El Atlético de Madrid se impuso al Real Madrid (4-0) en el Vicente Calderón, en un ejercicio de superioridad ante un líder desdibujado que no encontró su sitio en el duelo en ningún tramo del partido, en el que un fallo de Casillas, una defensa superada por el ambiente y los hombres de creación desaparecidos permitieron que la afición colchonera volviera a disfrutar de una victoria liguera en su estadio ante el Real Madrid.
El derbi madrileño se antojaba igualado; pese a las bajas en defensa del conjunto blanco el partido no tenía un claro favorito. El líder llegaba con siete puntos de ventaja y con el objetivo de asaltar un Calderón que acabó el partido eufórico. Las cuentas del Real Madrid tras imponerse al Sevilla el pasado miércoles (2-1) parecían claras para apear de la carrera por la Liga al vigente campeón. Pero lo que sucedió en el feudo rojiblanco fue que los blancos en vez de distanciarse vieron cómo la ventaja disminuía y eran claramente superados por su rival.
El Atlético de Madrid rozó la excelencia en un partido en el que le salió todo lo que intentó ante la pasividad de un Real Madrid sin ideas ni soluciones a los problemas que le fueron apareciendo durante el partido. El técnico italiano Carlo Ancelotti no supo manejar la situación y fue también superado en el particular duelo que se vivía desde el banquillo. Las numerosas bajas en defensa parecieron desmontar todo el equipo, un cuadro que en todas sus líneas menguó ante un gigante vestido a rayas rojas y blancas.
Salió el líder de la Liga queriendo la posesión de la que disfrutó siguiendo la tónica de los anteriores derbis. Balón para el Real Madrid al que el Atlético le dejó el peso del partido, pero con todo el peligro para los rojiblancos, que cada vez que se acercaban a la portería merengue ponían en peligro a la zaga madridista. En el minuto 10 un contratiempo hacía que los del Manzanares se quedaran sin uno de sus principales estandartes. Koke, que arrastraba molestias, tuvo que ser sustituido por Saúl Ñíguez tras sufrir una rotura fibrilar en los isquiotibiliales de la cara posterior del muslo izquierdo.
Tiago repite la historia
Los actuales campeones se repusieron de forma inmediata de y en el minuto 13 Mandzukic, en el segundo palo, dejó el balón atrás para la llegada de Tiago, que desde la segunda línea aparecía para hacer el primer tanto del partido en un fallo de Casillas que no pudo atajar una pelota aparentemente sencilla. A partir del gol, los rojiblancos se crecieron volcándose en la portería de un Real Madrid desdibujado que no acertaba a sacar el balón. En esa avalancha llegó el segundo. Mandzukic, disfrazado de asistente, le puso un balón en el área a Saúl, que con un gran remate de chilena batía a un Casillas que no pudo hacer nada por atajar el certero disparo.
El 2-0 pareció hundir más a un Madrid que aún no había probado a Moyá. Cristiano, desesperado, no encontraba su sitio, al igual que Bale y Benzema, que no conseguían enganchar ningún balón cerca del área colchonera. Ancelotti, que sólo supo cambiar al portugués y al galés de banda, no encontraba respuestas, una vez más, al planteamiento de Simeone. Nacho y Varane fueron sobrepasados por el ambiente y la desaparición de los hombres de creación del Real Madrid permitieron que el Atlético jugara a sus anchas.
A la media hora de juego los blancos pisaron área. Una falta escorada botada por Kroos que no acertó a rematar Varane fue la primera ocasión de peligro de la que disfrutaron los madridistas. Apenas cinco minutos después el Atlético volvió a rearmarse y protestó una clara mano de Khedira dentro del área madridista que Fernández Borbalán no señalizó como tal. Los minutos finales de la primera mitad sirvieron para que los de Simeone se metieran atrás defendiendo un resultado valioso y trabajado ante un Real Madrid maniatado en todo momento.
Del vestuario salió el mismo equipo blanco que había comenzado el partido, con posesión y encerrando a unos rojiblancos en su área que parecían disfrutar con esa situación. Con el paso de los minutos el partido se fue poniendo más bronco. Una lluvia de amarillas en apenas diez minutos dificultaron el juego, favoreciendo la ventaja colchonera. La primera gran ocasión en los segundos 45 minutos fue de Arda Turan que se marchó rozando el travesaño. Apenas un minuto después llegó la primera gran internada de Juanfran hasta la línea de fondo, que Griezmann mandaba por encima de la portería de Casillas.
Griezmann, imparable
A falta de media hora por disputarse el Atlético se adueñó del balón ante la pasividad de un Real Madrid apático y desdibujado. Sin apenas centro del campo y con síntomas de cansancio, el Atlético aprovechó la inercia y espoleado por una afición enloquecida consiguió el tercero. Saúl asistió a Griezmann para que el francés le robara la cartera a su compatriota Varane y empujara el balón al fondo de la red. Saúl sería sustituido minutos más tarde tras una mala caída en el gol.
Los minutos finales sirvieron para que uno de los mejores del partido, Mario Mandzukic, se sumara a la fiesta redondeando una goleada merecida y propia de los libros de historia. Asistido por Fernando Torres desde la banda derecha, el croata remachaba de cabeza ante, una vez más, un Casillas que no pudo hacer nada.
