El año 2015 será recordado en Nava de la Asunción por ser el más brillante de la ya de por sí brillante historia de su club de balonmano. El Viveros Herol Nava abrió el año jugando un intenso derbi ante el Atlético Valladolid, al que derrotó en el frontón municipal por 21-17, metiéndose en puestos de fase de ascenso a Liga Asobal, de los que salió y entró durante toda la segunda vuelta de la competición, hasta que, en la última jornada de la competición regular, la victoria ante el cántabro equipo del Go Fit le otorgó la última plaza del play off.
La baja de Yeray Lamariano en la portería, incorporado por el Ademar de León en una de esas ‘jugadas’ que saben hacerle los clubes grandes a los pequeños, no afectó sin embargo al rendimiento del equipo, porque David de Diego y Crístofer supieron defender con acierto el marco navero.
La fase de ascenso a Asobal fue, sin duda, un histórico momento para el club, y así lo entendieron los aficionados, que en gran número se dispusieron a acompañar al equipo durante dos intensas jornadas en Santander, haciéndose acreedores al título de mejor afición de la temporada con sus ánimos constantes a los jugadores, pese a que en el play off no rindieron a su mejor nivel, cayendo en la primera jornada ante un Go Fit que ante su afición mostró su mejor cara, logrando el ascenso de categoría. La lección de deportividad que dieron los seguidores naveros en el partido por el tercer y cuarto puesto ante un Bidasoa Irún con el que terminó hermanando sus aficiones es de las que se recordarán durante mucho tiempo.
Era evidente que con la gran temporada que había realizado el Viveros Herol Nava en su debut en la División de Honor Plata iba a poner en el escaparate, con tentadoras ofertas, a jugadores sin la vinculación con la localidad que pueden tener Carlos e Isma Villagrán, David de Diego, Bruno Vírseda o Alberto García. Así, el Atlético Valladolid echó las redes, y se llevó ‘por las buenas’ al pivote Nico López, y ‘por las malas’ a David Fernández, comprometido de palabra con el club segoviano al poco de finalizar la campaña, pero que terminó firmando por el club pucelano.
Tocaba reinventarse, y a ello se puso el técnico Álvaro Senovilla, junto con una junta directiva que nunca ha dejado de mirar a su cantera. Al club llegaron los porteros Alberto Miranda y Juan Carlos Cabada, el pivote Julián Rasero, los laterales Dani Simón y el navero Guillermo Campillo, con el extremo Ismael Juárez como el fichaje estrella del equipo. Pero la ausencia de un lateral derecho terminó por condicionar el juego del equipo, que inició la Liga de manera titubeante, encontrando su bálsamo en la Copa del Rey.
Tanto fue así, que tras una primera eliminatoria frente al Covadonga, llegó el histórico primer triunfo en competición oficial frente a un equipo de Liga Asobal como el Ciudad Encantada de Cuenca. Las dudas en la Liga se convertían en certezas en la Copa, con el colofón del partido que jugó el Viveros Herol Nava en su cancha ante el Frigoríficos Morrazo Cangas, uno de los mejores equipos de la máxima categoría del balonmano nacional, que tuvo que emplearse a fondo para ganar a un equipo segoviano que estuvo muy cerca de seguir haciendo historia.
Superada la Copa, llega el momento de centrarse en la Liga, donde el Viveros Herol sigue sin encontrar un camino de regularidad, aunque con la permanencia a dos puntos, todo puede suceder en un 2016 que muchos seguidores naveros firmarían con los ojos cerrados que fuera como el 2015.
