Puede ser que, al finalizar la temporada regular, el Viveros Herol Nava no haya conseguido clasificarse para la fase de ascenso a la Liga Asobal, Puede ser, y como posibilidad se apunta, que el equipo se quede a las puertas de otro hito histórico para un club que solo es modesto en su economía. Pero lo que en ningún caso puede ser es que un solo aficionado de los que, sábado sí y sábado también, llenan el frontón de Nava, pueda decir que en esta campaña 2014/15 no se lo ha pasado en grande viendo jugar al conjunto navero.
Llegaba hasta la localidad segoviana el Balonmano Torrelavega, con bajas, pero también mostrando una línea ascendente en su juego que le había llevado a salir disparado de los puestos de descenso. Pero lo que se encontró el conjunto cántabro en Nava de la Asunción, sobre todo en la primera parte del choque, fue con un oponente que se convirtió en un auténtico rodillo, una apisonadora que le pasó por encima hasta alcanzar una diferencia de una docena de goles que poco a poco fue administrando para vivir un plácido final de encuentro.
Los primeros cinco minutos de partido fueron de calentamiento para todos, incluidos los porteros de ambos conjuntos, que se mostraron infranqueables. Pero bastó que David Fernández batiera por primera vez a Luis de Vega para que el marco del equipo cántabro pareciera una portería de fútbol, mientras que, en el arco contrario, David de Diego conseguía que la suya se asemejara a una de hockey sobre patines.
El portero local, asistido de manera perfecta por una defensa muy intensa en el 6:0, y una zona central impecable con Carlos Domínguez y Nico López, solo concedió un gol en los primeros nueve minutos, y tres cuando el cronómetro había superado ya el minuto 20. Apoyados en una zaga que fue una verdadera sinfonía interpretando los movimientos adecuados para impedir el ataque visitante, el juego ofensivo del Viveros Herol Nava creció hasta límites insospechados, con Bruno y Alberto ejerciendo de estiletes a la contra, pero también con Alberto Camino, y el siempre decisivo David Fernández, encontrando las vías de penetración en la defensa cántabra.
Del 5-1 se pasó al 10-3, y de éste al 14-4, con los jugadores locales disfrutando sobre la cancha tanto como sufrían sus oponentes, impotentes para detener un vendaval que se les había llevado por delante. El 18-8 con el que se llegó al descanso dejaba el partido sentenciado, mostrando un Nava robusto en defensa, con la solitaria exclusión de Nico López cuando el primer período ya expiraba, y un Balonmano Torrelavega en el que Eugenio González no encontraba la manera de poder llevar buenos balones a sus compañeros, que se estrellaron una y otra vez ante la barrera local, y ante un imponente David de Diego, que durante el tramo final del primer acto pidió repetidamente a sus compañeros que no bajaran el ritmo.
“Cosas más raras se han visto en este pabellón”, señalaba en el descanso Quintín Maestro, presidente del club segoviano, al preguntarle por la posibilidad de la remontada tras un primer tiempo extraordinario de su equipo. Pero las dudas que Quintín podía albergar acerca de la victoria del Nava quedaron disipadas en tres acciones del equipo de casa, una penetración de Carlos Villagrán, un lanzamiento marca de la casa de David Fernández, y un contragolpe culminado por Nico López, con las que respondió de manera fulgurante al primer tanto del Torrelavega.
Lejos de bajar los brazos, el conjunto cántabro quiso engrandecer el encuentro, y varió su planteamiento, pasando a una defensa individual y bastante más contundente, que logró restar fluidez al juego local, y apostando por unas rápidas transiciones que en más de una ocasión les llevaron a alcanzar buenas posiciones de lanzamiento ante David de Diego. A ello también contribuyó la lógica relajación local, que con el trabajo prácticamente hecho bajó en algunos puntos su intensidad defensiva, y perdió varios balones en ataque.
Aunque lo cierto fue que la victoria segoviana no peligró en ningún momento, sí es cierto que en algunos compases de este segundo acto apareció una cierta inquietud por el desenlace final del choque. Pero una cosa era la sensación que se tenía desde la grada, y otra bien diferente lo que se pensaba en el banquillo, ya que Álvaro Senovilla no se vio obligado a pedir tiempo muerto más que para preparar una acción puntual en la primera mitad, y con varios minutos por delante apostó por dar entrada en la cancha a los jugadores de cantera.
Un par de contras del Torrelavega apretaron el marcador lo justo para que del 29-21 se pasara al 29-25. Pero bastó con que los jóvenes serenaran sus nervios para que Pablo y Adrián vieran portería, y el Viveros Herol Nava cerrara su victoria, forjada en un primer tiempo impecable. Con razón los jugadores naveros se marcharon ovacionados de la cancha. Otra vez.