La vieja pero bien conservada Guzzi y la más moderna Vespino en la que Luis Felipe de Peñalosa recorría sin prisa la ciudad son los primeros elementos que flanquean la exposición que desde ayer puede verse en el palacio del Hidalgo, antigua sede del Museo Provincial que el historiador e investigador segoviano dirigió durante años y que hoy alberga la sede de la Fundación Rodera Robles.
La muestra abrió ayer sus puertas con el objetivo de conmemorar el centenario del nacimiento de un segoviano enamorado de su ciudad cuyo esfuerzo en la defensa del patrimonio histórico y natural hizo posible que Segovia mantenga y ponga en valor su valioso legado cultural.
A través de las vitrinas y paneles de la exposición puede realizarse un recorrido minucioso por la vida y la obra de Luis Felipe de Peñalosa. Fotos familiares, primeras ediciones de algunas de sus obras, y otros elementos relacionados con las variadas facetas de su actividad tanto profesional como intelectual comprenden la muestra, a la que ayer asistieron varios de los hijos de Peñalosa, así como destacados representantes de la cultura y la sociedad segoviana.
La inauguración de la exposición dio paso a la primera de las conferencias del ciclo que complementa esta iniciativa de la Fundación Rodera Robles, en el que destacadas personalidades culturales realizarán la semblanza de la vida y obra de Luis Felipe de Peñalosa a través de los distintos ámbitos de trabajo que desarrolló a lo largo de su vida.
La sala habilitada en la sede de la Fundación para la primera de las conferencias se llenó para escuchar la intervención inaugural del ciclo, a cargo de José María Ballester, antiguo director de Cultura y Patrimonio Cultural y Natural en el Consejo de Europa y actual presidente de los Premios Europa Nostra, que analizó la figura de Peñalosa como un adelantado en las políticas de Patrimonio.
En su conferencia, presentada por Isabel Peñalosa, nieta del homenajeado que intervino en representación de la familia, Ballester quiso glosar la obra de Peñalosa «desde el cariño y el afecto familiar de una persona que marcó a muchas generaciones de segovianos que le debemos mucho sobre nuestro criterio a la hora de ver y comprender la ciudad de Segovia».
Entender
Segovia Ballester señaló que el legado de Peñalosa fue «precisamente su forma de ver y entender la ciudad con un mensaje muy importante de defensa de Segovia y su patrimonio sin renunciar al necesario progreso». En este sentido, señaló que actualmente «en muchas ciudades se ven los nocivos efectos de la burbuja inmobiliaria, y él siempre defendió que el crecimiento sostenible de una ciudad es un signo de modernidad».
El experto en Patrimonio Cultural aseguró que Luis Felipe de Peñalosa «fue un adelantado a su tiempo como gestor de políticas de patrimonio», y recordó que en su etapa como responsable de este departamento en el Consejo de Europa «siempre tuve en cuenta sus enseñanzas, porque en Europa fuimos a la zaga de lo que él pretendía en su momento».
En cuanto al momento actual de Segovia en materia patrimonial, Ballester aseguró que quizá la capital «no sea la que Luis Felipe de Peñalosa soñó, pero en algunos de sus últimos escritos reconocía que se estaban haciendo progresos en las políticas de patrimonio; y lo que más feliz le haría hoy en día es que en toda Europa ya se están empezando a aplicar políticas de protección del entorno histórico, natural y paisajístico en una dinámica que comenzó a predicar en solitario y que ha derivado en iniciativas como el Convenio Europeo del Paisaje, del que han emanado leyes y directrices de protección del patrimonio».
El ciclo de conferencias continuará el viernes 30 de noviembre con la intervención del arquitecto José Miguel Merino de Cáceres, que disertará sobre la relación de Luis Felipe de Peñalosa y el Alcázar.
