Las gentes, las buenas gentes que siempre hubo -hay-, en Valverde del Majano, se preguntaban incrédulos ¿cómo es posible que una vela con la cera en mal estado haya podido provocar incendio tan grande como para destruir nuestra iglesia? Pero sucedió. Eras las 11:30 de la mañana del jueves 21 de octubre de 1897 cuando se inició. Las llamas fueron tan rápidas en consumir la mucha madera que en el templo había, que sólo se salvó la torre. Antes, año 1761, José Reales del Río, campanero, había fabricado e instalado un esquilón de grandes dimensiones. Cobró más de cuatro mil reales. Las pérdidas del incendio superaron las 90.000 pesetas.
El retablo, que había construido Francisco Santos de Prado Balboa, ensamblador, tallista y escultor, en 1680, no debió ser de un gran tamaño. Su coste fue de 900 reales y de él no quedó nada más que cenizas. También la colección magnífica de platería (1) propiedad de la iglesia -un total de 24 piezas-, de las que siete pertenecían a La Aparecida. Todo, o casi todo, se quemó. Se recogió después lo que se pudo y se rehicieron varias piezas.
Habían trabajado en la colección plateros de Madrid, Córdoba, Valencia y Segovia entre los siglos XVI y XX. Dos de las piezas de aquella época inicial, ‘Relicario de la Virgen y ‘Concha de plata para Bautizos’, se realizaron en Valencia’, el ‘Incensario y Medallón de la Virgen del Rosario’, en Córdoba; ‘Copa del Cáliz, Concha, Juego de Coronas y Rastrillo de Oro’ de la Virgen de la Aparecida, en Madrid.
Hasta el total de las 24 piezas el trabajo se atribuye al orfebre vallisoletano, vecino y con taller en Segovia entre los años 1754 y 1786, Bernardo Corral González, casado con María Cardiel, natural de Hontalbilla, en la iglesia ya derruida de San Facundo.
Entre los que el fuego devoró se encontraba la imagen de la Virgen de la Aparecida, la Patrona, que había sido trasladada desde su Ermita (2), como tradicionalmente se hacía año tras año. Su talla, de madera de pino, fue pasto de las llamas de forma inmediata. La nueva imagen de la Virgen la realizó el escultor segoviano Andrés Sanz Hernando. Que también había diseñado y construido la carroza en la cual procesionaba la imagen.
Tenía también el templo parroquial una ‘rica’ Manga procesional con una extraordinaria cruz de plata, obra del bordador Juan de Villodas. El precio convenido con la Cofradía de la referida iglesia fue de 224 ducados/oro. La fecha, 1653. Villadas era vecino de la parroquia de San Miguel,
Curiosidades
También cierto que la iglesia tiene un reloj de sol, fachada principal, que no funciona debido que le falta una pieza, el Gnomon o varilla, que proyecta la sombra. El instalado en la torre fue obra de Manuel Polo. Tiene fecha de 1783. Su coste fue de 2.325 reales de vellón, más 525 por el traslado de la maquinaria. Por ampliar: el reloj del Ayuntamiento es obra del cántabro Pedro de Montagud. Funciona desde 1785.
La superficie de Valverde es de 31 kilómetros; se sitúa a 923 metros de altitud sobre el nivel del mar; su población en 2025 era de 1.095 (531 mujeres-566 hombres). Cuando se produjo el incendio en su iglesia, año 1897, el número de pobladores era de 1.032. Y… un polígono industrial a la altura del ingenio empresarial del valverdano Nicomedes García Gómez. ¡Qué visión más extraordinaria tenía para los negocios!
Valverde: siendo importante su pasado tiene al alcance de sus posibilidades un futuro extraordinario.
Sea permitido pensar…
‘Educa al niño y no tendrás que castigar al hombre’. Pitágoras, filósofo griego.
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(1) Francisco Javier Montalvo en ‘Estudios Segovianos’
(2) Datos del Diccionario Madoz, año 1848, sobre La Aparecida: ‘se encuentra a cinco kilómetros del pueblo. Las tres cuartas partes del terreno pertenece al Cabildo Catedral. La construcción se ubica sobre una legua en círculo’. Al menos desde 1116 se conocía el lugar, hoy despoblado como Marzoles, desde 1568 Marzuelos. La Ermita, ubicada en el referido, estaba dedicada a La Magdalena, siendo la iglesia de los habitantes del lugar, en el paraje del Parque de Lobones (3), donde se dice que apareció la imagen de la Aparecida, en 1623 se descubre la imagen, si bien entre 1630 y 33 fue conocido como el Sepulcro. Fue a finales del siglo XVII cuando se construyó una nueva ermita; en 1802 se diseña otra sobre la que ya existía, siendo la actual estructura la construida en 1959. Allí se ubica el Santuario que cada año recibe a miles de devotos.
(3) La aldea, hoy caserío, es conocida desde 1247, -archivo Catedral-. Se fundó al lado del río Eresma y el arroyo Milanillos. Si bien es partido judicial de Valverde, eclesiásticamente pertenece al de Valseca. Tuvo casa de labranza importante, un molino harinero de tres ruedas. Lo llevaba un matrimonio con 8 trabajadores continuos; disponía de Capilla y fue lugar de caza de varios reyes de España. Todo su terreno era propiedad del Marqués de Castellanos, en aquel tiempo también dueño del Palacio de la Plaza Conde Cheste, que ocupa en propiedad la Diputación.
