El balonmano le mostró al Viveros Herol Nava su peor cara en el pabellón de Los Sueños de Alcobendas, donde el conjunto segoviano trabajó de firme para ganar el partido, remontó desventajas importantes soportando la racha de su oponente, y vio cómo en los momentos finales del partido Héctor González, la auténtica pesadilla para el conjunto navero, ajusticiaba a los segovianos con un gol a quince segundos para el final que le quitaba al Viveros Herol el punto con el que hubiera salido de los puestos de descenso.
El equipo que dirige Álvaro Senovilla planteó el partido a distintos ritmos, madurando la acción ofensiva en el juego estático, pero tratando de llevar la bola con velocidad en cuanto encajaba un gol. Esa dualidad en los ritmos del juego no hizo mella en el Alcobendas, entre otras cosas porque mientras que en el marco visitante David de Diego no era capaz de leer los primeros lanzamientos de Héctor González, en la otra portería Manu Rodríguez sí encontraba la forma de tocar los lanzamientos de Dani Simón, por lo que superado el minuto diez de partido, el técnico visitante se vio obligado a pedir un tiempo muerto porque los de casa abrían brecha en el marcador con el 8-5.
El parón en el partido aclaró las ideas defensivas del Viveros Herol, que cerró mejor los espacios a los laterales madrileños, propiciando que el partido se metiera en una dinámica más positiva, y reduciendo las diferencias hasta un solo gol. El Alcobendas comenzó a no tener las ideas tan claras en la ofensiva, y pasó a tener que emplearse a fondo en defensa para intentar frenar la oleada navera, que a pesar de tener algún que otro altibajo, sí tuvo la suficiente fuerza como para llevar el partido al descanso con tan solo un gol de desventaja, gracias al tanto que logró Darío Ajo en una acción desde el pivote, que repitió en el primer minuto de la reanudación para empatar el encuentro.
Había partido nuevo con media hora por disputarse, pero el estado de ánimo del Viveros Herol Nava era ascendente, mientras que el Balonmano Alcobendas, sin estar entregado, sí parecía pasar por su peor momento en el partido, y más cuando Bruno Vírseda lograba marcar dos goles consecutivos que llevaban el electrónico del 16-16 al 16-18.
Pero el estado de ánimo fue poco a poco cambiando, el cansancio fue haciendo mella en las huestes visitantes, y el Alcobendas fue paulatinamente volviendo a entrar en el partido tras un oportuno tiempo muerto. El equipo de casa volvió a ajustar la defensa, se aprovechó de ese déficit en el lateral derecho que tanto daño está haciendo en el conjunto segoviano a lo largo de toda la temporada, y en un suspiro la renta de dos goles del Viveros Herol se quedó reducida a cenizas en el ecuador de la segunda parte, aunque la iniciativa en el marcador siguiera correspondiendo al conjunto segoviano.
El partido se metió en su recta final con empate a 23 goles, y la sensación de que el equipo que menos se equivocara terminaría llevándose el partido. El Viveros Herol erró en un ataque para ceder la iniciativa en el electrónico a su oponente, que marcó el 24-23 a poco más de cinco minutos para el final, aunque una acción rápida de Juárez devolviera las tablas al marcador.
La exclusión de Carlos Domínguez hizo temblar los cimientos del equipo segoviano, pero sucedió todo lo contrario, que en inferioridad Darío Ajo logró el 24-25, y el Alcobendas se quedó también con un jugador menos. Sin embargo, el ataque segoviano se encontró con la respuesta de la defensa madrileña, y en el último ataque local, Héctor González marcaba el 26-25. De poco sirvió que Senovilla colocara portero-jugador para los últimos 15 segundos de ataque segoviano, porque el portero del Alcobendas repelió el lanzamiento y el Viveros Herol se quedó sin un punto que mereció por su gran trabajo.
