Con la moral de haber ganado el primer partido, y las cosas claras después de la charla técnica, el Viveros Herol Nava saltó a la cancha del municipal de Zarautz con una defensa muy intensa, y un ataque en el que Ismael Villagrán se erigía como faro del equipo. Así llegaron las primeras ventajas para el conjunto segoviano, aunque nunca lo suficientemente importantes como para pensar en romper el choque, porque el Zarautz supo encontrar los espacios en la defensa navera, incidiendo sobre todo en el ataque sobre la defensa de Ismael Villagrán, al que dos exclusiones frenaron su progresión en el choque.
El partido se movía a impulsos defensivos, no en vano los colegiados señalaron hasta seis exclusiones, tres para cada equipo, y a cada ventaja de dos goles del Nava respondía el Zarautz con parciales de hasta 3-0, que ponían al conjunto guipuzcoano arriba en el marcador, obligando a los segovianos a volver al apretar los dientes en defensa, volviendo tras no poco esfuerzo a hacerse con el mando en el electrónico.
Fortaleza mental
Con David Fernández bien marcado, y con Ismael Villagrán poco a poco a menos, fue Carlos Villagrán quien asumió la responsabilidad de batir la portería local, hasta que, a dos minutos para el final, y con 11-12 en el marcador, el equipo de casa se quedó con un jugador menos. Sin embargo, el Viveros Herol Nava no solo no supo aprovechar la ventaja numérica, sino que además vio cómo el Zarautz le dio la vuelta al resultado en inferioridad, terminando el primer tiempo con 13-12.
El equipo de Álvaro Senovilla acusó el golpe moral, pero se rehízo tras el paso por los vestuarios, , devolviendo la igualdad al electrónico pese a que su oponente llegó a colocarse con dos tantos de ventaja. Las defensas continuaron empleándose de manera impecable, pero el partido tenía un ritmo que le venía bien al Zarautz, que con Míkel Iraeta metiendo al encuentro la pausa necesaria, pasó de dominado a dominador, con el Nava tratando de seguir la estela del conjunto vasco.
Reacción
Pero el equipo segoviano volvió a equilibrarse, a elevar su balance defensivo, y desde que el Zarautz se colocó con 18-17 el Viveros Herol Nava volvió a recuperar la iniciativa, apoyados en buena medida por el renacer de David Fernández, casi inédito en la primera parte, y que sin embargo en el segundo período encontró la manera de superar la muralla defensiva guipuzcoana. De esta manera, el equipo segoviano encontró una alternativa a la de Carlos Villagrán, ya que Ismael había quedado excluido tiempo atrás.
Viéndose por detrás en el electrónico, el Zarautz pecó de precipitación en sus acciones ofensivas, hecho que fue aprovechado por el Nava para situarse con tres goles de ventaja a falta de dos minutos y medio para el final del choque. Parecía solucionada la victoria visitante, pero un tanto de Balenciaga, y otro de Iraeta pusieron el 26-27 a poco menos de un minuto para la conclusión. Afortunadamente para los intereses segovianos, la exclusión de Alberto Aguirrezabalaga le dio el oxígeno necesario para que Alberto García viese el hueco para batir al portero local y hacer el 26-28 definitivo que certificó la segunda victoria segoviana en la liga.
