Dos semanas después de lo que habían previsto los agoreros, el Segovia Futsal finalizó la temporada. Como deben morir los buenos equipos, en el área contraria, atacando hasta el final, y poniendo en cuestión su derrota hasta el último segundo. Ayer, en un pabellón Esperanza Lag repleto de aficionados que no tuvieron claro el triunfo de su equipo hasta el final, el conjunto segoviano consiguió que el mejor jugador del Elche fuera su portero Cristian, que salvó a sus compañeros de encajar el gol de un empate que los visitantes se merecieron de largo tras una gran segunda parte.
Justo es reconocer los méritos que acumuló el conjunto ilicitano en el primer tiempo, en el que el mejor de los segovianos fue Mordi, que consiguió con sus intervenciones minimizar los daños que produjo el juego del equipo de Óscar García Poveda, que tan pronto combinaba en largo hacia la posición de Pitu, como se apoyaba en la movilidad de Kiwi para generar peligro.
El Segovia Futsal pasó por apuros para resolver esas acciones, si bien es cierto que hasta el ecuador del primer tiempo el marcador no se movió, a pesar de que ambos conjuntos se repartieron las ocasiones, destacando una de Buitre que sacó Cristian, más otra de Chus que envió un latigazo al palo tras un saque de falta. En el otro área, Mordi sacaba un remate a Carri, más otro que desviaba con la vista en la jugada personal de Manu.
Pero poco a poco el Segovia Futsal fue yendo a menos en el partido, obligado por un oponente que fue cercando a los visitantes, hasta que Juanjito culminaba en el segundo palo una gran combinación entre Kiwi, y Pitu.
Porque la diferencia entre el Elche y el Segovia Futsal estuvo en la finalización, la misma que condenó al equipo de Diego Gacimartín en el primer partido, y que les dejó medio muertos en la primera parte del segundo. El Elche, cada vez más cómodo sobre la cancha, continuó asediando el marco visitante, hasta que Carri enganchó un potente lanzamiento que entró por el palo corto de un sorprendido Mordi, que anteriormente había mostrado su calidad en sendos lanzamientos cercanos del propio Carrión y de Manu.
El 2-0 con el que se llegó al descanso obligaba al Segovia Futsal a lanzarse a tumba abierta a por la victoria, toda una bendición para un equipo al que los corsés tácticos no le sientan demasiado bien. Tocaba presionar en toda la pista, meter el Elche en la locura de la ida y vuelta, y apretar todo lo posible sobre el marco de un Cristian que comenzó a erigirse en protagonista después de que un trallazo de Iván Quintín se encontrara con el palo.
El gol, esa deuda pendiente
Con Alvarito encontrando huecos donde no parecía haberlos, los balones a la espalda de los defensores ilicitanos provocaron más de un quebradero de cabeza a los de casa, que apenas inquietaron al Mordi en un par de acciones, más pendientes de salvaguardar su renta ante las acometidas segovianas, que una y otra vez se encontraron con un portero local encumbrado a los altares con sus intervenciones. Buitre, Dani Mejías, Charly… todos lo intentaron, y todos se encontraron con el portero local, que tuvo el día estupendo con el que sueñan todos los guardametas, viendo incluso cómo un remate al segundo palo de Edu a la salida de un córner se marchaba alto cuando el segoviano estaba solo a un metro de la portería.
La falta de gol generó algunas dudas en el equipo, y eso dio aire al Elche. Pero bastó con que Diego Gacimartín dejara muy clara de nuevo la consigna de morir arriba, para que el Segovia Futsal cogiera de nuevo aire, y encontrara por fin el premio a su insistencia con el tanto logrado por Alex Fuentes (justicia poética) culminando una acción brillante tras una de los pocos errores defensivos de los locales.
Restaban siete minutos para el final, y durante todos ellos la sensación fue que el empate podía llegar en cualquier momento. Pero Cristian lo paró todo, la defensa local no volvió a fallar, y a escasos segundos para el final, Kiwi aprovechó un rápido saque de esquina para colocar el 3-1 que dejó al Segovia Futsal sin play off de ascenso. Tiempo habrá para hacer balances, pero la sensación que deja este club de dos años de vida es que sigue progresando en una categoría que, de seguir en esa línea, pronto se le quedará pequeña.