Álvaro Senovilla ya advertía en la previa del partido que el Viveros Herol Nava tenía que afrontar ante el Amenábar Zarautz que “podemos perder perfectamente en esta cancha”. Con el equipo físicamente al límite, ya que no viajaron ni Isma Villagrán ni Simón García, y tanto Carlos Villagrán como Alberto Camino no pudieron jugar al cien por cien, la empresa de ganar a un directo rival por la permanencia se antojaba difícil, aunque no imposible. Y de no haber sido por ese lógico bajón físico en el tramo final, la victoria hubiera llegado.
Y eso que el encuentro comenzó de la peor manera posible para los segovianos, irreconocibles en los primeros minutos de juego. Tanto fue así que Senovilla se vio obligado a parar el partido en el minuto 7, cuando el electrónico señalaba un rotundo 7-2 favorable al Amenábar, con el Viveros Herol sin encontrar su sitio, y el equipo de casa entrando con mucha claridad en la defensa navera.
El tiempo muerto surtió el efecto deseado, porque paulatinamente el Nava fue cerrando la herida, defendiendo con más intensidad sobre todo por la zona central, lanzando contragolpes que propiciaban goles rápidos, y siendo un poco más agresivos en ataque, consiguiendo abrir la defensa guipuzcoana con algunos lanzamientos acertados desde los nueve metros, lo que propició que Darío Ajo estuviera algo más libre en el pivote.
El 15-13 con el que se llegó al descanso planteaba un partido nuevo para el segundo tiempo. El Viveros Herol Nava, que había ido a más en la primera parte, continuó con su escalada en los primeros minutos de la reanudación. Tanto fue así que consiguió marcar cuatro goles de manera consecutiva, situándose por delante en el marcador (15-17), con el Amenábar fallando lanzamientos desde los siete metros, y sin encontrar una respuesta al partido que le planteaba el equipo segoviano, que vivía sus mejores momentos sobre la cancha.
Sin embargo, el Nava se estancó en los dos goles de renta, errando ataques que le hubieran permitido alcanzar una renta de tres, y de esta manera abrir la brecha, y meter toda la presión al Zarautz, que apretó los dientes, supo aguantar sin hundirse, y espero a que al conjunto segoviano le comenzara a pasar factura la intensidad del encuentro.
El Viveros Herol siguió por delante hasta el 19-21, pero a partir de ese momento, con todavía 20 minutos por delante, al equipo comenzó a pesarle el esfuerzo. Una exclusión de Alberto Camino le dio la oportunidad al Amenábar de volver a colocarse por delante, recuperando una iniciativa que no había sido suya durante varios minutos, y al Viveros Herol le tocó de nuevo remar contra corriente. Y aguantó el conjunto segoviano todo lo que pudo, reduciendo a un solo gol (27-26) la ventaja de tres con la que llegó a situarse su oponente a cinco minutos para el final. Pero en ese último tramo del partido ya no había físico para mucho más, y un nuevo tirón en el marcador del equipo de casa fue definitivo para llevarse los dos puntos.
