Un proyecto de investigación desarrollado por la cooperativa Copiso, con la colaboración del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), confirma el potencial de los purines como alternativa eficiente para la fertilización de cultivos de secano y regadío. Los ensayos, realizados durante tres campañas en once explotaciones agroganaderas de la provincia de Soria, demostraron que la fertilización orgánica permite mantener los niveles de producción y reducir la dependencia de fertilizantes minerales.
La iniciativa, denominada Fertisos, contó con financiación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) y de la Junta de Castilla y León, a través del Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (Icecyl), y dispuso de un presupuesto de 120.725 euros.
Los resultados del estudio, presentados este martes en Soria, evidencian que las estrategias que incorporan purines alcanzan producciones similares e incluso superiores a las obtenidas mediante fertilización mineral convencional, al tiempo que garantizan una adecuada calidad de las cosechas.
Asimismo, los ensayos constatan que la aplicación racional de purines mejora el aprovechamiento de los nutrientes por parte de los cultivos, reduce las pérdidas al medio ambiente y favorece la valorización de un subproducto ganadero al convertirlo en un recurso agronómico de alto valor.
El proyecto también puso de manifiesto la importancia de adaptar las estrategias de fertilización a las características del suelo, las condiciones climáticas y las necesidades específicas de cada cultivo con el fin de optimizar el uso de nutrientes y mejorar la rentabilidad de las explotaciones agrarias.
Durante la jornada de presentación, el director del Itacyl, Rafael Sáez, destacó el papel de la investigación aplicada para ofrecer soluciones prácticas al sector agrario y avanzar hacia modelos productivos más competitivos y sostenibles.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de innovación de la Junta para el sector agroalimentario. En la actualidad, el Itacyl desarrolla diez proyectos de investigación y desarrollo y presta nueve servicios y ensayos agrícolas relacionados con la fertilización sostenible, la agricultura de precisión y la valorización de residuos agroganaderos, con una inversión global cercana a los 2,8 millones de euros.
