Cuatro comunidades autónomas se rebelaron ayer contra las cifras de déficit que el Gobierno exige a las autonomías para el año que viene en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Cataluña, Andalucía, Canarias y Asturias (cuatro de las seis CCAA que no están gobernadas por el PP) fueron las díscolas, cada una a su manera. Artur Mas fue el primero en plantar al Ejecutivo y no mandó a ningún representante. En su lugar, el conseller de Economía, Andreu Mas-Collel, remitió una carta al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, pidiéndole una «rectificación» en sus políticas.
Por su parte, la consejera andaluza de Hacienda y Administraciones Públicas, Carmen Martínez Aguayo abandonó la reunión como muestra de su «desacuerdo» por el límite de endeudamiento fijado por Moncloa.
La rebelión de Asturias y Canarias tardó un poco más en ejecutarse y llegó en forma de voto en contra en la aprobación del acuerdo del Consejo de Política Fiscal y Financiera, que finalmente aprobó un límite de deuda autonómica del 15,1% del PIB nacional para este año y del 16% para 2013.
Ante el desplante de Andalucía y Cataluña, Cristóbal Montoro quitó hierro al asunto y aseveró que estas ausencias «son lo de menos» y que los puntos del día se sacaron adelante con una «mayoría aplastante. Es el momento de comprometerse con el déficit público», añadió el político popular.
Para calcular el objetivo de deuda aprobado, el ministro explicó que se tomó como referencia el nivel de endeudamiento en términos absolutos al cierre de 2011, así como los objetivos de déficit para estos años y las liquidaciones negativas aplazadas de 2008 y 2009.
Al ser preguntado por posibles represalias contra Cataluña o Andalucía, el ministro respondió: «Lo que vamos a hacer es cumplir la Ley de Estabilidad con todos. El cumplimiento de la normativa está por encima de los resultados de este Consejo de Política Fiscal». Asimismo, no se mostró preocupado por que la postura catalana y andaluza pueda poner en riesgo el cumplimiento del déficit, ya que «a todas les conviene cumplir para ganar credibilidad». «No estoy preocupado por posiciones políticas puras y duras», apostilló.
Otros puntos de vista
Quienes no se mostraron tan compresivos con sus homólogos fueron los representantes del resto de comunidades, que no dudaron en criticar el gesto. El consejero murciano, Juan Bernal, fue más allá al señalar que la ausencia de Cataluña «no es acertada» porque se da una imagen ante las instituciones europeas que «no favorece al país».
También el consejero madrileño de Economía y Hacienda, Percival Manglano, recalcó que «la silla vacía no es un argumento» y avisó a la Generalitat de que «si se quiere expresar la oposición a algún tipo de política el momento es precisamente este foro».
