Queridos amigos, vamos a jugar el partido de las excusas. Comencemos.
Semana de entrenamientos tras el partido frente al Barcelona. Sergio González no se ejercita con sus compañeros. Su traumatismo en el dedo pulgar del pie derecho exige descanso, por lo que hace el calentamiento, pero no juega ni un minuto. El Caja se queda sin su cerebro sobre el parquet.
Calentamiento previo al encuentro. David está muy sobrecargado, y en previsión de una lesión más grave, el cuerpo técnico decide que sea el descarte para el partido. En su lugar entra Jorge. El Caja se queda sin su desatascador para un choque que se esperaba trabado. Además, Cidao pasó una mala semana teniendo que desmentir su marcha al Oxipharma Granada. Con la cabeza en otro sitio, el portero del Caja no fue ni mucho menos el de otros partidos.
Tanto Sergio como David habrían jugado si el equipo se jugase algo más importante que tres puntos que no le hubieran supuesto subir más plazas en la clasificación. Así que el Caja salió a la cancha sin motivación, porque ya era cuarto a no ser que el Lobelle hiciera el milagro de ganar por goleada al Triman Navarra.
Más excusas, no nos quedemos ahí. El Umacón Zaragoza es uno de los conjuntos más veteranos de la Liga, de esos que saben cómo parar los partidos cuando más les conviene. Precisamente son esos equipos los que peor se le dan al Caja Segovia, acostumbrado a la locura de los intercambios de golpes, y no a un sala eminentemente táctico. Además, el conjunto maño contó con la colaboración de dos árbitros que permitieron que los visitantes usaran buena parte de su repertorio de triquiñuelas para manejar el partido a su antojo. No se preocupen, Gallo y Velasco tienen más opciones de pitar una Copa de España de las que tiene un pedazo de colegiado como es el segoviano Ricardo Contreras. Es una pena no saber trabajar en los despachos y sólo tratar de hacerlo bien en la cancha.
Si el lector que no acudió al partido de anoche quiere más excusas, puede preguntar a cualquier aficionado del Caja que estuviera en las gradas del cada vez más desangelado Pedro Delgado. Seguro que se le ocurren alguna más para justificar el peor partido de la temporada en casa para un equipo que no fue, ni de lejos, el conjunto solvente y seguro que ha demostrado ser a lo largo de toda la campaña jugando como local.
Es evidente que el hecho de no jugarse absolutamente nada en este partido (lo de la camiseta y la historia se lo dejamos a los románticos), y tener el play off a una semana vista, propició que el Caja fuera una caricatura de sí mismo, sin tensión en la primera parte, con varios jugadores empeñados en resolver siempre de manera individual, y con grandísimos problemas para superar la primera línea de presión de un Umacón Zaragoza que con una media de edad cercana a los 30 años, puso más tensión sobre la cancha que los de casa.
Cuando en el minuto 8 de partido Keny establecía el 0-1 en el primer despiste defensivo de los locales tras un saque de banda, ya se sabía que el Caja no iba a ser el de las grandes tardes, porque ni siquiera la esperada reacción tras el tanto maño puso en verdaderos aprietos a Dídac. Un remate tras un contragolpe de Borja que se estrelló en un palo para que Lolo empalmase al otro poste en el siguiente rechace se convirtió en la única acción ofensiva de verdadero mérito del equipo de Jesús Velasco, que encajó el 0-2, obra de Párraga, tras un remate de Nano Modrego que Cidao rechazó a los pies del pívot del Umacón.
Llegó el descanso, y con él un paso por los vestuarios que pareció poner las ideas un poco más claras a los de casa, que se estrenaron pronto, con un suave pase de Borja Blanco al palo largo, que dejó tan sorprendidos a los jugadores visitantes como maravillados a los aficionados, que tuvieron la oportunidad de aplaudir un gran gol del internacional.
Pero poco a poco el Caja volvió a ser un calco del equipo impreciso del primer tiempo, y con numerosas pérdidas de balón ante la presión en primera línea de los maños, lo más normal era que sucediera lo que al final pasó, que Nano Modrego perdonó a la primera, pero no a la segunda, marcando el 1-3 tras un mano a mano con Cidao.
El Caja, con las rotaciones justas, no tenía las ideas nada claras a la hora de atacar la defensa zaragozana, pero en dos minutos consiguió empatar el partido, merced a dos acciones a balón parado, la primera culminada por Jorge tras un remate en semifallo de Borja Blanco, y la segunda después de que Antoñito (de los menos malos ayer) le pusiera en bandeja a Borja el 3-3 en el segundo palo.
El Umacón parecía contra las cuerdas, pero tras una oportuna (y muy mal fingida) lesión de Dídac, el conjunto de Santi Herrero volvió a tomar aire, y Duato volvió a ponerles por delante. El Caja ya no tuvo fuerzas para más, Párraga marcó el quinto después de esperar una vida a que le bajara un balón al que nadie salió, y Joan hizo el sexto aprovechando la superioridad por la expulsión de Borja Blanco. Al final, el Caja perdió el partido menos importante de la Liga, y todas las excusas antes expuestas son válidas. Pero la semana que viene empieza el play off, y el equipo ya ha gastado todas las excusas para justificar el partido de ayer.
