El Paraninfo de la Universidad de Valladolid acogió hoy la solemne toma de posesión de Pilar Garcés como la primera mujer rectora de la institución académica en sus 800 años de historia. En un acto cargado de emoción y expectación, la vallisoletana prometió trabajar para “construir una universidad más fuerte, innovadora, inclusiva y comprometida con la sociedad”, mediante un proyecto en el cual “la defensa de las personas y de la dignidad del trabajo universitario estará en el eje central”.
En un discurso plagado de citas, Garcés reivindicó el “valor trasformador del conocimiento” y tras defender “un feminismo sano, que no crea odios ni antagonismos”, recordó a “pioneras que abrieron camino en la Universidad” como Luisa Domingo García (la primera mujer médica y universitaria en Valladolid, y la quinta de España, que se graduó en Medicina en 1886), o Felisa Alonso (la primera doctora de la Facultad de Ciencias), entre otras muchas.
En ese sentido, sacó pecho ante el presente rector de la Universidad de Salamanca, Juan Manuel Corchado, y tras recalcar la “sana rivalidad académica” que une a ambas instituciones a lo largo de los siglos, se congratuló de haberles “adelantado” al contar con la primera mujer rectora. “Esta vez les hemos ganado”, bromeó sobre lo que consideró “no una victoria de Valladolid sobre Salamanca, sino de la universidad española y de la igualdad de oportunidades”, tras el “esfuerzo silencioso de muchas mujeres que abrieron puertas para que otras pudiéramos cruzarlas después”.
Entre otros desafíos que ahora tiene por delante, Garcés apuntó citando a Hannah Arendt que “la burocracia es el ejercicio del poder por parte de nadie”, y por ello subrayó que su equipo trabajará para “avanzar hacia una universidad más ágil, sencilla y cercana, donde la comunidad universitaria pueda dedicar más tiempo a enseñar, aprender, investigar y servir a la sociedad”.
En ese sentido pidió, “en tiempos en los que abunda el desánimo y el pesimismo”, trabajar para “recuperar la ilusión por aprender, por enseñar, por investigar y por seguir construyendo juntos una universidad de la que sentirnos orgullosos”. Por ello, realizó un “llamamiento” a “trabajar juntos, compartir objetivos, sumar esfuerzos y construir alianzas duraderas” junto a otras instituciones, ya que, en su opinión, “el progreso de una institución fortalece el progreso de toda Castilla y León”.
En sus palabras, tuvo un instante para aludir a redistribución de competencias en el nuevo Ejecutivo autonómico, con la creación de la Consejería de Industria, Universidades, Empleo y Comercio, liderada por Juan Carlos Suárez-Quiñones, presente en el acto, y recalcó que, si bien comprende “la importancia de la innovación y empleabilidad”, la misión de la Universidad “es aún más amplia”. “No existen solo para formar profesionales o generar empleo, sino para educar personas libres, críticas y responsables, para cultivar el pensamiento y los valores que sostienen una sociedad democrática”, apuntó antes de revindicar que, en tiempos de la inteligencia artificial, “las Humanidades son más necesarias que nunca porque nos ayuda a comprender qué significa ser humano”.
