El Adelantado de Segovia
lunes, 6 abril 2026
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Actualidad
  • EN
El Adelantado de Segovia

Recuerdos de un lunático

por Alberto Herreros
6 de abril de 2026
Alberto Herreros Lavina
Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en WhatsApp

El sector exportador de Castilla y León en 2025

Asfaltando la verdad

RESIDENCIA EL SOTILLO-CÁRITAS

Cuando cuento con precisión quirúrgica como se enganchó mi pierna en aquel columpio herrumbroso, cómo sangrando profusamente y con un cráter en el muslo, pedía a mis padres que esperaran a llevarme al Gómez Hulla a que llegara mi hermano Javier, a quien quería impresionar con mi herida de guerra, soy incapaz de concluir si aquél es un recuerdo real o más bien uno aprendido a fuerza de oír a mi madre reproducirlo en reuniones familiares ene veces.

 

Poco importa si mi cerebro ha reconstruido el recuerdo de infancia partiendo del guion de mi madre y añadiendo algunas capas, o si es tal cual lo archivó mi mente. El recuerdo ya es tan mío como lo fue el incidente.

Por esa misma ley de los recuerdos aprendidos, aquella noche de julio de 1969, cuando mis padres veían en casa de unos amigos cómo Amstrong salía del Apolo XI para poner un pie en la luna y dejaba su famosa frase para la historia, pasó a formar parte de mi memoria aprendida gracias a los recuerdos de mi madre y las miles de veces vista en TV. Yo fui parte de aquello. Es un recuerdo hoy ya tan real y mío, como los verdaderos. Es como si hubiera escuchado la engolada voz de nuestro inefable e histriónico Jesús Hermida contárselo a todos los ojipláticos españolitos de entonces.

 

El hombre ha buscado siempre los límites de lo desconocido: me viene a la mente el épico duelo entre en noruego Amundsen y el oficial británico Scott por plantar la bandera de su país en la Antártida, el Polo Sur, tan ignoto, misterioso y desconocido, como inútil. Llegó antes Amundsen, en 1911 y Scott y toda su expedición murieron de uno en uno en el viaje de regreso. En su diario quedó escrito: “Luchamos hasta el final, pero cada vez es más difícil…”

 

La conquista por llegar a la luna fue un pulso entre soviéticos y estadounidenses para decidir quién iba a ser el delegado de la clase, el guardián entre el centeno, el boss del nuevo orden mundial.

 

El Programa Apolo costo unos 25.000 millones de dólares (unos 150.000 millones de hoy), presupuesto faraónico, comparado con lo que se invierte, pongamos por caso, en desarrollo de fármacos para enfermedades huérfanas. Entre el año 1969 y 1972 doce hombres dejaron su huella en la superficie lunar y ahí siguen intactas, testigos mudos del viaje, en una luna donde no hay polvo ni viento.

 

Con el lanzamiento del Proyecto Artemis, una tripulación formada por tres hombres y una mujer (¡ellas por primera vez!), vuelven a la luna, sin bajarse a pisarla esta vez, pero nos devuelven esa chispa de ilusión perdida, el «Houston, Houston tenemos un problema», la luna del 69.

 

La pena es que los sueños, una vez alcanzados pierden toda su magia y se convierten en una rutina doméstica. Quizás el empeño de unos y otros no estaba tanto en la luna en sí, sino en la obsesión por llegar a ella.  Quizás la historia de la Luna no trate realmente sobre la Luna. Quizás la luna ha dejado ya de ser un símbolo y empieza a ser tan solo un lugar.

 

Yo tengo para mí que es dinero bien empleado, este de las incursiones a la luna, pues siempre ha tenido ese algo de ritual, mágico y hechizante y no podemos dejar de visitarla. por caro que nos salga, aunque sea en grupos de cuatro.

 

Es más, yo propongo que se haga un sorteo y que cada año un ciudadano de un rincón del mundo acompañe a tres astronautas a darse un paseo por la luna, riegue las plantas, deje alguna huella más, desafíe a la gravedad, escape de la rutina terrestre, si acaso por un fin de semana, se haga unos selfies y los suba a Tik-Tok, y que lo deje todo como estaba, no vayamos a ir dejando collillas y cáscaras como hacemos por aquí.

 

Quizás no sea tan mala idea democratizar esas escapadas lunares, incluirlas en el imserso, previo pago de un suplemento, claro.

 

Todo sea por adelantarse a que a un Elon Musk de turno le dé por construir una urbanización de adosados entre los cráteres, con pista de pádel ingrávida, con vistas a la tierra y vuelos chárter.

 

Peor aún sería que «La bestia», insaciable y contrito por no haber podido comprar Groenlandia a golpe de talonario, ni convertir Gaza en un resort, rompa el cerdito hucha, decida comprarse la luna y no nos deje pisarla nunca más.

 

Eso, más que un recuerdo aprendido, sería el más negro de los presagios

Compartir en Facebook122Compartir en X76Compartir en WhatsApp
El Adelantado de Segovia

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

  • Publicidad
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • KIOSKOyMÁS
  • Transparencia

No Result
View All Result
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Actualidad
  • EN

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda