El Naturpellet necesitaba un triunfo ante un rival correoso para demostrar que esta temporada las miras son más altas que a estas alturas de 2014, cuando no obstante se logró la clasificación para el play off, y ayer demostró que la juventud no es un problema cuando el trabajo es el adecuado y se cuenta con un bloque dispuesto a dar el todo por el todo para imponerse a las dificultades.
Después de empatar el primer partido como local ante el FC Barcelona, la cuarta jornada deparaba al conjunto de Diego Gacimartín un partido sólo apto para conjuntos con carácter, capaces de imponerse a equipos cuyas cartas están sobre la mesa desde el minuto 1: encerrarse atrás e interrumpir todo lo posible el juego para minar la moral del contrario.
Y en esas estaba el Melilla, con una plantilla demasiado corta como para opositar al triunfo, cuando Dani Mejías tiró de casta —y, dicho sea de paso, dejando a un lado la recomendación de no disparar a portería— para derribar el muro rival y dejar los tres puntos en el Pedro Delgado (3-2) después de un partido en el que se anotaron cuatro goles en ocho minutos y que tuvo otros treinta marcados por el atasco constante del equipo segoviano ante la apuesta eminentemente defensiva del rival.
Y es que Edu adelantó al Naturpellet cuando todavía los aficionados no habían ocupado sus asientos tras asistencia de Buitre, que ante la ausencia de Iván Quintín y Alvarito, sumado a las limitaciones de Dani Mejías, asumió los galones y la dirección del ataque, junto con Chus y Álex Fuentes cuando éstos no estaban.
Pero la alegría duró poco, y Yusef se encargó de igualar el marcador desde el punto de penalti, antes de que Álex Fuentes aprovechase un rechazo dentro del área tras una gran jugada colectiva para mandar a las redes de un Mendiola que a sus 33 años sigue decidiendo partidos.
El frenético inicio, aprovechado por Mohtar para igualar de nuevo el choque (2-2) sólo ante Dani Simón, quien retomó la titularidad tras las grandes sensaciones dejadas en el partido de Copa del Rey frente al Peñíscola, dejó paso a treinta minutos de dominio segoviano, con el Melilla limitando al máximo los esfuerzos para no cargar a un quinteto que apenas tuvo respiro —Barroso, Javi y Yusef jugaron los 40 minutos junto con Mendiola—, encerrado atrás con una defensa muy sólida que no dejaba espacios al Naturpellet, que trató sin efectividad de romper el empate con numerosos disparos desde fuera del área que no ponían en aprietos a Mendiola.
Y cuando el ataque segoviano entró en atasco y no encontraba la forma de acercarse a la portería rival, con sendos disparos al palo para ambos equipos de por medio y los debuts de los juveniles Guille y Julio, llegó el turno de Dani Mejías, a quien Diego Gacimartín no tuvo más remedio que forzar pese a sus molestias para que tomase el mando y decidiese el partido jugando como portero-jugador en una de las pocas ocasiones en que la defensa del Melilla, agotada físicamente, dejó acercarse a los locales hasta la frontal del área.
Un triunfo de carácter del cuarto clasificado de Segunda, un equipo dispuesto a cubrir las bajas de sus compañeros con un esfuerzo extra, una situación que deberá repetirse en semanas sucesivas tras la lesión en el pie de Juanfran, que podría perderse los tres próximos partidos, unido a la precaución tras el esfuerzo inevitable para ganar de Dani Mejías.
