Febrero se ha convertido en un mes cruel para el mundo, y especialmente para Europa en lo que va de la tercera década del nuevo milenio: la pandemia, la guerra de Ucrania y ahora una nueva guerra en una de las zonas económicamente más importantes del planeta.
El bombardeo de Irán por parte de Estados Unidos e Israel y la reacción extendida de Irán, lanzando misiles y drones a Israel y otros países donde hay presencia estadounidense, ha creado un nuevo escenario, incierto e inestable, que ya hace sentir sus efectos en nuestro continente.
El brusco aumento del gas y el Estrecho de Ormuz
Hablamos de un escenario en pleno desarrollo, donde ya se habla de la incorporación de nuevos actores, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Alemania y Reino Unido, entre otros, y donde ya un par de objetivos habrían sido alcanzados por misiles en el estrecho de Ormuz.
La reacción en los mercados internacionales no se ha hecho esperar: este lunes 2 de marzo los futuros europeos de gas aumentaron un 50%, colocándose por arriba de los 48 euros/MWh, de acuerdo con la referencia TTF de Países Bajos.
Es el mayor aumento diario desde 2022, que tuvo como causa principal la invasión rusa de Ucrania. Por otro lado, es una subida que devuelve los precios a las cotizaciones de inicios de 2025.
Es un escenario cambiante, pero mientras las acciones bélicas no se detengan lo que sí permanecerá detenido es el paso de buques petroleros por el estrecho de Ormuz. Entre otras cosas, porque al comenzar las operaciones militares las aseguradoras no cubren a los barcos que se arriesguen a pasar por la zona de conflicto. Y es una de las razones por la que los precios del gas se han disparado.
La decisión de Catar
La otra razón para el aumento de los precios ha sido la decisión de Catar y Baréin de suspender la producción después de los ataques que recibieron de Irán.
Estos dos países son grandes exportadores de gas natural licuado (GNL) y, de hecho, Qatar Energy, la operadora estatal de Catar, produce el 20% del GNL que se consume en el mundo.
En un comunicado, esta empresa anuncia que: “Debido a los ataques militares a las instalaciones operativas de Qatar Energy en la ciudad industrial de Ras Laffan y la ciudad industrial de Mesaieed en el estado de Catar, Qatar Energy ha cesado la producción de gas natural licuado (GNL) y productos asociados”.
La intervención de países europeos, de último momento, se debe en gran medida al ataque iraní a Catar, que alcanzó instalaciones francesas y afecta directamente la economía europea.
Un panorama preocupante en Europa
Por el estrecho de Ormuz pasa el 30% de la producción energética mundial relacionada con gas y petróleo, y su interrupción puede ser sumamente grave para Europa, que recibe el 20% del GNL que consume de Catar; pero puede ser aún más grave para Asia.
Para algunos analistas, como Hakan Kaya, gestor senior de Neurberger Berman, una interrupción parcial que se mantenga un par de semanas podría ser absorbida por los mercados utilizando las reservas. Sin embargo, si esta ralentización se mantiene durante un mes los precios del crudo podrían dispararse y alcanzar los 100 dólares, como en décadas anteriores.
Kaya advierte: “La relación entre la duración de la interrupción y el precio no es proporcional, sino que se acelera. Cada semana adicional de cierre agrava el problema, ya que se agotan las reservas de almacenamiento, se producen recortes en la producción de las refinerías y se tarda tiempo en movilizar cargamentos de sustitución procedentes de fuera de la región”.
Esperemos que la situación militar no se prolongue por tanto tiempo, o comenzaremos a sentir los efectos de la guerra en Irán directamente en nuestros bolsillos.
