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ENLACE: una nueva forma de abordar el malestar emocional desde el cuerpo y el inconsciente

por El Adelantado de Segovia
25 de mayo de 2026
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José Martín del Pliego, psicólogo con más de treinta años de experiencia clínica y formación en Psicología Clínica e Hipnosis Clínica, ha desarrollado en los últimos años un método terapéuticollam ado ENLACE, que está despertando interés tanto dentro como fuera de Segovia. También es coautor de “Alma que habito”, que hace referencia a lo que pasa en ENLACE.

Hablamos con él para conocer en qué consiste este enfoque y por qué cada vez más personas se acercan a esta propuesta.

— ¿Qué es exactamente ENLACE?
— ENLACE es un espacio terapéutico y experiencial donde trabajamos con síntomas emocionales, físicos y relacionales que muchas veces la persona no consigue resolver únicamente hablando.
Partimos de una idea sencilla: el cuerpo guarda información emocional. Hay experiencias difíciles que no llegan a procesarse completamente y quedan registradas en el sistema nervioso en forma de ansiedad, bloqueo, hipervigilancia, tristeza, dificultad para relacionarse o incluso síntomas físicos.
Durante las sesiones trabajamos desde la conexión con el cuerpo, la emoción y la memoria implícita. A veces aparecen recuerdos de la infancia, dinámicas familiares profundas o emociones que llevaban años bloqueadas.
En otras ocasiones emergen imágenes, sensaciones y percepciones relacionadas con ancestros, presencias o experiencias que la persona vive como recuerdos de otras vidas. Esto es importante porque no dejamos nada fuera, aceptamos todo lo que viene a Enlace, aunque suene a esotérico.
El objetivo es que aquello que estaba atrapado pueda expresarse, comprenderse y regularse para que la persona se sienta mejor. Muchas veces el síntoma deja de verse como un enemigo y empieza a entenderse como un mensaje del sistema nervioso.

— ¿Qué diferencia a ENLACE de una terapia convencional?
— Damos espacio a aquello que emerge de manera espontánea cuando el sistema nervioso empieza a sentirse seguro y acompañado y como digo, aceptamos cualquier material que aparezca, aunque suene raro o poco real.
Esa información es como la capa de hielo de un lago, debajo hay emociones, movimientos musculares involuntarios y en ocasiones aparecen escenas, a veces de esta vida o de otra, o incluso presencias que conectan con una historia que tiene que ver con la sintomatología presente del paciente.
La dinámica de trabajo se realiza en grupo. Una persona sale a realizar una demostración terapéutica mientras el resto observa qué ocurre dentro de su propio sistema nervioso a medida que la persona que trabaja empieza a conectar con determinadas emociones, sensaciones o contenidos inconscientes.
Muchas veces el grupo comienza a resonar con lo que está ocurriendo, apareciendo emociones, recuerdos o sensaciones similares en otras personas presentes.
Yo llevo el proceso terapéutico, pero en el equipo somos cuatro personas. Hay dos facilitadoras que, desde su sensibilidad y capacidad de percepción, observan las energías, emociones y dinámicas que se están moviendo en ese momento dentro del grupo, y una asistente, que permanece pendiente de cualquier persona que pueda sentirse más incómoda, removida emocionalmente o necesite apoyo y acompañamiento durante el proceso.

— ¿Por qué consideras tan importante trabajar desde el cuerpo?
— Todo lo que nos ocurre en nuestra historia, cuando el acontecimiento supera nuestra capacidad de afrontamiento, queda grabado en nuestro cuerpo. A eso lo llamamos trauma.
Hoy sabemos que muchas experiencias difíciles no se almacenan únicamente como recuerdos conscientes. Para el cuerpo es imposible no recordar. Todo lo que nos ha ocurrido desde el periodo peritnatal, queda de distintas maneras grabado en nuestro cuerpo, en forma de emoción no liberada.
Como adultos, estas memorias emocionales se activan en el presente, con mucha carga, y sin saber muy bien por qué nos pasa lo que nos pasa.
Trabajar corporalmente permite acceder a capas emocionales profundas. Lo más curioso es que -en algunos casos- traen información guardada que ni si quiera responde a nuestra vida presente, puede ser información de generaciones atrás. Esto lo estudia una rama de la ciencia que es la epigenética.

— En ENLACE pueden surgir experiencias difíciles de explicar racionalmente. ¿Cómo acompañáis esos procesos?
—Lo primero es crear un espacio seguro.
En ENLACE entendemos que el inconsciente puede expresarse de muchas maneras y no siempre lo hace desde una narrativa lógica.
No intentamos imponer explicaciones ni convencer a nadie de nada. Lo importante es acompañar aquello que aparece para que pueda expresarse sin miedo.
Muchas veces el cuerpo lleva años sosteniendo emociones, tensión o recuerdos que nunca pudieron salir. Y para que el sistema nervioso pueda acercarse a eso sin desbordarse, necesita sentirse acompañado. Ese es el sentido de hacer un trabajo grupal con personas del equipo que puedan sostener lo que aparezca en el taller.
Cuando una persona percibe seguridad y apoyo, el cuerpo deja poco a poco de luchar contra aquello que llevaba años evitando. Ahí es donde empiezan a producirse cambios profundos y conexiones con cosas inimaginables.

—¿Qué suele experimentar la gente durante ENLACE?
—En el trabajo grupal ocurre algo especialmente interesante.
La persona que realiza el proceso conecta directamente con su síntoma, bloqueo o emoción principal.
A medida que profundiza pueden aparecer recuerdos, escenas o respuestas involuntarias del propio cuerpo. Estamos trabajando con lo que hay dentro de la historia del paciente, ayudando a conectar con aquello que en algún momento histórico pasó, para así soltar toda la carga guardada y -si se puede- darle otra salida diferente al acontecimiento que genera esa carga traumática. Insisto, la escena disparadora del síntoma puede venirnos de cualquier espacio temporal.
El resto del grupo no permanece únicamente observando. Muchas personas empiezan a resonar emocionalmente con lo que ocurre delante de ellas.
Aunque las historias sean diferentes, el cuerpo reconoce emociones compartidas: miedo, abandono, tristeza, culpa o necesidad de protección.
Esto genera una sensación de acompañamiento y seguridad muy potente. Muchas personas dejan de sentirse solas con lo que les ocurre.
Por eso ENLACE no es únicamente una experiencia individual. El grupo también participa emocionalmente del proceso y esto es lo que lo hace curativo.

— ¿Qué es ENLACE 360?
—ENLACE 360 nació porque muchas personas sentían que la experiencia presencial abría procesos profundos y necesitaban más tiempo para integrarlos.
El programa combina cuatro sesiones online semanales con una experiencia presencial final.
Durante esas semanas trabajamos con todo lo que aparece en la vida cotidiana de la persona: emociones, relaciones, sueños, síntomas físicos o cambios internos.
No se trata únicamente de asistir a una sesión puntual, sino de un acompañamiento continuado que permite observar cómo responde el sistema nervioso a lo largo del tiempo.
Además, el formato online facilita que personas de distintos lugares puedan participar sin necesidad de desplazarse constantemente.
Cuando llegan al encuentro presencial, ya conocen la dinámica del trabajo y la experiencia suele vivirse de forma mucho más profunda.

— Algunas personas pueden considerar este enfoque poco convencional. ¿Te preocupa?
—No especialmente.
Entiendo que genere preguntas y creo que es sano mantener una mirada crítica. Pero también es importante recordar que hablamos de sufrimiento humano.
Hay personas que llevan años intentando sentirse mejor y no siempre encuentran respuesta únicamente desde enfoques tradicionales.
Eso no significa que la terapia convencional no funcione, sino que quizá necesitamos ampliar la mirada y explorar otras formas de comprender el malestar emocional.
Yo siempre digo lo mismo: no se trata de creer, sino de observar qué ocurre.
Si una persona mejora, comprende aspectos importantes de sí misma y logra regular mejor su vida emocional, merece la pena escucharlo. Da igual si aquello que nos viene es de otra vida o de la interferencia que nos produce un familiar fallecido.

—¿Qué te gustaría que una persona se llevara después de participar en ENLACE?
—Me gustaría que la persona entendiera que el inconsciente es mucho más profundo de lo que solemos imaginar.
Muchas veces creemos que nuestros síntomas empiezan únicamente en el presente, pero durante el proceso las personas descubren conexiones con heridas antiguas, experiencias emocionales no resueltas o dinámicas familiares que siguen afectando a su vida actual.
Cuando varias personas trabajan desde un lugar auténtico y profundo, se crea una sensación de acompañamiento y resonancia emocional muy transformadora.
Y quizá eso es lo más importante de ENLACE: la sensación de que uno deja de enfrentarse solo a su sufrimiento.
Porque cuando el cuerpo siente seguridad, acompañamiento y conexión humana, empiezan a abrirse caminos de regulación y cambio que muchas personas llevaban años buscando.

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