La hostelería segoviana supone un XX% de la economía de la provincia y da empleo a XX personas. Sin la hostelería, la economía circular y el cuidado del medioambiente quedarían cojos. La lucha contra el cambio climático en Segovia se juega sobre todo en la barra de un bar, la cocina de un restaurante, la terraza de una cafetería o el comedor de un hotel rural. En Segovia, ese compromiso se manifiesta en iniciativas como #PorElClima, impulsada por Coca-Cola, ECODES, HOTUSE y el Ayuntamiento de Segovia. La campaña cuenta ya con 138 establecimientos hosteleros adheridos en la provincia, que se suman a los más de 17.000 bares y restaurantes que participan en esta plataforma en todo el país.
Bares, restaurantes, cafeterías y alojamientos no solo prestan un servicio económico y turístico, también consumen agua, energía, alimentos, envases, productos de limpieza y materias primas. Por eso, cualquier mejora ambiental en este sector tiene un efecto multiplicador. Lo que se hace en una cocina, en una cámara frigorífica o en una terraza no queda dentro del establecimiento, sino que repercute en el consumo de recursos, en la generación de residuos y en la imagen que recibe el cliente.
La iniciativa pretende ayudar a los establecimientos a identificar qué medidas ya están aplicando y qué otras pueden incorporar para reducir su impacto ambiental. Para ello, los bares y restaurantes participantes han contestado un cuestionario de 28 preguntas sobre ahorro de agua, eficiencia energética, movilidad sostenible, huella de carbono, consumo responsable y correcta gestión de los residuos. Ese diagnóstico ha permitido detectar en la provincia 2.251 medidas ya puestas en marcha por los establecimientos segovianos adheridos.
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con el agua. El 96% de los establecimientos cuenta con reductores de caudal en todos sus grifos que permiten disminuir el consumo sin alterar el funcionamiento diario del negocio y, según la iniciativa, pueden reducir el gasto de agua hasta un 50%.
La gestión del vidrio es otro de los puntos fuertes. El 98% de los establecimientos segovianos adheridos colabora con la reutilización y el reciclaje del vidrio. Según los datos de la campaña, por cada botella de vidrio reciclada se ahorra la energía necesaria para mantener un televisor encendido durante tres horas.
La eficiencia energética también aparece como una práctica ampliamente implantada. El 98% de los establecimientos afirma utilizar luces LED en espacios como sala, cocina, terraza o almacén. La sustitución de bombillas tradicionales por LED es una de las medidas más directas para rebajar la factura eléctrica y reducir emisiones. En un establecimiento hostelero, donde la iluminación puede permanecer encendida durante muchas horas al día, el impacto económico y ambiental es significativo. El ahorro puede llegar hasta el 90% respecto a las bombillas incandescentes.
El 78% de los establecimientos utiliza productos realizados con materiales reciclados. En la práctica, esto puede traducirse en servilletas, papel, envases, bolsas, embalajes, consumibles, mobiliario o elementos auxiliares fabricados a partir de materiales recuperados. La importancia está en el ciclo completo: fabricar con material reciclado suele requerir menos energía y genera menos emisiones que producir desde cero con materia prima virgen.
El vínculo con el territorio aparece en otra cifra rotunda: el 100% de los establecimientos adheridos trabaja con proveedores locales. En una provincia como Segovia, donde la gastronomía y el producto de proximidad tienen un peso muy fuerte, este dato tiene una doble lectura. Por un lado, refuerza la economía local y el tejido de productores cercanos. Por otro, reduce las emisiones asociadas al transporte de mercancías, evita recorridos innecesarios y puede disminuir también el uso de embalajes.
La campaña no se limita a la capital. Los establecimientos adheridos proceden de numerosos municipios de la provincia, entre ellos Abades, Aguilafuente, Bernardos, Boceguillas, Campo de San Pedro, Cantalejo, Castillejo de Mesleón, Escalona del Prado, Fuentepelayo, Hontanares de Eresma, La Granja, Navas de Riofrío, Ortigosa del Monte, Otero de Herreros, Prádena, Sanchonuño, Ayllón, Palazuelos de Eresma, Torrecaballeros, Carbonero el Mayor, Coca, La Lastrilla, Nava de la Asunción, El Espinar, San Rafael y Cuéllar, entre otros.
Ese despliegue provincial es importante porque la sostenibilidad turística no puede quedar reducida a los grandes núcleos urbanos. En Segovia, buena parte del atractivo hostelero y turístico está precisamente en los pueblos, en los alojamientos rurales, en los restaurantes de carretera, en las zonas de sierra y en los pequeños bares que sostienen la vida social de muchos municipios.
