Después del resbalón (tremendo, pero solo un resbalón al fin y al cabo) que se pegó el Viveros Herol Nava el pasado fin de semana en su cancha frente al Alarcos, el equipo segoviano tiene la ocasión de incorporarse siete días después en el pabellón Huerta del Rey de Valladolid, donde le espera el líder de la Liga, un Atlético Valladolid que aún no sabe lo que es perder en la Liga, y que junto con el Bidasoa es el principal candidato al ascenso directo.
Esta clase de partidos ante equipos tan poderosos nunca vienen bien, y por ello el equipo navero afronta el partido consciente de su inferioridad, y más por la ausencia de Isma Villagrán y el delicado momento físico de Juárez y Simón, pero sabedor también de que en deporte sí hay lugar para las sorpresas, siempre que haya un buen trabajo detrás.
Y ese trabajo es el que Álvaro Senovilla quiere que se note en la cancha, “porque el Atlético Valladolid tiene muchísimas más virtudes que nosotros, pero hay cosas que no hace tan bien, y que podemos explotar”, señala el técnico, que se conoce a la perfección al conjunto pucelano, no en vano ha dirigido a varios de los jugadores que hoy forman con el equipo, caso de Roberto Turrado y Nico López “que forman una gran pareja de centrales defensivos”, o David Fernández, “que es un jugador muy completo aunque parezca que solo tiene lanzamiento”.
Pero, si hay un jugador del Atlético Valladolid que Senovilla destaca sobre todos es Diego Camino, hermano del navero Alberto Camino, “porque es el que ha dado el salto de calidad al equipo. Por él pasa todo el juego, y se entiende a la perfección con Fernando Hernández, (el líder del equipo) que es el que imprime su carácter ganador”.
Ante un rival de estas características, y más jugando en casa hay que hacerse fuerte en tus virtudes, y la del Viveros Herol Nava pasa por hacer una defensa fuerte, “como hemos venido haciendo gala hasta este último partido” y procurar que el encuentro se mueva en un ritmo lento “porque si nos volvemos locos, ante un oponente del potencial del Atlético Valladolid, nos irá mal”.
Los derbis suelen ir más allá de lo deportivo, y este encuentro no iba a ser una excepción. Vallisoletanos y naveros han pasado de tener una relaciones cordiales a ‘odiarse’ cordialmente, aunque es de esperar que esa situación no trascienda a la cancha, por más que en el encuentro de la pasada campaña sí hubiera más de un mal gesto que no contribuyó a fomentar un mejor ambiente entre ambos clubes.
