España crece gracias al aumento del gasto público, lo certifica el Fondo Monetario Internacional en su último informe. La inversión estatal se ha disparado en un 51,3% desde el año 2019, debido a los Fondos Next Generation EU, frente a un aumento del 18,5% en dicho período de la inversión privada. Se mantiene el consumo por el aumento del empleo y los salarios, fundamentado en el aumento del indicado gasto público. La decisión de indexar las pensiones al aumento de la inflación ha supuesto un aumento del gasto de pensiones, compensado por el Estado en transferencias a la Seguridad Social y que suponen el 3% del PIB nacional.
El aumento de los salarios ha sido constante lo que supondrá un efecto del 0,2 puntos del PIB a partir de 2027, mientras que el gasto social solo se ha incrementado en 1,5 puntos de promedio desde la pandemia. El gasto público alcanzó el 45,3% del PIB (una cantidad que llega al 46,1% en 2026), gracias al incremento de los ingresos públicos que llegaron a suponer en 2025 el 42,1%, frente al 41,5% en 2024.
Un aumento de los ingresos, 1/3 por el IVA y 2/3 por los impuestos directos (la indexación de la tarifa del IRPF supone el 0,1 del PIB anual), al igual que el aumento de las cotizaciones.
El otro factor viene motivado por el aumento de la población por el efecto de la inmigración. Una inmigración que contribuyó en 3/4 partes del aumento acumulado del empleo entre 2022 y 2025.
En definitiva, el Informe del Fondo Monetario Internacional resalta que el crecimiento de la economía española descansa en la demanda interna, el incremento del gasto público y el efecto de la inmigración. Mientras que la consolidación fiscal ha sido mínima, con el mantenimiento del déficit público y la deuda pública, mientras que no se han abordado las reformas estructurales con unos presupuestos prorrogados desde hace tres años.
La productividad solo se ha incrementado en España en un 31% desde el año 1990, por debajo del 60% de Alemania y el 73% de E.U.A. El paro se mantiene estable en un 11%, al mismo tiempo que no se han abordado en estos últimos años las reformas estructurales necesarias para sacar a la economía española de su atonía real, de su falta de productividad y afrontar los retos de futuro.
El Banco Central Europeo ha sido también el primero de los bancos centrales en subir los tipos de interés para frenar la subida de los precios provocada por el conflicto con Irán. Una subida de 0,25 puntos hasta el 2,25%, lo que supondrá un aumento de los costes de los préstamos y una subida de las hipotecas, consecuencia de la subida del euríbor. Una subida del coste de los préstamos solicitados por las empresas y familias. El Banco Central Europeo prevé que la inflación se sitúe en un 3% al final de este año, en una situación europea de estancamiento económico, lo que agravará la situación por la dificultad de acceso al crédito. Una paralización económica continental coincidente con un aumento de la inflación por el incremento de los precios de las materias primas, lo cual limitará el crecimiento económico en los próximos años.
Aquí en España, con los casos de corrupción señalados en la prensa, aquella situación pasa desapercibida, hasta la próxima crisis, sin que se tengan en cuenta las advertencias del Fondo Monetario Internacional o de la OCDE. Mientras que la recaudación tributaria se ha incrementado en un 17,4% en Segovia desde enero a abril de este año.
