Como un jarro de agua helada ha sentado a los comercios, hostelería, tiendas y escuelas de esquí la providencia del Tribunal Supremo que ordena el desmantelamiento de tres pistas de la zona segoviana del Puerto de Navacerrada, mientras que la parte madrileña podrá perdurar pues mantiene una concesión de 29 años más. Negocios que forman parte de ese atractivo decorado y que atesoran más de medio siglo atendiendo a un público que puede verse reducido en el futuro, una vez se ejecute la resolución, incrementando la caída en desgracia de un sector castigado en los últimos años por el cambio climático. Aunque la temporada se acerca ya al ocaso, muchos estaban cerrados y las altas temperaturas recientes habían hecho desaparecer la nieve, este periódico visitó el puerto el pasado sábado para pulsar el sentir de unos establecimientos a medio camino entre las provincias de Madrid y Segovia que coinciden en el perjuicio que les supondrá y añaden su crítica a un abandono que viene de lejos.
Alquiler de esquís y escuela
Alquiler de Esquís Verdesoto lleva desde el año 64 proporcionando material a los esquiadores que acuden a Navacerrada, además de ejercer como escuela donde aprender este deporte de invierno. Su responsable, Román Verdesoto, describe que en el edificio de tres plantas de más de 1.000 metros cuadrados cuentan con 900 pares de esquís nuevos y otros más antiguos, alrededor de 1.000 pares de botas, además de 100 trineos, junto a una tienda donde venden gafas, guantes, calcetines, raquetas, etc. Para Román, “es muy mala noticia la resolución del Tribunal Supremo porque un 70% de la facturación del negocio son los esquís y las botas, así que el cierre supondría que el negocio se quede en menos de la mitad”.
“La verdad es que tiene muy poco sentido. Todo esto lo impulsó la exministra Teresa Ribera desde el Ministerio de Transición Ecológica para cuidar el parque de Guadarrama. Pero si tienes en cuenta que en un día normal te vienen unos 2.000 o 3.000 esquiadores en temporada alta de un total de unos 8.000 que suben, eso significa que los esquiadores son la parte más pequeña y los que más agreden al sistema ecológico son los demás: peatones, senderistas, los otros son muchos menos y contaminan menos. Hace años que nos dicen que es que ya no hay nieve, pero oiga, ¡déjenos en paz!, ya nos aguantaremos porque este año hemos abierto tres veces ya y el anterior también hubo nieve y la artificial sí funcionó bien. Este año han sido buenos diciembre y enero y fue peor febrero y marzo, que hizo mucho viento y cerraron, pero la temporada ha sido bastante buena”.
Román Verdesoto opina que está claro que detrás de este asunto hay una sombra política por la recurrente controversia entre el Gobierno nacional y las comunidades afectadas, Madrid y Castilla y León. “He oído que Díaz Ayuso y Madrid querían unirse a la causa en caso de que se lleve al Tribunal Europeo de Derechos Humanos”, subraya.
Hostelería y tienda
Antolín Blanco es el encargado del Restaurante Dos Castillas, que alberga además una tienda en su planta baja y está situado a escasos metros de la pista El Telégrafo, una de las defenestradas por la resolución judicial. “Muchas veces los turistas no vienen preparados para el frío del puerto y nosotros tenemos gorros, guantes, ropa de abrigo y mucho material que les viene bien”. Según comenta, el próximo cierre de las tres pistas segovianas es un perjuicio para toda la zona porque supondrá la presencia de menos viajeros. “Es que aquí viene mucha gente que, aunque no sean esquiadores que utilicen las pistas, sí vienen porque la nieve es el principal atractivo, en las épocas en que hay bastante. Viene mucha gente de Madrid a pasar al día aquí y en los alrededores, pero también de Segovia y otros lugares. Es un turismo de paso muy grande”, valora.

Una de sus quejas la motivan las cuestiones de tráfico, ya que en ocasiones la Guardia Civil cierra la carretera de acceso, normalmente, según dice, cuando el parking está lleno. “Eso hacía que mucha gente que venía de lejos veía que no podía llegar hasta aquí y terminaba comiendo por ejemplo en La Granja o en otras poblaciones, lo cual era bueno para potenciar esas zonas. Pero las cosas se pueden hacer mejor. Este parking -su establecimiento lo tiene justo al lado- está a 60 kilómetros de más de 4 millones de personas que si deciden venir lo llenan en diez minutos”.
“Aquí hubo una guerra política porque el PSOE lo llevó a la Justicia en vez de sentarse a negociar y darle un sentido o una viabilidad, ¿cómo protegerlo? Porque aquí podría haber un poquito más de vigilancia, de orden, multas a las personas que ensucien, controles de la empresa concesionaria sobre la gente que sube para no dejarla tirada, que eso ya ha pasado. Sería como poner un radar en la entrada del pueblo, la gente ya se lo piensa. Mejores medios públicos de transporte, aunque al menos los autobuses funcionan bien y si se llenan vienen más. Esto es un negocio y la pregunta es si hay algún interés en que las cosas estén cuidadas y funcionen”, argumenta.
Antolín ve otro problema en la decisión judicial, y es que el desmantelamiento costará mucho dinero y esfuerzo, no es nada sencillo. “Telesillas, cableado, tuberías, los famosos depósitos de agua, porque aquí el primer escándalo que hubo fue el de los cañones de nieve, que vinieron los ecologistas y estuvieron cuatro días encadenados a las máquinas y creo que se arregló porque estuvieron dos años esquiando por la cara y así se pudo acabar la obra. Y porque al final no se instalaron los focos para la noche, que en su día se pensó”, continúa.
El Dos Castillas fue inaugurado en el año 72, recuerda Antolín, leonés que lleva trabajando para la familia 44 años. El resumen que hace es que este dilema se podría haber solucionado si la gente tuviera un poco más de cordura, aun reconociendo que el cambio climático ha sido un duro obstáculo para la viabilidad económica de la zona, unido a cierto abandono por parte de las administraciones, concesionarias, incluyendo localidades cercanas que debieron arrimar más el hombro y que ahora se verán perjudicadas.
Hotel-restaurante
Piedad Llorente, como ella misma afirma, prácticamente nació en el Hotel-Restaurante Pasadoiro, de origen asturiano y otro de los clásicos de Navacerrada, inaugurado en 1943 y del que es una de las propietarias tras continuar la tradición de sus padres. “Es un tema político, y las opiniones son nulas porque ya sabemos que los políticos se rigen por sus ideas y no buscan el bien de la ciudadanía, pese a que la estación sentimentalmente tiene un poder grandísimo. Los únicos medallistas olímpicos han salido de aquí, todo el que haya esquiado ha comenzado aquí y las instalaciones están muy integradas en el ecosistema y no lo alteran. No tiene sentido que sí dejen la Bola del Mundo, me parece hasta feo y está ahí al lado, pero no me parece una razón de peso para las tres pistas que quieren cerrar”.
Coincide Piedad con el resto de cuestionados en que el puerto está “muy abandonado por la dejadez de las administraciones. Esto se mantiene porque estamos dos negocios que atendemos a la gente, pero ya nos estamos cansando, no lo podemos asumir y nadie te ayuda”, se lamenta la hostelera antes de lanzar al aire la pregunta de por qué no se ha hecho una parada de autobús digna que impida que los visitantes hagan colas casi en medio de la carretera. O que se adecente un poco el parking, incluso dotándolo de algún baño público pues los suyos se supone que están para sus clientes. O que el tren se pueda utilizar. O los cierres de la carretera, a veces de nueve días. “Ahora es más fácil cerrar una carretera, cuando siempre ha habido viento o nieve”.

A ella le molestan más estas carencias incluso que el cierre de las pistas y la posible o previsible merma de turistas. “Siendo sincera, me interesa más el visitante que el esquiador, que a lo mejor solo se gasta el dinero en las pistas y está aquí desde las 9 de la mañana hasta las 17.00 casi sin consumir. Me interesa más que haya nieve porque mientras haya nieve habrá trabajo y negocio. Es fundamental que la haya pero que además esto esté acondicionado. El otro día vi un trineo colgado de un árbol. Hay tres ayuntamientos y dos comunidades, cinco administraciones, y no se ponen de acuerdo. Me gustaría saber dónde está el dinero que ha aportado la Unión Europea al Puerto de Navacerrada. Si quieren cerrar las pistas por el ecologismo que lo hagan si no hay remedio, pero que cuiden esto para que haya una alternativa, aunque lo veo absurdo porque las pistas llevan mucho tiempo y forman parte del paisaje”.
La opinión del visitante
Borja Herrera y Sandra Barrios son una pareja de Madrid que el pasado sábado quiso pasar el día practicando senderismo en el puerto. Borja suele acudir una vez al año a las pistas, especialmente a El Bosque, una de las tres conminadas a su cierre, ya que es un buen aficionado al esquí. “Es que yo he aprendido a esquiar aquí desde pequeño. Nos traían del colegio, también a las pistas Escaparate y Telégrafo, y nos enseñaban”. A su juicio, la decisión del Alto Tribunal es una gran pena al tiempo que un perjuicio para mucha gente. “La verdad es que me da mucha pena. Creo que esto lo deberían haber cuidado y planificado mejor, ahora ya es tarde para que hagan eso. No sé si existe otra capital europea que esté situada tan cerca de una estación de esquí. No me parece bien que no lo hayan valorado y quieran cerrarlo, porque es una pérdida para todos”, razona Borja.

“Para la hostelería, los negocios que hay en la zona, es un gran perjuicio por la cantidad de gente de Madrid que viene a los pueblos de alrededor”, añade Sandra. “Ahora es irrecurrible, pero seguro que hace años se podían haber hecho cosas, porque se trata de una concesión temporal, haberlo gestionado de otra manera”, continúa Borja. Ambos asienten en que la política está relacionada, pero avisan de que hace años Gobierno central y comunidades eran del mismo signo y el puerto de Navacerrada continuaba con su declive. “Hace años pudieron pensar que esto era una bomba de relojería, vamos a hacer algo o gestionarlo, pero en este país las cosas funcionan así. Ahora están con los incendios y las medidas que se pueden tomar en el monte para prevenirlos, pero al final el monte se cuida lamentablemente cuando hay un interés económico detrás, y aquí lo había y lo hay, pero debe lucharse por él. Es cierto que hay mucha política porque las demás pistas de España son suelo público, no sé cómo estarán las concesiones, pero por los mismos motivos ambientales deberían cerrar sus estaciones”, asegura Borja.
