—Es usted un mexicano que ha creado canales de contenido con mucho éxito tanto en Youtube como en Facebook. Se refiere sobre todo a la colaboración de Tlaxcala en la conquista de México, ayudando a las tropas de Cortés. Cuéntenos, ¿Qué fue Tlaxcala?
—Tlaxcala, a principios del siglo XVI era una confederación de unas 20 ciudades-estado que en náhuatl llamamos altépetl. La ciudad capital de la confederación estaba dividida en cuatro parcialidades diferentes: Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlan y Quiahuiztlan, los llamados cuatro señoríos. Otros altepeme importantes que formaban parte de la confederación eran Topoyanco, Atlihuetzian, Tzompantepec, entre otros. No existía un gobernante supremo, más bien era una especie de gobierno colegiado conformado por los cuatro gobernantes de las cuatro parcialidades de la capital junto a los gobernantes de las otras ciudades.
—¿Por qué los tlaxcaltecas decidieron ayudar a Cortés?
—Es una pregunta compleja. La respuesta directa sería porque Moctezuma decidió aliarse con Hernán Cortés. Mi investigación me ha llevado a esa conclusión, así que trataré de resumirlo lo más posible.
La guerra que culminó con la conquista de Tenochtitlan el 13 de agosto de 1521 no se inició con la llegada de Hernán Cortés en 1519, sino que se inició en 1504. En ese año Huexotzinco, que es un pueblo que hace frontera con Tlaxcala y que, además, hasta ese momento, era aliado de los tlaxcaltecas, atacó un pueblo tlaxcalteca debido a ciertas tensiones que había entre estos dos pueblos. Este ataque desató una guerra que se extendió por más de una década, guerra en la que los tlaxcaltecas invadieron y saquearon los pueblos y campos huexotzincas, por ello, Tecayehuatzin, el gobernante huexotzinca, en 1515 pidió ayuda a Moctezuma para expulsar a los tlaxcaltecas de su territorio.
Moctezuma, que veía con agrado cómo dos de sus enemigos peleaban entre sí, aceptó ayudar a los huexotzincas. Aunque los primeros ataques no lograron hacer retroceder a los tlaxcaltecas, en 1517 Moctezuma reunió el que quizás fue el mayor ejército mesoamericano hasta esa fecha, y asedió Tlaxcala y a sus pueblos fronterizos. Por increíble que parezca, no logró conquistar Tlaxcala, pero sí logró expulsar a los tlaxcaltecas del territorio huexotzinca.
Luego, huexotzincas y mexicas tuvieron problemas porque Moctezuma deseaba que ellos se convirtieran en sus vasallos, pero los huexotzincas rehusaron, pues se consideraban aliados. Eso hizo que, en 1518, irónicamente, los huexotzincas cambiaran de bando y se reconciliaran con los tlaxcaltecas, enfrentándose ahora juntos a Moctezuma.
Pero después del asedio de 1517 los tlaxcaltecas estaban cercados, pues los pueblos que los rodeaban eran todos vasallos o aliados de los mexicas. La situación en Mesoamérica en 1519 era un delicado equilibrio de poder: Moctezuma tenía rodeados a los tlaxcaltecas, pero era incapaz de conquistarlos y los tlaxcaltecas mantenían su autonomía, pero eran incapaces de romper el cerco. Cualquier cambio de bando en las alianzas afectaría este equilibrio de poder… y justo en ese año llegó Hernán Cortés.
Acompañado de totonacas, Hernán Cortés ingresó a territorio tlaxcalteca a principios de septiembre de 1519, no sin antes enviar mensajeros asegurando que venía en paz y buscando una alianza. Como los totonacas eran vasallos de Moctezuma, los tlaxcaltecas inicialmente creyeron que era un nuevo intento de los mexicas para conquistarlos y que los llamados a la paz de Hernán Cortés eran una trampa. Los tlaxcaltecas se enfrentaron a Hernán Cortés en varias batallas en las que murieron caballos y soldados, tanto españoles como totonacas. En medio de estas batallas, en un sitio llamado Tecóac, Hernán Cortes recibió a unos embajadores que venían de parte de Moctezuma y los llevó a ver la batalla contra los tlaxcaltecas, asegurándoles que, como quería hacer una alianza con Moctezuma y sabía que los tlaxcaltecas eran sus enemigos, por ello les causaba “aquel daño”. Cortés sabía jugar muy bien a dos bandos.
La noticia de que se estaba concretando una alianza entre Moctezuma y Hernán Cortés se esparció rápidamente en Tlaxcala y llegó a oídos del gobierno colegiado, que se dio cuenta de que Hernán Cortés no era aliado de Moctezuma, aún, y que por haberlo recibido con las armas se había precipitado una alianza del extranjero con Moctezuma… y, recuerda, en ese momento existía un delicado equilibrio de poder. Los tlaxcaltecas entendieron que su supervivencia estaba en juego, así que bajaron las armas e instaron a Hernán Cortés a entrar en su capital y formalizar la alianza que antes habían rechazado, esperando así anticiparse a la alianza de Cortés con Moctezuma.
Así que por eso me gusta decir que los tlaxcaltecas se aliaron con Hernán Cortés por culpa de Moctezuma.
La hispano-tlaxcalteca, fue una alianza pragmática y mutuamente beneficiosa que cambió la historia del continente, y que los tlaxcaltecas negociaron desde una posición de fuerza y autonomía.

—¿Había una conciencia racial en los pueblos de Mesoamérica o unas alianzas móviles en función de sus intereses?
—No, no en el sentido moderno del concepto. Es cierto que los nahuas, es decir los pueblos que hablaban náhuatl, como los tlaxcaltecas o los mexicas, tenían sus propios etnocentrismos y consideraban que ciertos pueblos como los otomís o los popolocas eran “inferiores”, pero no por sus rasgos físicos o por cuestiones de “pureza de sangre”. Por ello, no los excluían de ascender en el escalafón social si adoptaban el “estilo de vida” nahua o si se casaban con nahuas, esto último es lo que permitía una gran actividad política, llena de alianzas y pragmatismo.
Por supuesto, cada pueblo se aliaba con otro en función de sus propios intereses, tal es el caso que mencioné sobre Huexotzinco, que, a pesar de ser aliado de los tlaxcaltecas, no tuvo reparos en atacar Tlaxcala y aliarse con un antiguo enemigo, Moctezuma, para al final, de nuevo, cambiar de bando y reestablecer la alianza con Tlaxcala.
—¿Cómo concibió la idea de crear un canal y a qué público está dirigido?
—En realidad, no tenía ninguna intención de hacer algo como esto, aunque siempre me ha encantado la historia desde muy joven.
A finales de 2022 pasé unas semanas con reposo forzoso por motivos de salud y con tanto tiempo libre aproveché para ver documental tras documental de uno de mis temas favoritos: la segunda guerra mundial, pero, después de varios días, creo que ya hasta soñaba con escenas de aquel episodio cruento de la historia. Así que decidí buscar documentales sobre la historia de Tlaxcala. Pero me llevé una profunda decepción. En las grandes plataformas de streaming no había sino apenas una serie, y, en YouTube, aunque había varios videos, solo uno tenía buena calidad y ¡oh sorpresa! Estaba en inglés. No podía creer que el mejor video de historia de Tlaxcala ni siquiera estuviera hecho en Tlaxcala o México…
Al mismo tiempo, en Facebook, había muchas publicaciones que hablaban de los traidores tlaxcaltecas y no dudaba en responder en los comentarios para aclarar este y otros mitos. Pero, para poder responder, primero tenía que investigar. En una de esas investigaciones encontré un artículo de la historiadora Andrea Martínez Baracs, llamado Los Conquistadores Tlaxcaltecas y ese fue el nombre que me inspiró para crear, el 13 de enero de 2023, la página Tlaxcala La Conquistadora y tuvo una recepción muy buena e inesperada. En el transcurso de ese año hice el canal de YouTube.
Así, este proyecto nació de aquellas tardes de decepción, buscando contenido de calidad sobre historia de Tlaxcala sin éxito, y de tardes de frustración, al ver las mentiras y estigmas que se decían sobre los tlaxcaltecas. Eso me dio las energías y los ánimos para emprender este proyecto. Si no existía ese documental o plataforma desde la perspectiva tlaxcalteca, bien, yo mismo la haría.
Así, mi contenido está dirigido a personas que buscan una perspectiva de la historia alejada de la “visión de los vencidos” mexica, pero también alejada del otro extremo que niega completamente los efectos negativos de la conquista.
—¿Qué historiadores colaboran en él?
—Debes saber que, aunque me encanta la historia, no soy historiador. Como señalé hace un momento, este proyecto no fue planeado, sino más bien casualidad, al menos en sus principios. Me considero, y siempre me he presentado como un divulgador cultural. Buena parte de la información que se publica en mis redes ya existe en artículos, ensayos e investigaciones de grandes historiadores, mismos que se citan en las publicaciones y para que aquellos que lo deseen puedan ahondar más en el tema. El problema es que durante décadas esa información se ha quedado allí, en los círculos académicos, alejada de las personas de a pie. Por ello, mi objetivo es poner esa información al alcance de todos, en un formato sencillo y atractivo, pero lo más riguroso posible y, claro, agregando mi perspectiva, contraargumentos o profundizando en el tema.
Yo me encargo del 100% del contenido que se publica: videos, artículos y podcast. También tengo más de veinte entrevistas que he realizado a grandes historiadores como el español Esteban Miracaballos, o connacionales míos como la arqueóloga Rosalba Delgadillo Torres, Nazario Sánchez y Marco Antonio Flores Jasso. También he entrevistado a otros divulgadores como el Eric G. Cárdenas del canal México Antes de México y David Nievas de Bellumartis Historia Militar.
—¿Qué le parece más interesante mostrar o qué tiene más éxito de audiencia?
—Aunque abarco la historia de Tlaxcala desde los primeros asentamientos en Xochitécatl (800 a.C. – 100 d.C.) y Cacaxtla (750 d.C. – 950 d.C.) hasta el siglo XIX, ya en el México independiente, sin duda lo que más capta la atención del público es la etapa de la conquista de Tenochtitlan.

—¿Qué objetos o documentos son testigos de la historia de Tlaxcala?
—Los tlaxcaltecas tenemos un gran acervo documental, pero la que considero como la obra más importante es la Descripción de la Ciudad y Provincia de Tlaxcala, escrita por Diego Muñoz Camargo a finales del siglo XVI.
Otros documentos son las Actas del Cabildo de Tlaxcala, 1547-1567, el Yaotlacuilolli o Lienzo de Tlaxcala, la Historia Cronológica de la Noble ciudad de Tlaxcala de Juan Buenaventura Zapata y Mendoza (Siglo XVII), y la Real Cédula del 22 de abril de 1535 en la que, por petición de don Diego Maxixcatzin, el emperador Carlos V concede un escudo de armas y el título de “Leal” a la ciudad de Tlaxcala, escudo que en la actualidad sigue siendo de uso oficial.
También tenemos el Códice Huamantla, el Códice Tepeticpac, el Códice de Santo Toribio Xicohtzinco y muchos otros, algunos aún por descubrir.
—¿Qué propósito tienen las jornadas de Héroes de Cavite en las cuales participa este 25 de febrero?
—Tienen el objetivo de unir, así me lo expresó Ángel Benzal, presidente de la Asociación, objetivo que sin duda comparto, ya que la historia no está para dividir y acrecentar heridas, reales o imaginarias, sino para ver al futuro con optimismo, reconociendo nuestro pasado y presente compartido a ambos lados del atlántico.
—¿Cómo debilita el indigenismo de estilo anglosajón a México?
—Personalmente me considero, en parte, indigenista, en el sentido de que promuevo al que considero que es el pueblo indígena al que pertenezco: Tlaxcala. Pero también promuevo que cada pueblo indígena tenga la oportunidad de contar su propia versión de la historia. Por eso tengo mi proyecto paralelo que se llama “Conquistadores Americanos” en el que me pongo en los zapatos de esos pueblos y a través de sus fuentes históricas locales, cuento su historia, tal como ellos la entendieron.
Es sorprendente ver cómo otros pueblos, como los quauhquecholtecas, los texcocanos, los chalcas y otros más, también cuentan que su alianza con los españoles fue voluntaria y en pos de sus intereses, y eso es justo lo contrario al falso indigenismo que mencionas, que fomenta un victimismo que, en mi opinión, termina dividiendo más que uniendo.
—¿Una reivindicación del mundo indígena en el ámbito hispano fortalece a México? ¿Y a la Hispanidad?
—Sin duda que fortalece, porque nos recuerda que México es, en realidad, un país multicultural. La verdadera reivindicación de los pueblos indígenas no está en el victimismo, sino en entenderlos, entender su historia y sus reclamos históricos.
