Después de un inicio de Liga prometedor para tratarse de un equipo recién formado, con positivos marcadores ante los rivales fuertes de la competición, el Segovia Futsal ha ido encontrando su propia identidad dentro de la Segunda División. Demostrando que lo de Melilla fue un accidente provocado por haber jugado un intensísimo partido de Copa del Rey el miércoles anterior, más los avatares de un viaje largo hasta la Ciudad Autónoma, el equipo de Diego Gacimartín demostró una gran superioridad frente a un FS Zamora que (para qué negarlo) ofreció una imagen bastante pobre en el Pedro Delgado.
El fútbol sala ha llegado a una evolución táctica y técnica de tal calibre que por ese lado resulta difícil destacar, si no eres alguno de los grandes de la LNFS. Por ello la diferencia en los partidos hay que marcarla en otros apartados, y el físico es quizá el más importante de todos ellos. La intensidad que se pone sobre la cancha termina siendo definitiva en la suerte de muchos encuentros como el jugado ayer sobre la cancha del Pedro Delgado, donde directamente se veía a un equipo, el segoviano, que corría y corría tanto en defensa como en ataque, frente a otro, el zamorano, que simplemente trotaba.
Durante la primera parte esta diferencia de intensidad no se notó tanto porque, después de que Iván Quintín marcara el 1-0 aprovechando un despiste defensivo de los visitantes en el saque de una falta que le hicieron a Charly (el mejor de los segovianos en los primeros 20 minutos), el equipo de casa se sintió como el estudiante que ha aprobado el examen más duro y se relaja para los siguientes. Eso a veces puede resultar fatal. Ayer, no lo fue.
La primera, una siesta
Porque el Zamora, con su ritmo cansino, fue metiendo a los segovianos en el sopor, aunque de vez en cuando algún ronquido en forma de mano a mano de Iván Quintín, Alvarito o Buitre frente a un Gus que les ganó la partida todas las veces, sacara por momentos a los espectadores de su letargo. En la otra portería, Alberto solo tuvo que intervenir en una ocasión, tapando un lanzamiento escorado de Lescún. Con seguridad, si el partido se hubiera jugado a las cuatro de la tarde, algún ronquido de los de verdad se habría escuchado en la grada.
El 1-0 es un marcador peligroso siempre, aunque estés jugando de cine, que aún no era el caso, y por ello Diego Gacimartín pidió a sus jugadores en el descanso que subieran la intensidad de nuevo, y que trataran de ampliar la diferencia de goles hasta una distancia tranquilizadora. Y fue dicho y hecho. Abriendo el campo con perfectas diagonales al ala contraria para buscar el uno para uno, el Segovia Futsal no tardó en marcar el segundo tanto. Dani Carbonell controló un balón cerca de la banda, dejó sentado a un contrario, y ante la salida de Gus le regaló el esférico a Álex Fuentes para que éste marcara casi a placer el 2-0.
El tanto no hizo reaccionar al FS Zamora, que siguió haciendo lo mismo sobre la cancha, a pesar de que el resultado que le estaba dando era nulo. Tanto fue así que, casi en el ecuador de la segunda parte, el enésimo robo de balón de los segovianos propició una contra que culminó Jorge Jimeno batiendo por debajo de las piernas a Gus.
La segunda, un monólogo
Con el 3-0 en el electrónico llegaron los mejores minutos (dos) de los visitantes, que coincidieron con unos minutos (dos) de relajación local. Víctor Prado se encontró con Alberto y el palo en su duro lanzamiento en el que fue el canto del cisne de esos 120 segundos buenos de los zamoranos, porque cuando Alvarito marcó el cuarto para los de casa después de otra gran acción de Dani Carbonell, ya no hubo más atisbos de reacción.
Quiso Eloy Alonso, técnico del FS Zamora, que su equipo reaccionara situando a Rubén como portero-jugador, con ocho minutos por delante. Pero en la primera acción de superioridad, Dani Carbonell fue más listo que el improvisado portero visitante, y rubricó desde su campo la manita del Segovia Futsal, que tuvo más cerca el sexto, e incluso el séptimo tanto, antes que su oponente lograra inaugurar el marcador.
Diego Gacimartín aprovechó para premiar a Sergio Barrera, situándole bajo los palos en sustitución de Alberto. El joven portero del Segovia Futsal realizó una intervención de mérito, y encajó un gol en el que no tuvo culpa. Pero poco importó este hecho, porque el equipo ya había realizado su trabajo durante los 35 minutos anteriores, logrando así una merecida victoria.
