La propuesta de ordenanza municipal para regular las visitas guiadas en la ciudad Segovia que fue llevada al Pleno, celebrado en la mañana de este miércoles, por el equipo de Gobierno del Partido Popular se dejará sobre la mesa para abordar posibles nuevas iniciativas en esta materia, tal y como se votó a petición del grupo de Izquierda Unida. Todos los grupos de la oposición se mostraron a favor de que el borrador se dejara sobre la mesa tras el debate.
El borrador de la ordenanza fue defendido por la concejala de Turismo, May Escobar, una actuación prevista dentro del plan normativo del año 2026 y con vistas a que entre en vigor a final de la temporada turística. «Es un herramienta concreta para un problema concreto: no podemos permitir seguir sin unas reglas de orden», subrayó Escobar; a la vez que señaló que esta propuesta «no es definitiva» y que «se ajustará con el tiempo».
La responsable del área de Turismo explicó que se han celebrado «numerosas reuniones» con la asociación de guías, «trabajando de la mano y haciendo modificaciones», con el objetivo de «proteger por encima de todo a los guías segovianos» y «en contra de aquellos que no están haciendo una labor correcta». A su vez, defendió que «el derecho de visitar Segovia tiene que ser compatible con vivir en Segovia».
La única formación que mostró su conformidad a la ordenanza de regularización de las visitas turísticas fue Ciudadanos. La portavoz de dicho partido, Noemí Otero, consideró que se trata de una iniciativa «positiva» para «mejorar la convivencia en el casco histórico». «Es una forma muy oportuna de disminuir los niveles de ruido que hay en el casco antiguo», apuntó; y pidió que la regulación venga acompañada de campañas de concienciación a los guías y a los visitantes y que entre en vigor a partir el 1 de noviembre. También lamentó que el texto se presentara a los grupos con «menos de 24 horas con un documento cerrado y nulo al diálogo».
En esa línea, el concejal del PSOE Miguel Merino se dirigió a Escobar para reiterar que «todos los grupos la hemos pedido que retrase este debate para tratar de profundizar en los problemas que hay»; y cuestionó: «¿Cuáles son las intenciones que se pretende? ¿Cuál es la estrategia?». A su parecer, el texto parece «más un documento de buenas prácticas que un documento normativo: ni aborda los horarios, ni distancias, ni circunstancias irregulares. La realidad de esta ordenanza es que está muy poco trabajada, pues se limitan a responsabilizar a los que ya cumplen, que son los guías segovianos que respetan el patrimonio y conviven con los vecinos».
Por su parte, el edil de Vox Alfonso de Ceballos-Escalera definió la ordenanza como «innecesaria y hasta tendenciosa»: «Da a entender que hay un exceso de turismo y creemos que no es así», indicó; mientras repasó los puntos que su formación echa en falta, recalcando que «no se diferencia entre grandes operadores turísticos y pequeños». «Creemos que es un documento defectuoso y que se puede mejorar», incidió.
Guillermo San Juan, portavoz de Segovia en Marcha (Podemos-Alianza Verde), indicó que el planteamiento propuesto por el Gobierno municipal «no resuelve la situación de competencia deseleal que sufren los guías turísticos de Segovia, y no resuelve el problema de la masificación turística: es el mismo problema con diferente envase». En otras palabras, San Juan valoró el fondo de la cuestión como «una colchoneta hinchable para hacer frente al tsunami de los grandes turoperadores, que van a poder seguir desarrollando su competencia desleal». «Nos parece una propuesta de ordenanza cínica e hipócrita, ya que luego realizan otros eventos turísticos masivos durante todo el año», concluyó.
Por el grupo municipal de IU intervino Ana Peñalosa, que explicó su oposición a la ordenanza, al estimar que la norma «debería ser rigurosa». «Estamos ante una ordenanza que nace con una finalidad que compartimos, pero que no cuenta con unas medidas para garantizar su eficacia», analizó; y añadió: «Echamos en falta una supervisión clara al límite de personas por grupos». Con todo ello, Peñalosa solicitó que el borrador se dejara sobre la mesa.
Cerró el debate el alcalde de Segovia, José Mazarías, que no se mostró a favor de dejar el documento sobre la mesa, al mantener que esta ordenanza «está trabajada y que, cuando entre en funcionamiento, veremos las cuestiones que habrá que pulir». Con todo ello, los votos de la oposición, integrada por PSOE, Vox, IU, Segovia en Marcha y Ciudadanos, superaron a los del grupo popular y el texto queda sobre la mesa.
La propuesta de la ordenanza fue defendida por la concejala de Turismo, May Escobar, una actuación prevista dentro del plan normativo del año 2026 y con vistas a que entre en vigor a final de la temporada turística. «Es un herramienta concreta para un problema concreto: no podemos permitir seguir sin unas reglas de orden», subrayó Escobar; a la vez que señaló que esta propuesta «no es definitiva» y que «se ajustará con el tiempo».
La responsable del área de Turismo explicó que se han celebrado «numerosas reuniones» con la asociación de guías, «trabajando de la mano y haciendo modificaciones», con el objetivo de «proteger por encima de todo a los guías segovianos» y «en contra de aquellos que no están haciendo una labor correcta». A su vez, defendió que «el derecho de visitar Segovia tiene que ser compatible con vivir en Segovia
La única formación que mostró su conformidad a la ordenanza de regularización de guías turísticos fue Ciudadanos. La portavoz de dicho partido, Noemí Otero, consideró que se trata de una iniciativa «positiva» para «mejorar la convivencia en el casco histórico». «Es una forma muy oportuna de disminuir los niveles de ruido que hay en el casco antiguo», apuntó; y pidió que la regulación venga acompañada de campañas de concienciación a los guías y a los visitantes y que entre en vigor a partir el 1 de noviembre. También lamentó que el texto se presentara a los grupos con «menos de 24 horas con un docmuento cerrado y nulo al diálogo».
En esa línea, el concejal del PSOE Miguel Merino se dirigió a Escobar para reiterar que «todos los grupos la hemos pedido que retrase el debate para tratar de profundizar en los problemas que hay»; y cuestionó: «¿Cuáles son las intenciones que se pretende? ¿Cuál es la estrategia?».
A su parecer, el texto parece «más un documento de buenas prácticas que un documento normativo: ni aborda los horarios, ni distancias ni circunstancias irregulares. La realidad de esta ordenanza es que está muy poco trabajada, pues se limitan a responsabilizar a los que ya cumplen, que son los guías segovianos que respetan el patrimonio y conviven con los vecinos».
Por su parte, el edil de Vox Alfonso de Ceballos-Escalera, definió la ordenaza como «innecesaria y hasta tendenciosa»: «Da a entender que hay un exceso de turismo y creemos que no es así», indicó; mientras repasó los puntos que su formación echa en falta, recalcando que «no se diferencia entre grandes operadores turísticos y pequeños». «Creemos que es un documento defectuoso y que se puede mejorar», destacó.
Guillermo San Juan, portavoz de Segovia en Marcha (Podemos-Alianza Verde), indicó que el planteamiento propuesto por el Gobierno municipal «no resuelve la situación de competencia deseleal que sufren los guías turísticos de Segovia, y no resuelve el problema de masificación turística: es el mismo problema con diferente envase». En otras palabras, San Juan valoró el fondo de la cuestión como «una colchoneta hinchable para hacer frente al tsunami de los grandes turoperadores, que van a poder seguir desarrollando su competencia desleal». «Nos parece una propuesta de ordenanza cínica e hipócrita, ya que luego realizan otros eventos turísticos masivos durante todo el año», concluyó.
Por el grupo municipal de IU intervino Ana Peñalosa, que explicó su oposición a la ordenanza, al estimar que la norma «debería ser rigurosa». «Estamos ante una ordenanza que nace con una finalidad que compartimos, pero que no cuenta con unas medidas para garantizar su eficacia», valoró; y añadió: «Echamos en falta la supervisión clara al límite de personas por grupos». Con todo ello, Peñalosa solicitó que el borrador se dejara sobre la mesa.
Cerró el debate el alcalde de Segovia, José Mazarías, que no se mostró a favor de dejar el documento sobre la mesa, al mantener que esta ordenanza»está trabajada y que, cuando entre en funcionamiento, veremos las mejoras que habrá que pulir».
