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Pinturas y descripciones del monasterio de San Vicente el Real

por Juan Manuel Santamaría (*)
7 de junio de 2026
1 francisco Torner San Vivente 1955
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La iglesia de La Vera Cruz (III)

La iglesia de La Vera Cruz (II)

La iglesia de La Vera Cruz (I)

Francisco Torner. Convento de San Vicente el Real. O/l. 1955. El pintor encontró un paisaje intocado durante siglos en el que destacaba un viejo cenobio próximo al Eresma, a las huertas que hacia sus aguas caen y la masa caliza en la que por esta parte acaban las Cuestas. Lo pintó. Antes, en 1861, José Losáñez lo describía así: “Este convento es bastante espacioso, ofrece el aspecto de una multitud de edificios antiguos y modernos, aglomerados unos sobre otros, sin orden ni concierto; y hasta la iglesia que es bastante pequeña y baja, sostiene sobre sus bóvedas algunas celdas”.

2 copia

Luis Rivero. Columnas. O/l. Sin fecha. Hemos entrado al patio del monasterio de San Vicente el Real, a donde se llega pasando ese porche maltratado, en el que hay dos columnas procedentes de la obra primitiva. Allí estuvo Luis Felipe Vivanco, que escribió en Los cuadernos de Segovia, obra publicada el año 1961: “…Lozoya y yo bajamos al Eresma, y subimos a San Vicente el Real, en el que no hay más que encanto y melancolía de casa vieja y de viejas formas supervivientes; en la piedra y en los muros de ladrillo y hasta en los árboles de la entrada y de la huerta. Con el crepúsculo volvimos: la silueta de la ciudad en lo alto, por el barrio de San Lorenzo, con caserío pueblerino”.

3 joan Sabater Mora

Juan Sabater Mora. Viejo convento. O/l. Sin fecha. Sobre el fresco y oscuro verdor de las proximidades del río Ciguiñuela, el confuso conjunto monacal ocupa su espacio junto a praderas empradizadas y un camino que asciende hasta converger con el punto en el que se tocan las dos masas calizas: era Carra Bernuy, la carretera que llevaba a La Lastrilla y a Bernuy de Porreros. Mariano Sáez y Romero nos cuenta retazos de la historio del monasterio: “ Según se lee en una inscripción fue hasta el año 140 templo dedicado a Júpiter, y quemado por el fuego del cielo, fue en 919 reedificado el templo dedicado a San Vicente, con monjas de la regla de San Benito y luego, a instancia de Alfonso VI, de la del Císter… Ha sufrido dos grandes fuegos en los siglos II y XIV”.

4 Gloria Canals 56 El Terminillo

Gloria Canals. El Terminillo. O/l. 1956. Me resulta agradable la contemplación de este cuadro que me lleva a paisajes de mi infancia. El elemento que llena el primer plano ya no se ve en Segovia, donde había casas tan estrechas que los tejados se hacían con una sola caída, como los palomares de la zona. En segundo plano están, comprimidos, los tejados del monasterio cisterciense, sobre el que se alzaban las Cuestas y el Terminillo, separados por los vallejos por los que se abría Carra Bernuy. Y a la derecha se ve algo que ya es reflejo de la acción del hombre: los muros que delimitan una carretera en construcción, la que, bordeando la finca del Terminillo, poblada de almendros, iba a hacer más fácil la subida hacia La Lastrilla.

5 AnaBallester Eixah Paisaje 1987

Ana Ballester Eixach. Paisaje. O/l. 1987. Avanzado el siglo XX, los asistentes a los Cursos de Pintura de Paisaje de Segovia tendían más cada vez a la abstracción. Pero de forma tímida, como si la fuerza del paisaje segoviano les impidiera desprenderse del todo de unas formas y de unos colores tan brutales. Un literato, Juan de Contreras, sentía así el paisaje del monasterio: “Se asienta en la orilla del río al pie de una colina que se enciende como un ascua de cobre en los últimos reflejos del sol poniente; es notada toda esta ladera por sus claros y abundantes manantiales que riegan huertas en que las jugosas vides se entremezclan con las higueras y en primavera tienden sus ramas floridas los graciosos almendros junto al decoro señorial de los cipreses”.

6 Maria Jose Sanz San Vicente el Real Ol 1990

María José Suárez. San Vicente el Real. O/l. 1990. Lo pintamos como si no quisiéramos hacerlo, huyendo de él, mimetizado con el entorno, como si sus tejados y muros no fueran otra cosa que un pedazo de esa tremenda geología, o como si pintáramos vagos recuerdos. Luis Felipe Peñalosa lo describe rotundo en Segovia. El navío de piedra (1956): “La más ilustre residencia mongil de la ciudad es la de San Vicente el Real, situado en los arrabales, al otro lado del Eresma. Su aspecto externo, una agrupación de edificios construidos en épocas diversas, recuerda el de ciertos cenobios bizantinos de los Balcanes. En su clausura existen lápidas de abadesas con los más claros nombres de Castilla y entre ellas una bellísima de piedra prieta de Toledo sobre la que estacan la faz y las manos alabastrinas de una de aquellas piadosas señoras”. ¿Estará todavía allí?

7 Mico Catalan Monasterio de San Vicente 1992

Micó Catalán. Monasterio de San Vicente el Real. O/l. 1992. Cuando nos acercamos mucho al monasterio, las formas del conjunto se pierden. Buen momento para saber algo de algunos de sus avatares, leyendo un documento de 1697, que nos cuenta detalles de su reconstrucción tras el incendio: “Sépase en esta carta que yo Miguel Holgado Olibares Texero vezino de la ciudad de Segovia por esta carta conozco que me obligo en favor del monesterio monxas e combento de san Bizente el Real de la ciudad de Segovia y con el racionero Joan Muñoz de San Martín en su nombre de dar y que daré al dicho combento para la obra dicha entendiéndose en quanto a la texa lo que pudiere dar y en la cal y el ladrillo todo lo que fuese menester y daré todos los dichos materiales al pie de la obra buena cal ladrillo y texa bien cozido y bien acondicionado…”.

8 Rosina Rodriguez Martinez Vista Acuarela 1997

Rosina Rodríguez Martínez. Monasterio de San Vicente el Real. Acuarela. 1997. La acuarela permite quitar aspereza a la representación y mimetizar con la tierra la arquitectura. Otro momento para recordar la historia de este cenobio. Una tradición iniciada por el cronista Diego de Colmenares en el siglo XVII y apoyada en una inscripción que recorre lo alto de a cornisa interior del templo, remonta el origen de este monasterio a los tiempos en que todavía la iglesia cristiana tenía mártires entre sus seguidores. “Y fue uno de estos Vicente quien fundó este monasterio sobre el emplazamiento en que esa tradición situaba un templo de época romana dedicado a Júpiter, quemado con fuego del cielo en el siglo II. Más tarde, sigue diciendo la inscripción, en el 919 se edificó el monasterio actual, puesto bajo la protección del mártir”.

9 Francisco Delgado Hidalgo Monasterio de San Vicente el Real 1994

Francisco Delgado Hidalgo. Monasterio de San Vicente el Real. O/l. 1992. Aquel abigarrado conjunto de construcciones envolviendo una iglesia nada lucida, llamó la atención de un historiador local, Pedro Hernández Useros, quien en su obra Apuntes para una guía de Segovia y su provincia, publicada en 1889, escribió: “En la terminación del magnífico paseo de la Alameda y dominando el barrio de San Lorenzo, se encuentra este convento que a primera vista parece un pequeño pueblo, pues son muchos los edificios que lo componen, reunidos sin atender orden alguno ni guardar simetría, habiendo sido construido en varias épocas y atendiendo sólo a llenar las necesidades de la comunidad”.

10 Ramon Lomo Pellicer Convento de San Vicente 2003

Ramón Lamo Pellicer. Convento de San Vicente. O/l. 2003. Moncho Alpuente no escribió nada nuevo sobre este complejo monástico, pero es una pluma a considerar entre las muchas que lo tuvieron en cuenta: “En el camino de la Alameda se levanta el monasterio de San Vicente el Real, de monjas cistercienses recogidas en clausura. El edificio es un sorprendente rompecabezas de diferentes épocas y estilos que encajan hasta darle una inesperada armonía. El convento de San Vicente fue edificado sobre el solar que en su día ocupara el templo romano de Júpiter y es el primero de un rosario de cenobios y santuarios diseminados en tan acogedores parajes”.

11 Alejandro Martin de Andres Monasterio de San Vicente el Real 2004

Alejandro Martín de Andrés. Monasterio de San Vicente el Real. O/l. 2004. Hace pocos años, (1991), Segovia dedicó una exposición al Cister y a este monasterio. Elena Casas Castell y Gema Paloma Fernández escribían en el Catálogo: “Nuestro monasterio ha seguido siendo el gran ausente de la historiografía segoviana. Ni siquiera se le menciona, por citar sólo tres ejemplos de los muchos que aquí podríamos traer a colación, en Isabel Ceballos Escalera, Segovia monumental; G. J. Herrero García, Monasterio de Segovia; COAM, Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico de Segovia, que no lo incluye en el capítulo dedicado a Monumentos no declarados en el que debía constar como tal”. Otros, aunque lo citan le quitan importancia y así escribe Santiago Alcolea: “Menor interés tiene el convento de San Vicente, variado conjunto de edificios en buen emplazamiento para contemplar la ciudad”. Hoy, se ha cerrado y vendido.

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* Supernumerario de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce

porunasegoviamasverde.worpress.com

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