El candidato del PP a la Junta, Juan Vicente Herrera, aseguró ayer que le suscitan “sospechas” las propuestas “radicales” de reforma electoral realizadas en “vísperas” de los comicios del próximo 24 de mayo, por lo que reclamó que esta remodelación se aborde a través de un Debate de Estado “sosegado”.
Herrera alertó de que “el apresuramiento y la proliferación de propuestas puede desencadenar un concurso de ocurrencias del que al final no salga nada”. “Eso hay que abordarlo, no hay que tener miedo a un Debate de Estado y sosegado, hay que sospechar de propuestas radicales de reforma electoral en víspera de elecciones”, afirmó.
El actual presidente del Gobierno regional lamentó que “algunos” sólo piensan en la situación en la que se encontrarán el 25 de mayo, motivo por el que, a su juicio, se habla de una segunda vuelta que “cambiaría sustancialmente el modelo electoral”, o que tenga derecho a gobernar la fuerza política “más votada”, lo que no se adecua con un escenario de estimación de voto que “casi coloca cuatro fuerzas en la misma proporción”.
Tras esta reflexión, Herrera defendió que sí merece la pena “echarle mano” a la reforma electoral, un momento en el que recordó la aprobada en Italia a través de la que se “consagra” a la fuerza que alcance el 40% del voto. “La estabilidad es la mejor aportación para lo que la sociedad necesita, consolidar la recuperación, crecimiento estable y empleo de calidad, algo que también se sirve a través del modelo electoral”, aseveró.
“El debate es inteligente, necesario y oportuno pero un poco forzado a 20 días de elecciones”, reseñó el también presidente del PP en la Comunidad, quien defendió la posibilidad de que su partido incluya esta reforma en su programa electoral con el objetivo de buscar acuerdos de cara a la próxima legislatura.
Por otra parte, y en relación a la promesa que hizo el pasado lunes sobre la supresión total del Impuesto de Hidrocarburos, más conocido como ‘céntimo sanitario’ en 2016, reconoció que fue una medida “impopular” y de “desgaste” y, tras rechazar que su anuncio responda a una medida electoralista, instó al sector a que haga notar en el precio final la bajada impositiva y de los carburantes.
“Tuve que optar y opté”, asumió Herrera, quien argumentó que como presidente de la Junta tuvo que tomar este tipo de medidas “difíciles, duras, impopulares y de desgaste político” con el único fin de salvaguardar el núcleo de los servicios sociales en un año que comenzó sin Presupuestos Generales del Estado y en el que se sufrió una “caída estrepitosa” de los recursos que aportaba el modelo de financiación y de los ingresos propios.
“Lo sé… ahora lo llaman electoralismo, de acuerdo, que llamen lo que quieran”, reflexionó Juan Vicente Herrera, quien aprovechó la ocasión para reclamar al sector de las estaciones de servicio que reflejen en los precios la reducción en dos terceras partes del tramo autonómico efectiva desde el pasado mes de enero y la futura reducción de la otra tercera parte, comprometida en el programa electoral del PP el próximo año.
En su opinión, esa preocupación por el reflejo de la rebaja impositiva en el coste de los carburantes “también debería formar parte de las reivindicaciones del sector”.
Preguntado por si no se podía obtener recursos por otra vía, Herrera reiteró que aplicar el tramo autonómico del Impuesto sobre Hidrocarburos se hizo “por necesidad” para añadir que también podría haber subido el Impuesto sobre la Renta de las Personas Física o cualquier otro impuesto.
“No sé si era la mejor opción, era una de las opciones más posibles”, refrendó el candidato a la reelección, quien puso como ejemplo el caso de las otras comunidades que también optaron por esta medida y, en la mayor parte de los casos, antes que Castilla y León, que lo hizo en marzo de 2012.
Herrera apeló en todo momento a la necesidad de obtener recursos vía algunos impuestos para sufragar el gasto social, máxime ante algunos “inconvenientes” que supone para Castilla y León el modelo autonómico, la “querida vecindad” de regiones foráneas que tienen un tratamiento muy diferente y el “gran monstruo que es Madrid” desde el punto de vista de la atracción económica y fiscal.
