El futuro de José Mourinho como entrenador del Real Madrid se ve en entredicho, después de que el pasado sábado decidiese relegar al banquillo al portero y capitán del equipo, Íker Casillas, en el encuentro contra el Málaga, en un nuevo episodio de tensión con su vestuario y con la afición.
Toda la prensa se hizo ayer eco de la indignación provocada por la decisión del portugués, tras una nueva derrota que puso al conjunto blanco a 16 puntos del líder de la Liga, el Barcelona.
«Mou hace el ridículo», tituló Marca junto a una fotografía de un Casillas mientras presenciaba el choque desde el banquillo.
Calificando la sustitución de Casillas por Adán como un «nuevo desafío, esta vez contra el santo y seña del club», su capitán puso en evidencia un conflicto creciente: «el madridismo, indignado».
El técnico, que recientemente lanzó duras críticas contra sus jugadores, quiso cortar la polémica afirmando que la opción por Adán era una «decisión técnica».
«Tiene razón, pero también es una decisión política», señaló el director del Mundo Deportivo, Santi Nolla. «Mourinho no solo sienta a uno de los mejores porteros del mundo, sino al líder del sector del vestuario que no está de acuerdo con algunas de sus decisiones».
Además, la fotografía que ilustra este texto, tapándose los oídos, parece querer mostrar la cerrazón que algunos achacan al técnico. «No me planteo dimitir ni mi continuidad», indicó Mourinho en la rueda de prensa posterior al duelo.
Hasta ahora siempre ha contado con el respaldo de la directiva, que ha respetado sus decisiones. Pero Florentino Pérez puso de manifiesto su desacuerdo con el entrenador hace unos días, después de que éste considerase como «imposible» ganar la Liga. El Real Madrid «tiene como principio no rendirse jamás, por difíciles que sean los retos», indicó el mandatario.
POSIBLE DESTITUCIÓN
Para El Mundo, «Florentino Pérez medita qué hacer con el portugués. Incluso gente cercana a él no descartaba que una derrota contra el Málaga en La Rosaleda desembocara en su despido». Sin embargo, la factura puede ser elevada para el club, que fichó a Mourinho hasta 2016. «Si le echa, debería indemnizarle con 20 millones de euros y si lo hiciera en junio, con cinco», señaló el Mundo Deportivo.
Por otro lado, y tras su suplencia en Málaga, Íker Casillas declaró que acata la decisión del entrenador. «Es algo a lo que no estás acostumbrado, pero por encima de mí está el equipo. Y el míster decide quién juega».
«Mourinho no me dijo nada. No me da explicaciones cuando juego, así que cuando no juego tampoco. Yo me veo bien, pero hay que acatar la decisión y debo entrenar mucho más», precisó.
Por su parte, el técnico, a su llegada al aeropuerto de Lisboa, confesó que no le han sorprendido las críticas y, respecto a Casillas, comentó que no se arrepiente de nada. «Tengo la conciencia tranquila. Intento hacer el mejor equipo para cada partido», concluyó.
