Vivimos rodeados de clasificaciones. Ascensos, récords, play off o permanencias. Parece que todo debe resumirse en una única palabra. ¿Éxito? Como si el deporte, y la vida, fueran tan simples.
Si nos guiáramos únicamente por los resultados, tendríamos motivos de sobra para celebrar. El Viveros Herol Nava volverá a competir entre los mejores del balonmano nacional. La Gimnástica Segoviana construye para subir. El Segosala femenino continúa soñando por el mismo objetivo que el Cochinillo Segoviano afrontando un nuevo desafío con el ascenso en el horizonte.
También podríamos hablar de nombres propios como Marina Muñoz, Idaira Prieto o Miguel Llorente “Cubo”, deportistas que siguen demostrando que el talento segoviano compite de tú a tú con cualquiera.
Para mí el verdadero éxito va acompañado de trabajo e ilusión en la base. Lo encontramos por ejemplo en el equipo femenino del Casino de La Unión, 3º en la Copa regiona. En la Delegación de Natación y en Estrella Fadrique por convertir el trofeo Ciudad de Segovia Open en una referencia organizativa. En los campeones provinciales de baloncesto, especialmente en aquellos que llegan desde colegios y municipios pequeños, donde cada victoria exige multiplicar esfuerzos.
Y aquí inevitablemente pienso en mi querido Saltamontes. En el compromiso y pasión de Elena, Raúl, Kike , Javi, Dani y Nerea. En las familias que llenan las gradas. En niños y niñas que han aprendido a disfrutar, a competir, pero también a cuidarse, a respetarse y a construir amistades que durarán mucho más que una temporada, en compañeras que están en las buenas y en las dificultades.
Porque el fracaso no es no ascender, perder una final o quedarse a un punto del objetivo. Quizá el éxito sea seguir teniendo ganas de volver a entrenar mañana.
Y en eso, el deporte segoviano vuelve a ganar.
