El Viveros Nava vivió un sueño durante los treinta primeros minutos, de su partido ante el Atlético Valladolid, y soportó como pudo una pesadilla en los segundos treinta, cuando el líder de la División de Honor Plata decidió respetar a su rival, y con un arranque espectacular tras el descanso, endosó a los segovianos un demoledor parcial de 2-11 que dejó el partido finiquitado.
Resultaba más que evidente que el duelo entre el decimotercer clasificado y el primero de la tabla estaba absolutamente desequilibrado en favor del líder de la categoría, pero la primera parte que brindó el Viveros Herol Nava a sus seguidores fue de esas que dan motivos para continuar confiando en el conjunto de Álvaro Senovilla, que defendió como ha de hacerlo un equipo que debe pelear cada punto como si fuera el de la salvación. Que nunca se sabe.
El Atlético Valladolid salió sin la tensión necesaria para hacer frente al encuentro, como siendo consciente de que era solo cuestión de tiempo que terminara imponiendo su calidad. Pero quizá con lo que no contaban los de Nacho González fuera con que los de casa sí estaban en la cancha con esa tensión, y tras el 0-1 inicial, el partido se movió más por los impulsos del equipo segoviano, que por los del líder, que se vio con dos goles abajo en el electrónico, y se encomendó a algunas acciones más que meritorias de Javi Díaz bajo los palos para que el castigo no fuera mayor.
Quizá fue esa una de las claves del choque, puesto que al Viveros Herol le faltó ese acierto en acciones claras que hubieran abierto brecha en el electrónico cuando tenían el viento de cara. Pero no se puede tener todo, y aunque defensivamente el equipo se mostraba tremendamente acertado a la hora de frenar las acciones de Diego Camino, y de bloquear los lanzamientos de Kallman y David Fernández, con Miranda muy activo, en ataque poco a poco la producción fue menguando, aunque a diez minutos para el descanso el equipo local mandaba por 7-5.
Poco a poco el Atlético Valladolid fue elevando su intensidad defensiva, presionando a los árbitros lo justo para que éstos también elevaran su listón, y lo que en un primer momento eran exclusiones, (Turrado y De la Rubia las recibieron antes de cumplirse el minuto 20), se convirtieron posteriormente en simples golpes francos, o en un ‘sigan sigan’ que puso de los nervios a los jugadores naveros, que tras recibir algunos golpes con tintes antideportivos, con menciones especiales para Ávila y Grossi, se revolvieron para recriminar a los pucelanos sus acciones.
Así que, cuando el líder hizo su trabajo y los colegiados dejaron de señalar golpes francos claros, al Viveros Herol Nava comenzaron a llegarle los problemas, que aún pudo solventar antes del descanso, porque una cosa era que el Valladolid hubiera elevado su nivel defensivo, y otra bien distinta que en ataque supiera encontrar la manera de superar la intensidad segoviana. El 8-8 con el que se llegó al descanso señalaba el buen trabajo defensivo del Viveros Herol, que había hecho los deberes ante un rival que se había dejado ir.
Senovilla aleccionó a sus jugadores en el descanso del gran ritmo que solía imprimir el Valladolid en los primeros compases de las segundas partes, pero a pesar de la advertencia, el equipo de casa poco pudo hacer ante un rival que echó el cerrojo en la portería de Javi Díaz, en esta ocasión ya sin superar el reglamento.
En un suspiro, el Viveros Herol pasó del 9-8 a un inquietante 9-11, y aunque el técnico local quiso frenar la avalancha que se avecinaba con un tiempo muerto, poco más pudo hacer, porque el primer clasificado (ahora sí) hizo gala de su condición, defendiendo con muchísimo acierto, y sacando rápidos contragolpes que culminaban Fernando Hernández y Sebastian Kramarz. Y, cuando le tocó atacar en estático, Diego Camino apareció para dirigir a su equipo con maestría para, con un parcial de 2-11 en esos primeros quince minutos de la reanudación, dejar el partido visto para sentencia.
El Viveros Herol no quiso dejarse ir pese a los diez tantos de desventaja, si bien es cierto que sus ataques carecieron de la fluidez del primer tiempo, mientras que el Atlético Valladolid se relajó lo suficiente para intentar algunas acciones de cara a la galería, y tomarse algunas licencias que enervaron al público, como un lanzamiento de penalti de Luisma Lorasque a la cara de David de Diego, que terminó sin sanción, o una entrada desde el extremo de Grossi que también apuntó al rostro del portero. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores, porque no era cuestión de que el partido se metiera en dimensiones ajenas a lo deportivo, y al final el Atlético Valladolid se llevó los puntos porque el mejor equipo que el Viveros Herol, y el conjunto de casa se llevó el aplauso de sus aficionados, y la sensación de estar preparado para cuando lleguen los encuentros decisivos para la permanencia, comenzando por el del próximo fin de semana.