El mundo se está volcando con Venezuela tras la tragedia del doble terremoto del miércoles y en Segovia también se están produciendo esos pequeños milagros que acompañan a la solidaridad. Como en el polígono industrial de El Cerro, donde la empresa de limpieza Full Cleaning, en la calle Peñalara 34, ha organizado un centro de recogida de ayuda que ya se está enviando al país sudamericano. Alimentos no perecederos, medicinas, mantas y ropa, cualquier colaboración por pequeña que sea es útil en un país devastado por la fuerza de la naturaleza y la escasa preocupación de su Gobierno por la población. De dueños venezolanos, esta empresa ha logrado enganchar a otras del mismo polígono que se han ofrecido aportando su granito de arena además de logística y transporte, en un ejemplo de altruismo que saca a la luz la bondad humana.
El abogado venezolano César Pérez Guevara es testigo de ello y se muestra conmovido ante las muestras de cariño que está recibiendo su golpeado pueblo aquí en Segovia. “Me enteré de lo de esta empresa, porque no es una iniciativa mía, estaba recogiendo comida imperecedera, medicinas, etc., y vi como del modo más maravilloso posible se han sumado otras empresas de alrededor con colaboraciones de todo tipo, desde prestar furgones, camiones o su propia ayuda llevando material. Yo intento colaborar también comprando cosas para enviarlas y difundiendo todo esto. Me alegro mucho porque he visto los mayores actos de bondad de los segovianos hacia Venezuela y mañana sé que hay programada otra recogida en el Ayuntamiento de Bernuy de Porreros”.
Pérez Guevara, que tuvo que huir de la dictadura de su país y vive en Segovia desde el 2022, colabora con la causa y difunde tanto el lado positivo de la solidaridad que tiene ante sus ojos como la parte negativa de lo que ocurre en una nación donde perviven los vestigios y oscuridades de un régimen criminal que nunca pensó en el pueblo, como asevera. Desde España, denuncia -como también se hace allí ya que no hay tanto miedo como antes desde la detención de Maduro- que tanto Policía como Ejército venezolanos están más afanados en tapar las miserias “que su propio Gobierno provocó” que en ayudar a las víctimas de esta catástrofe. Pronuncia un ejemplo que es clarificador. Según le consta, hasta cobran a los familiares por el rescate de los cadáveres para que puedan enterrarlos dignamente. “Ese es el nivel de bajeza e inmundicia de esa gente. No les verás ayudando a las víctimas como la UME española o los Topos de México”.

Advierte de que los terremotos no son fruto de la casualidad o el infortunio, ya que geológicamente es un territorio muy proclive a estas tragedias por las placas tectónicas que tiene bajo el suelo, pero no se ha hecho nada en las últimas décadas en los edificios a modo de prevención. “El que diga que no es un país sísmico está mintiendo. Que no intenten zanjar sus responsabilidad porque ellos son culpables”. Cuenta que cada 60 años suele suceder un fuerte movimiento sísmico poniendo como ejemplo que la Catedral de Caracas se construía con poca altura y pequeña pues cayó en varias ocasiones. Que después del registrado en 1967 de 6,6 en el escala Richter y más de 200 fallecidos, se aprobaron leyes urbanísticas que incluían esas protecciones en las edificaciones pero que con la llegada del chavismo años después la corrupción lo inundó todo y en el sector de la construcción predominaban más las corruptelas gubernamentales y las grandes mordidas que el cuidado y seguridad ciudadana. “En algunas zonas vemos cómo esos edificios antiguos que sí se hicieron conforme a la legalidad han aguantado, pero los del chavismo se han caído. Es una enorme pena. Que no digan que no tienen responsabilidad ni la tapen porque sí la tienen y estábamos advertidos de que esto podía pasar. Es la barbarie de estos gobiernos de hace 25 años que todo lo envolvieron en la corrupción y no construyeron edificios avalados antisísmicos. Que no pretendan lavarse la cara porque es su responsabilidad y eso no se está contando. Es una gran impotencia la que sentimos todos los venezolanos”, se lamenta.
Por fortuna para él, su familia se encuentra bien. Nada más producirse el primer terremoto y en escasos segundos el siguiente pudo contactar con su hermano, que le envió fotos del edificio y los daños de alrededor. Más le costó hablar con su padre, debido a los gigantescos problemas de comunicación, unas cinco horas señala, cinco horas de angustia hasta cerciorarse de que estaba bien. “No sabía si le había pasado algo, estaba muy preocupado, fueron horas de particular pavor”, recuerda. Sus allegados no están entre las más de 1.500 víctimas oficiales hasta la tarde del domingo -aunque serán muchas más por desgracia-, pero lanza una frase que refleja muy bien el sentimiento de su pueblo. “Hasta los que no hemos perdido a alguien sentimos que sí lo hemos perdido. Yo apenas he podido dormir desde el día 24 más de dos horas seguidas y mi mujer llora todos los días. Estamos desolados”.

El letrado subraya que cualquier ayuda es necesaria ya que las autoridades locales están ausentes en un país “destruido por la corrupción y la maldad y carece de las estructuras para hacer frente a una catástrofe de esta magnitud. Vimos la tragedia de Valencia aquí en España con mucha gente perjudicada, pero no es comparable porque allí no existe un Estado que les ayude porque no les dará absolutamente nada. Vemos ejemplos de Japón, El Salvador u otros países, pero Venezuela es diferente, el chavismo no manda a las Fuerzas Armadas a ayudar. Por lo que hemos observado en los vídeos, son los propios venezolanos con picos, palas o sus propias manos los que están ayudando a sus hermanos pese a que a veces los militares no les dejan para no quedar ellos retratados. Antes había miedo de perder la vida o la libertad, pero ahora no hay ese miedo porque lo han perdido todo, su casa, familiares,… y no hay nada más que perder. Es muy triste, aunque se han producido actos muy hermosos en los que hemos visto rescates de personas vivas”.
Guevara apostilla que el derrocamiento de Maduro tampoco ha mejorado estas carencias. “Los norteamericanos, al igual que los anglosajones, no tienen amigos, tienen intereses. Intervinieron por la promesa del petróleo, que Venezuela es un país rico con las mayores reservas petroleras del mundo. La política internacional ya no es una cosa de buenos y villanos”, comenta apenado César.
