate, obra de Ayose.
La igualada hizo mella durante algunos minutos en el conjunto segoviano, que estuvo cerca del 1-2, en acciones al segundo palo de Ayose y Bingyoba, en la que que no estuvieron acertados cuando lo normal hubiera sido marcar. Pero paulatinamente los segovianos fueron mejorando en su juego, pasando a controlar el partido y a generar ocasiones de gol. Alvarito, Dani Mejías, Lucas y Alex Fuentes le dieron mucho oxígeno a la salida del balón, y fueron negándoselo a Canarias, cada vez más lejos de Mordi.
Con el conjunto de Suso Méndez muy incómodo sobre la pista, llegó el 2-1, obra de Lucas tras un robo de balón, en el que se pudo constatar la lesión del portero Gus, que apenas pudo hacer nada ante un lanzamiento relativamente sencillo de atajar.
La lesión de Ayose poco más tarde parecía poner las cosas muy complicadas al Gran Canaria, pero la suerte estuvo de su lado en el último minuto de la primera parte, cuando un mal despeje de Mordi dejó el balón muerto a los pies de Saúl, que solo tuvo que empujarlo para hacer el 2-2 con el que ambos equipos se fueron al descanso. Y es que los nervios terminaron matando a los segovianos, no solo en una primera parte en la que Mejías y Juanfran encontraron el palo en sus remates cuando ya habían superado al guardameta, sino también en otras acciones aparentemente sencillas de defender, como la que dio origen al empate con el que ambos equipos enfilaron el camino a los vestuarios,
Consciente de que se le habían lesionado dos baluartes importantes en el equipo, y que físicamente les iba a pasar factura la fuerte presión de la primera parte, Suso Méndez apostó por por retrasar las líneas hasta el centro de la cancha, tratando de negarle los espacios al equipo de casa, y esperando una contra que le diera la ocasión de ponerse por delante. La tuvo Juanillo, pero su lanzamiento no encontró la portería.
El Naturpellet pasó a controlar el partido de manera total, haciendo intervenir a Igor, sobre todo en un remate de Buitre que tapó con la cara, hasta que a diez minutos para el final un contraataque perfectamente llevado por Lucas fue culminado por Buitre, que con problemas evidentes en su tobillo hizo lo que pudo… hasta que no pudo más.
Ese fue el momento clave del partido, en el que el Gran Canaria, con claros problemas a la hora de atacar, no supo sobreponerse, y durante varios minutos apenas fue capaz de llegar a la portería defendida por Mordi. El Naturpellet estuvo cerca de firmar la sentencia en varias oportunidades, pero el ansiado 4-2 no llegaba, y ya se sabe que en fútbol sala un gol sale de cualquier jugada…
Cuando el partido parecía abocado a un portero-jugador del Gran Canaria, con Bingyoba preparado para hacerlo, llegó una aislada acción de Anás, que envió al segundo palo un melón, que Juanillo supo desviar con el pecho lo justo para meter el balón en la meta local. Lo imposible se hacía realidad, y un equipo canario que en ningún caso se había merecido empatar, lo había conseguido sacando petróleo de la nada.
A 10 segundos para el final, y después de que Dani Mejías sacara bajo los palos el 3-4, y de que Alvarito no tuviera la fe suficiente para hacer el 4-3 a servicio de Lucas, la segunda amarilla para Buitre le dio la opción a conjunto canario de sentenciar antes de la prórroga con superioridad numérica. No fue así, pero los visitantes sí supieron acertar en el tiempo suplementario, de nuevo con un Juanillo al que en las islas deberán hacer un monumento, y el portero-jugador del Naturpellet fue un querer y no poder, porque ya no había fuerzas para forzar los penaltis.
El disgusto fue grande, porque no fue justa la victoria canaria en el Pedro Delgado. Pero a estas alturas de la competición, las victorias no se merecen, sino que se logran. El equipo hizo un derroche extemo, pero le faltó rematar cuando tuvo la ocasión. El desenlace fue desgraciado, pero, como le dijeron a Humprey en ‘Casablanca’, éste puede ser el principio de una buena amistad. Y, quien dice amistad, dice una próxima temporada en la que las cosas salgan mejor desde el principio.