El decreto que regula la venta directa y los circuitos cortos de comercialización de productos agroalimentarios en Castilla y León permitirá mejorar la competitividad de las explotaciones agrarias, favorecer las relaciones entre los productores y los consumidores y fomentar el consumo local, tal y como ha informado la consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural en funciones, María González Corral.
La norma diferencia la venta directa, en la que el productor vende el alimento al consumidor final, y venta en circuito corto, que permite la comercialización a través de un único intermediario.
La actividad puede desarrollarse en la propia explotación, mercados y ferias, mediante reparto a domicilio, en establecimientos minoristas e, incluso en plataformas de venta por Internet. También se contempla la venta mediante máquinas automáticas instaladas dentro o fuera de la explotación.
“Este decreto permite que los productores y los consumidores tengamos una garantía, porque el productor tiene que estar inscrito en este registro, que no supone ningún trámite para él más que la inscripción. No tiene que esperar ninguna resolución por parte de la Junta de Castilla León”, apunta la consejera.
“Evidentemente, este productor tiene que estar dado de alta en el Registro de Explotaciones Agrarias de Castilla León, lo que implica que cumple con todas las garantías de sanidad animal o vegetal. Por otro lado, este decreto permite comercializar ciertos productos, detallados en el anexo, y pueden ser tanto productos de campo de nuestras explotaciones como productos transformados”, añade Corral.
María González hizo estas declaraciones en Cuelgamures (Zamora), durante la visita a la explotación del agricultor Gustavo Hernández, en la que informó sobre la puesta en marcha del decreto que regula la venta directa de productos agroalimentarios.
El productor visitado es uno de los primeros inscritos en el registro oficial para vender una parte de su producción directamente al consumidor o a través de un establecimiento de comercio al por menor. “Gustavo nos invita a conocer su explotación y, además, está en capilla. Se casa mañana y ha tenido el buen gesto con todos nosotros de recibirnos en la víspera para poner en valor un producto que él tiene, como es el ajo”, comentó la consejera.
La visita contó también con la presencia del delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Zamora, Fernando Prada; la directora general de Industria y Cadena Alimentaria, Cristina Frías, y representantes de las organizaciones profesionales agrarias.
Límites
El decreto establece límites máximos de comercialización para garantizar que se trata de un canal complementario ligado a producciones de cercanía. Por ejemplo, podrán comercializarse hasta 30.000 kilos anuales de cereales, 10.000 kilos de legumbres, 30.000 kilos de fruta por especie, 10.000 kilos de hortalizas y 50.000 kilos de patatas.
En el caso de productos transformados, se permite la comercialización de hasta 2.500 kilos anuales de conservas vegetales, mermeladas o productos cárnicos por tipo de producto; hasta 5.000 litros de vino, cerveza, vinagre o licores; o 2.000 kilos de harinas y pastas.
Los productores acogidos a este sistema deberán cumplir las obligaciones generales en materia de seguridad alimentaria, trazabilidad y etiquetado, mantener un registro básico de las operaciones comerciales realizadas y someterse a los controles oficiales establecidos por la Administración.
