El comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolos, adelantó ayer que está «abierto» a la idea de «flexibilizar» el pago base que defiende para la nueva Política Agrícola Común (PAC), cuya reforma negocia la UE estos meses, pero dejó claro a los Estados miembros que reclaman esta modulación, entre los que está España, que se deben fijar «cifras mínimas claras» de convergencia de las ayudas entre agricultores de un mismo país.
«Estoy abierto a la idea de flexibilidad, pero tenemos que tener los mínimos muy definidos», insistió el comisario en una rueda de prensa ofrecida en Bruselas, al término de una jornada de debate con los ministros de Agricultura de la Unión sobre este asunto.
Ciolos se refirió así a la petición de varios de Estados miembros que no ven con buenos ojos la llamada tasa plana que Bruselas quería aplicar a todos los agricultores de la UE, independientemente del cultivo o del país de origen.
El comisario pidió a los Gobiernos europeos que defienden esta idea una «ambición clara sobre el nivel mínimo de convergencia para los pagos más bajos», para garantizar que todo productor recibirá un porcentaje mínimo que le aproxime a la ayuda media por hectárea en la UE y así «reducir las diferencias». El titular de Agricultura de Irlanda, Simon Coveney, cuyo país ocupa este semestre la Presidencia de la Unión, comentó que «casi todos» los Estados miembros están de acuerdo en que el nivel de ayudas debe tener en cuenta «diferencias» como la región del productor o el tipo de cultivo.
Y puso el ejemplo de Irlanda en donde, como en el caso de España, existen muchos multicultivos y es difícil establecer un reparto por regiones geográficas, por lo que abogó por «dar flexibilidad» a los países que tienen estas diferencias y para los que «no es fácil» adaptarse al modelo que propone Bruselas.
Coveney también señaló que es consciente de que esta posición, mayoritaria entre los Gobiernos europeos, «incomoda» a la Comisión, pero se mostró convencido de que se puedan acercar posturas de aquí al próximo encuentro de marzo, de cara a arrancar las negociaciones con el Parlamento Europeo en el mes de abril.
En el debate con sus colegas europeos, el ministro español, Miguel Arias Cañete, apostó por «limitar» algunos de los cambios que propone Bruselas para la nueva PAC, como el pago base igual para todos los agricultores o el aumento de la superficie elegible, porque supondría una reducción «fortísima» del apoyo comunitario que percibe cada productor en España.
Una de las preocupaciones «clave» para España es que prospere la propuesta del comisario Ciolos para ampliar los criterios de hectáreas elegibles para recibir los fondos de la PAC, porque en el caso del campo nacional el cambio sería «sustancial». Madrid tendría que repartir las ayudas directas entre 38 millones de hectáreas, en lugar de entre los 21 millones que actualmente tienen derecho a estos apoyos, según cifras ofrecidas por el político español al resto de ministros.
Ello conduciría a una «dilución desproporcionada» del pago base dejándolo en 126 euros, lo que, siempre, según el ministro, colocaría a España en la cifra más baja de toda la UE y «muy lejos» de los 264 euros de media.
