Los hundimientos detectados en las últimas semanas en la zona de La Hontanilla han vuelto a poner el foco sobre una de las infraestructuras menos visibles de Segovia y, al mismo tiempo, una de las más importantes para el funcionamiento de la ciudad como es el río Clamores, soterrado en una canalización que comenzó hace medio siglo, y cuya antigüedad y desgaste comienzan a manifestarse de forma recurrente.
Las últimas incidencias registradas han tenido orígenes distintos. Por un lado, una avería en una conducción de agua obligó a intervenir sobre un hidrante contra incendios roto. Por otro, se han producido pequeños hundimientos vinculados al estado de la bóveda que encauza el río bajo tierra.
El concejal de Obras, Servicios e Infraestructuras, José Luis Horcajo, diferenció ambas situaciones. Según explicó, la fuga de agua correspondió a un hidrante que “estaba manando agua” y cuya reparación fue acometida por los servicios municipales. Sin embargo, los restantes hundimientos responden a una problemática diferente y de mayor alcance porque ya corresponden al soterramiento del Clamores.
“Sabemos que la bóveda del Clamores necesita reparaciones importantes. Estamos buscando financiación y la forma de acometerlo porque es una obra muy costosa”, señaló el edil.
Los problemas detectados en La Hontanilla se enmarcan en una situación más amplia que afecta al conjunto del soterramiento. Horcajo atribuyó los hundimientos al desgaste acumulado por la infraestructura. Preguntado sobre si la necesidad de intervención se limita a determinados puntos o alcanza a todo el recorrido cubierto del río, el concejal respondió de forma rotunda: “Hablamos desde el principio hasta el final”.
La magnitud económica de una eventual actuación integral es todavía una incógnita. El responsable municipal evitó cuantificar el coste de la sustitución de las tuberías, que se prevé de varios millones de euros.
Una estructura de más de medio siglo
El soterramiento del Clamores se realizó durante un buen número de años, y para ello no se emplearon los mismos materiales. Los primeros tramos fueron ejecutados mediante estructuras de hormigón, mientras que otros sectores incorporaron materiales como el fibrocemento, del que ya es de sobra conocido que su vida útil se establece en los cincuenta años.
Los problemas asociados a la canalización del Clamores no son nuevos. En 2019 fue necesaria una intervención de gran alcance en el entorno de la plaza de Aurelio Hernández, en el barrio de San Millán, tras detectarse daños en la estructura subterránea. Aquellos trabajos se centraron en la consolidación de la canalización y evidenciaron que el deterioro afectaba a elementos esenciales de la infraestructura.
Los hundimientos se repiten en zonas concretas “porque ha cedido el terreno en algunos sitios”, por lo que el Ayuntamiento ha venido realizando pequeñas excavaciones para tratar de poner solución a estos problemas. “Lo mejor de esto es que sabemos más o menos la zona en la que se están produciendo estos hundimientos”, señaló el concejal, “aunque estos problemas ya vienen de atrás”.
