La compañía húngara Tintaló Tarsulás desembarcó con su pequeña carpa en el kiosco de la Plaza Mayor para ofrecer un espectáculo muy especial, tan delicado como exclusivo, ya que solo veinte niños pueden acceder a su interior en cada función. No se admiten adultos. Los interesados pueden espiar por los agujeritos existentes en la carpa.
En el interior, la compañía despliega una colección de pequeñas marionetas para recrear algunos números circenses que han tenido reflejo en el mundo del cine. Payasos, un elefante, una trapecista o un equilibrista son algunos de los habitantes de este peculiar universo en miniatura.
Después de veinte minutos, los pequeños abandonan la carpa, mientras el siguiente grupo comienza a acomodarse bajo la carpa. Entre la una y las tres de la tarde, el pequeño circo de Tintaló Tarsulás cobró vida en Segovia, dentro de las propuestas de MUCES.
