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Los galos resisten

por Redacción
20 de diciembre de 2015
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El BM Nava se medirá al Rebi Cuenca en los cuartos de final de la Copa del Rey

El BM Nava, impotente ante un rival mejor (33-38)

El BM Nava, ante un paso importante para la permanencia

Hace ya algunos años, a Nava de la Asunción y su pasión por el balonmano se la comparó con aquella irreductible aldea gala que (obviemos el tema de la poción mágica por aquello de los controles antidopaje), resistía una y otra vez los ataques de los romanos que la asediaban. Ayer, en el partido ante La Roca esa aldea gala estuvo a punto de vivir su asedio final, el que la dejaba justo a los pies de los caballos, con la confianza perdida, y el contrario ensañándose sin piedad. Pero el orgullo del Viveros Herol Nava, la confianza de una afición que animó sin cesar, y los dioses del balonmano que guiñaron un ojo, propiciaron que lo que en el descanso era un 12-21, se convirtiera al final del partido en un 30-30 que de haber durado el partido dos segundos más habría certificado la victoria navera, porque el último gol de Carlos Villagrán se marcó fuera de tiempo.

Que en la presente temporada el equipo de Álvaro Senovilla sufre un problema de ansiedad es algo tan evidente que ha terminado por pesar cada día más en el ánimo de los jugadores segovianos, que solo consiguen desplegar su juego bien cuando juegan la Copa del Rey, porque la presión es para el contrario de Liga Asobal, bien cuando ya lo tienen todo perdido, como les ha sucedido en varias ocasiones en la presente temporada. Como les pasó ayer.

Porque la primera parte que hizo el equipo de Álvaro Senovilla ante el joven conjunto de La Roca fue todo un manual de lo que no se debe hacer, sobre todo en el apartado defensivo. El técnico apostó por Guille Campillo y Darío Ajo ayudando en la zona central a Julián Rasero y Carlos Domínguez, pero la táctica no le dio buen resultado en absoluto, porque los centrales se vieron impotentes para frenar el juego catalán, que con rápidas combinaciones entraba por el centro como Pedro por su casa. David de Diego hasta el minuto 18, y Alberto Miranda hasta el descanso, apenas pudieron tocar un par de bolas, ni las difíciles, ni los lanzamientos más asequibles, por lo que cada ataque visitante terminaba en gol.

El castigo que La Roca infligió al Viveros Herol Nava fue durísimo en los primeros treinta minutos. Tanto fue así que los de casa no consiguieron imponerse en un solo parcial de esta primera parte, recibiendo gol tras gol hasta llegar a los 21 con el que el cuadro barcelonés se marchó al descanso. En el otro casillero, 12 tantos para el conjunto navero, desesperado con su mala defensa, con su ataque atascado en bastantes ocasiones, con pérdidas de bola realmente impropias de un equipo de la División de Honor Plata, y la sensación de que a los jugadores que tres días antes habían tuteado al Cangas, les habían cambiado por sus clones malos.

Solo había una cosa que seguía funcionando en el bando local: El bombo que, impenitente, marcaba el ritmo del corazón navero, y el aliento de los aficionados deseosos de que su equipo apurara el partido hasta la última posibilidad. Y a esa posibilidad se aferró el Viveros Herol, que como no podía ser de otra manera se lanzó a por su rival a tumba abierta, con una defensa mixta, en principio con 5:1 y después con 4:2, que sorprendió a La Roca en un arranque de segundo tiempo en el que del 12-21 se pasó al 16-21, con los locales llegando incluso a marrar hasta tres contragolpes bastante claros en ese intervalo de tiempo.

El primer paso estaba dado, pero el camino hasta alcanzar al rival era tan largo, que en ocasiones se tornó imposible. La Roca consiguió estabilizar la diferencia en cinco goles, apoyándose en algunas acciones de Jordi Altes, pero sin poder recuperar a Pere Vaquer (ocho goles en la primera parte, dos en la segunda), ni a Sergio Luque, que en el primer tiempo había movido al equipo con mucha fluidez.

Además, con la defensa navera mucho más activa, llegó el acierto en la portería, y Alberto Miranda volvió a recordar al portero que había entusiasmado a la afición a principio de temporada. Así, con muchos más aciertos que errores, que de los segundos también hubo, pero muchos menos que en el primer período, el Viveros Herol se fue convirtiendo en un caudaloso río que amenazaba con llevarse por delante a La Roca.

A diez minutos para el final, el equipo visitante parecía haber detenido la acometida segoviana, pero la realidad era que el Viveros Herol solo estaba cogiendo aire. Con Isma Juárez (otro de los que se rebeló contra su suerte) liderando al equipo en el aspecto anotador, el cuadro local fue buscando su momento, percutiendo en cada ataque con toda la intensidad, y machacándose en defensa como se le ha de pedir a un plantel de la segunda categoría del balonmano nacional.

A poco más de ocho minutos para el final, Marc Sánchez anotaba el 25-30. Nadie podía adivinar entonces que La Roca no iba a marcar ningún gol más, porque a sus jugadores se les apagó la luz, mientras que Nava siguió creyendo que la había al final del túnel. Marcó Bruno desde el extremo, Juárez se mostró infalible desde el punto de penalti y, con los dos equipos sumando un excluido, Isma puso al equipo segoviano a dos goles, distancia que enjugó un descansado Guille Campillo en dos latigazos desde los nueve metros, el último de ellos a veinte segundos para el final.

El empate era el paraíso tal y como había transcurrido el partido, pero a La Roca le quedaba un ataque para ganar, y a seis segundos para el final forzó la exclusión de Carlos Domínguez. Pero en superioridad perdió la bola, y Carlos Villagrán la peleó para llegar hasta la zona de lanzamiento y superar a Miquel… pero claramente fuera de tiempo. Los árbitros así lo indicaron, y aunque al principio hubo amago de ‘movida’, al final imperó la cordura, tanto en la cancha como en la grada. Habría sido demasiado triste que una reacción tan brillante como la navera hubiera acabado como el Rosario de la Aurora. Los galos, contra viento y marea, siguen peleando. Vivos. Y orgullosos.

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Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

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