Pocas veces un empate deja tan mal sabor de boca a los dos equipos como el que en la tarde de ayer obtuvieron Unami y Simancas en el encuentro que le enfrentó en el desangelado pabellón Pedro Delgado. Las visitantes lamentaron su suerte tras mandar en el marcador desde el inicio del encuentro, encajando el gol del empate a falta de18 segundos para el final, mientras que las de casa, que jugaron como colectivo uno de los peores partidos de la temporada, vieron cómo no podían ganar a un rival que llegó a Segovia con ocho jugadoras, y sin portera.
Si hace dos semanas el equipo de Luis Martín había jugado un partido tácticamente perfecto frente al Leganés, en el encuentro de ayer la lectura fue completamente errónea. Con un Simancas que llegaba con lo justo, lo más adecuado parecía plantear un partido de ritmo alto, presionando con intensidad a un rival que difícilmente podía dar descanso a sus jugadoras más importantes, Lules y Rocío. Sin embargo, y quizá temiendo que fallasen las fuerzas al final, la apuesta del Unami fue radicalmente distinta, y ello provocó un encuentro digno de una película de cine iraní sin subtítulos. Lento hasta la desesperación y difícilmente comprensible en su desarrollo.
De esa lentitud sacó provecho el Simancas, que en el minuto dos aprovechó su primer acercamiento a portería para marcar por medio de Míriam el 0-1, culminando un gran servicio de Rocío al segundo palo. En su segundo cercamiento, Silvia envió fuera el balón cuando se plantaba sola ante Elena. En el tercero, minuto 9, Sonia marcaba el 0-2 transformando una acción de estrategia tras un saque de esquina.
un atasco importante El espacio de tiempo que transcurrió entre ambos goles, siete minutos de juego cronometrado, alrededor de dos vidas en tiempo real, el Unami no hizo nada más que pasarse la pelota sin ninguna movilidad en sus jugadoras, y por tanto sin profundidad en su juego, incapaces de leer la defensa en doce metros que propuso su rival. Solo en una ocasión el equipo local sacó provecho de una acción rápida, marcando Lauri el 1-2 tras recibir un gran pase de Marina, y regatear a la “portera” Flavia. Ese chispazo local fue eso, un chispazo, porque después todo siguió muy oscuro en el ataque local.
Ni con ayuda
Los primeros minutos de la segunda parte fueron un calco de la primera mitad, con el Unami absolutamente atascado en ataque, y el Simancas esperando pacientemente que fueran pasando los minutos, renunciando prácticamente de manera total a tener la pelota.
El partido pudo cambiar de manera radical cuando, a los cuatro minutos de la reanudación, Lules vio la segunda tarjeta amarilla, en una acción que no merecía nada más que la señalización de la falta, y dejó al Simancas con una jugadora menos durante dos minutos. Pero ni por esas logró el Unami batir a Flavia, que tuvo un par de intervenciones de cierto mérito, pero a la que tampoco se la exigió demasiado.
Dos minutos con una más sin poder marcar dejaron tocadísimo al Unami, que aún pudo encajar el 1-3 si Estela no le hubiera ganado la partida a María en un mano a mano. Los minutos fueron cayendo, con el conjunto segoviano dando la sensación de que ni en tres partidos conseguiría marcar, hasta que, con Patri de portera-jugadora, Cris lanzó con la izquierda, y el balón acabó entrando ajustado al palo. Así logró el Unami rescatar un punto de un partido en el que difícilmente mereció más.
